La Verdad es la que es y sigue siendo verdad aunque se diga alrevés
La Verdad es la que es y sigue siendo verdad aunque se diga alrevés
Dijo el Šayj Aḥmad Ibn Muṣtafâ al ˤAlawi – que Allâh esté satisfecho de él -:
Nuestra tariqa en nuestros tiempos
Es un tesoro y alta satisfacción para los que viajan en ella
Tariqatunâ fi-z-zamaninâ
Dujrun wa muna li-s-salikihi
Si esto era así en tiempos del Šayj Al ˤAlawi, no lo es menos ahora que todo está confuso y difícil de distinguir.
¿Podríamos decir eso mismo que dijo el Šayj Al ˤAlawi en estos tiempos en los que nos encontramos? En lo que respecta a nuestra Tariqa podemos decir que sí. Nos encontramos en disposición de asegurar que ella se encuentra activa al completo.
No obstante, eso necesita una aclaración. En esta entrada que escribimos hace tiempo podéis ver el devenir de esta Tariqa, así como su estado actual y su cambio de nombre a Tariqa Alawiya Gawziya.
Que se haya mantenido su efectividad con respecto a la obtención del Maqam no significa que esto se encuentre representado en un grupo multitudinario tal y como ocurría en tiempos del šayj.
El amor por el dinero, por el poder y el control ha dominado al gran grupo que cuenta con un falso šayj llamado Jalid Ben Tunas. Pero asimismo ha ocurrido con todos aquellos que se hacen pasar por líderes de esta tariqa.
Se han cometido fraudes tales como vender las zawiyas construidas por la generosidad de los discípulos, y utilizar el dinero obtenido de este execrable acto para montar entre tres una empresa de cítricos en Tánger.
Por no hablar del enajenado que dice que en el momento en el que te toca ves la luz del Profeta – sobre él la plegaria y la paz -. ¡Qué vas a esperar de quien es y se viste como un payaso y actúa como una foca en el circo!
Ya sea en Melilla, en Francia, en Mostaganem, en Madrid, en Murcia, en Granada, en Marruecos, todos cuanto se hace pasar por šayj no tienen maqam y no saben absolutamente nada de lo que es una Tariqa.
Es en el núcleo llamado Tariqa ˤAlawiya Gawziya que se encuentra el maqam. Un tesoro no puede exponerse en la plaza pública.
Y es así que esta tariqa continúa siendo un tesoro para quienes la recorren. Sean 1, 2, o 100 los que tengan el maqam su funcionamiento ha quedado indemne.
Ya el Šayj Al ˤAlawi dijo:
“Mi tariqa permanecerá indemne hasta el Fin de los Tiempos”
Hasta hoy no he conocido ninguna tariqa en la que no haya ocurrido algo similar. Vayas donde vayas, encuentras el amor por el poder; una innoble devoción y sumisión a individuos falsos que se hacen pasar por maestros. Algunos de ellos son prácticamente adorados.
La vergüenza de las vergüenzas es que se pasan la mentira de lo que no tienen de padres a hijos; y cuando no hay hijos se lo pasan entre colegas.
Esto no significa que en cualquier pequeño grupo aislado procedente de una tariqa válida pueda encontrarse la Verdad y el maqam. En nuestra Tariqa sí, pero en otras, hoy por hoy, no hemos encontrado signos ni trazas de que esto exista.
Decimos que no hemos encontrado esto en pequeños grupos porque, a cada vez que nos llegan noticias de uno u otro, vemos que no existe nada de remarcable.
No estoy haciendo proselitismo. De hecho, nunca lo hago. Estoy simplemente explicando la situación tal cual es desde una plataforma verídica y segura.
El aroma del maqam y su fuerza son reconocibles en aquellos que los detentan; pero no son reconocibles por cualquiera. Lo son por aquellos quienes también lo tienen y por los que están destinados a él.
El maqam se impone sobre la persona que se encuentra en él, de tal manera que, por muchos esfuerzos que haga, no lo puede esconder a aquellos cuyo conocimiento y perspicacia van al trasfondo de las cosas.
Aquí no se trata de, como dicen algunos: “poseer la verdad absoluta”.
Se trata en cambio de estar en la Verdad y conocerla. Y cuando ella se conoce, sobran las ambigüedades. Lo que es, es. Es como es, y no puede ser de otra manera. Las palabras, pobrecillas, no pueden cambiar las cosas.
Hoy, nadie o casi nadie, quiere que alguien les hable de la Verdad. Hoy, todo el mundo quiere ser su propio patrón, su propio guía. Casi todos son lo quieren ser, pero casi nadie es lo que debe ser.
Las gentes de la Verdad vagan como extraños por el mundo. Nadie les conoce; pocos les aprecian. Porque en verdad, como dice el Corán pocos son los que reflexionan.
Veréis por los mercados gentes plenos de luz y de amor. Pero los ojos se han vuelto ciegos, de tal manera que nada se ve. Seguramente porque no se quiere ver.
Yo, yo, yo y después yo, ese el šayj de estos tiempos.