13 abril 2024
Sufismo

La verdadera realeza

Abdul karim Mullor

La verdadera realeza

Vivimos en un mundo de lo más variopinto. A la cabeza de cada uno de los países tenemos reyes o presidentes; grandes personajes que salen en la TV. Unos llevan traje y corbata, otros, uniforme solemne para convencer que ahí está el poder.

Cada uno de los trozos geográficos que se han dado en llamar países es republicano o monárquico. En unos, los monárquicos, las gentes han de aguantar la misma cara toda una vida. En otros, los republicanos, ven pasar a uno después de otro sin que nada cambie o mejore. Puede ser porque al final casi todos van a lo mismo. ¿Lo digo? Pues lo de siempre, el dinero.

Algunos, muy cándidos por cierto, creen que son ellos, los cabezas visibles, los que mandan en el país. Otros, de visión más certera, saben que los que mandan actúan detrás de los bastidores. Pero, en algunos lugares, de cuyo nombre no quiero acordarme, no hay mejor manera de esconder algo que dejarlo a la vista. Que yo conozca, esto puede ocurrir en 3 o 4 países, pero no en más, en los que el que, aparentemente manda, lo hace de verdad.

Aunque no lo parezca, no quiero hablar de política. No lo estoy haciendo en realidad. Hablo del Ser humano, de sus defectos, que son muchos. De su orgullo y prepotencia, de su ignorancia y ceguera.

¿Realmente, quién manda en cada país? ¿Quién manda en el mundo?

¿No dice Allâh que El no cambia las condiciones de las gentes hasta que estas cambien lo que hay en ellos mismos?

Y, si esto es así, que lo es, entonces podemos decir, sin temor a equivocarnos, que los malos gobiernos están en vigor porque los pueblos se lo merecen. Dejen pues de llorar y de quejarse; cambien ustedes primero, por favor.

Dijo el Šayj Al ˤAlawi – que Allâh esté satisfecho de él – hablando de aquellos discípulos suyos que habían obtenido el conocimiento:

Antum muluku-l-‘ard

Min hayzu qurbihi

Vosotros sois los reyes de la tierra

En tanto que estáis en la presencia de Allâh.

¿Cómo? Diréis. ¡Lo que decía el šayj es imposible! ¿Cómo un simple zapatero remendón puede llegar a ser rey? ¡Este hombre está de guasa!

¡Ay! ¡Que poco se sabe de la vida! ¡Cuán poco se sabe de la realidad!

Cuando mi primer maestro falleció (Sidi ˤAbderrahman Bedran) en 1985, inmediatamente comenzaron las matanzas en Argelia. He aquí una prueba. Muerto el rey, llega la hecatombe.

Pero ¿no dice Rasul – sobre él la plegaria y la paz – esto que sigue?:

No estará exenta le tierra de al menos cuarenta de mi Umma que tendrán el corazón como el del Jalil (sayyidina Ibrâhîm). Cuando uno de ellos muere, Allâh lo sustituye por otro. Por ellos recibís la lluvia y el sustento. (Ŷamiˤa-ṣ-ṣagira de Ŷalaluddin Suŷutî).

Y, si por deferencia hacia ellos, Allâh trae la lluvia y el sustento, ¿no es este el signo de los reyes? ¿No deberían ellos proveer del sustento a sus súbditos? Pues, aunque no lo hagan es ese su deber y es esa su función.

Estamos pues hablando de verdaderos reyes. Y, eso sí, ellos gobiernan solamente por estar. No hacen nada, y Allâh por deferencia a ellos, da la lluvia y el sustento. Ellos se dedican a Allâh y El hace de ellos sus representantes en la tierra (julafa’).

¿Acaso no es cierto que con la llegada de un solo hombre, al que se ha dado en llamar El Mahdi, la tierra va a cambiar por completo?

¿Acaso no dice el Corán sobre Ibrahim?:

إِنَّ إِبْرَاهِيمَ كَانَ أُمَّةً – Ciertamente, era Ibrahim una comunidad – An najl 120

No era Nimrod el rey. Lo era Ibrahim – sobre él la paz -. Y en este sentido estas palabras de Allâh validan las del Šayj Al ˤAlawi quien nombró reyes de la tierra a los que se encuentran en cercanía de Allâh.

Podríais decirme: ¿si es así como dices, entonces porque ellos no se imponen ante los tiranos?

Y Allâh os responde diciendo que El no cambia la condición de un pueblo hasta que él no cambie lo que hay entre sus gentes.

No echéis las culpas a Allâh. Hagámoslo sobre nosotros mismos. Nosotros somos el problema; ni el presidente ni el rey lo son. Ellos son solamente figuras que no deciden absolutamente nada.