La Verdad es la espada de Allâh en esta tierra
Abdul Karim Mullor
La Verdad es la espada de Allâh en esta tierra
El título de este escrito no es, ni más ni menos que el texto de un hadiz.
La primera conclusión que podemos extraer de estas palabras es que la Verdad absoluta se expresa en esta tierra, siempre por medio de aquellos quienes detentan la capacidad de decirla, y no a través de cualquier persona.
En cuanto a la capacidad de expresarla se basa en dos pilares esenciales: el Conocimiento y el Valor. Podemos tener conocimiento de la Verdad y falta de Valor para expresarlo, aunque, por la naturaleza propia de la Realidad, lo uno va con lo otro en casi la totalidad de los casos.
Es el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – quien nos está indicando la existencia de la expresión de la Verdad en esta tierra, aunque ella se encuentre diversificada en casos adaptados a las circunstancias. Debemos pues admitirlo y comprender cómo podemos llegar a representar la Verdad, y en el caso en el que no podamos llegar a este saber, al menos conocer y distinguir quién o quiénes la detentan, la expresan y la viven.
El dicho de que es imposible que alguien exprese la Verdad
El que eso dice, niega la Gracia de Allâh y la luz del Profeta, simplemente por no ser él mismo beneficiario de ambas. El Nafs es así. Nadie desea sentirse menos que nadie, aunque sus merecimientos brillen por su inexistencia y el de otros superen en altura las montañas más elevadas.
Es más; con su actitud está separando a los musulmanes de sus sabios y contribuye a la división entre los musulmanes y a que se fomente la ignorancia.
Contradice el Corán y la Sunna, que, como veremos, rebosan de citas que demuestran lo contrario de lo que él dice con sus alegaciones divagadoras.
“Preguntad a la Gente del Recuerdo si vosotros no sabéis.” (Corán, 21:7 y 16:43)
El Libro de Allâh dice “preguntad”; no dice “faltad el respeto” o “negad”, o “difamad”.
Sólo recapacitarán los que saben reconocer lo esencial. (39-9)
Da la Sabiduría a quien quiere, y a quien se le da la Sabiduría se le ha dado mucho bien. Pero no recapacitan sino los que saben reconocer lo esencial. (2-269)
Sé un sabio, un estudiante, un auditor o un buen amigo de la ciencia religiosa y no formes nunca parte de la quinta categoría de gentes (un ignorante) que te llevará a la ruina.
(Recopilado por Al Bayhaqi)
Participad en las asambleas de los superiores, pedid consejo a los eruditos y frecuentad a los sabios.
(Recopilado por A-t-Tabarani)
El sabio y quien busca aprender están ambos asociados en el bien, mientras que el resto no tienen bien alguno.
(De Abu Darda, recopilado por A-t-Tabarani)
Esto deja bien patente que decir que la Verdad es producto de las diferencias de opinión, y de que, por tanto, la Verdad no puede ser dicha es un invento propio de aquellos que, no sabiendo, pretenden elevar su propia ignorancia al nivel de una oda universal.
Su “verdad universal” es que la Verdad no puede ser conocida y por lo tanto no puede ser dicha. Ese es su verdadero y lamentable estado. Muy del estilo masón de mezcla de la mentira con la verdad, por cierto.
¿Acaso hay mayor ignorancia que cerrarse a sí mismo las puertas del saber?
Sobre las diferencias de opinión
Las diferencias de opinión pueden darse en personas que se encuentren al mismo nivel en sabiduría y conocimiento. Pero nunca se podrán dar entre el que sabe y el que no. La Verdad es amplia y tiene parcelas diferentes y manifestaciones múltiples. Cuando las diferencias se basan en esta realidad, los puntos de vista se complementan unos a otros.
No obstante, quien no sabe nunca podrá llegar al saber elucubrando y argumentando que lo que él dice, producto de su ignorancia, es solamente una diferencia de opinión tan válida como la verdad que expresa un conocedor.
Argumentar que la opinión, por ella misma, es válida hasta el punto de llegar a conformar una verdad es decir exactamente lo contrario de lo que dicen el Libro de Allâh y la Sunna del Profeta.
Opinar no es saber, es creer, es pensar que…
Saber es trascender la debilidad de la opinión para llegar a la Certeza. Una certeza esta que nos ha llegado de lo alto, que no ha sido construida desde lo bajo. Si se niega esto estamos negando la Gracia de Allâh, el Corán y la Sunna. Estamos diciendo que la Revelación está de más.
El que ha llegado a esta estación del Conocimiento representa la Verdad, la dice y la vive. La seguirá diciendo y viviendo aunque los ejércitos de los aires, de los mares y de la tierra se confabularan contra él.
El conocimiento de la Verdad es alto como el Everest, fuerte como el acero y claro como la luz del Sol. ¿De qué sirven las quejas sobre las gentes a quienes Allâh les ha concedido la gracia del Discernimiento? ¿Vas a derribar una montaña con el solo soplo de tus pulmones?
Adora a tu Señor hasta que te llegue la Certeza (Yaqin) dice el Corán
¿No es necedad desear tanto mal a la Umma de Muḥammad como que esta sea privada de sabios y de las gentes de luz?
¿Acaso no es esta la labor de Iblis que es apostarse en el Camino e intentar desviarnos a todos?
¿No son los demonios genios y hombres, como dice el Corán?
Aprende a distinguir primero quién es sabio de quien no lo es. Después síguelo, no sea que por no hacerlo te ocurra una desgracia y cuando llegues a tu Destino final no tengas que rechinar los dientes viendo como otros te han superado por toda la Eternidad.
Pues, como dijo el Profeta – sobre él la plegaria y la paz -:
En el Ajira cada uno está con el que ama
Mira pues a quien aprecias y a quien desprecias, porque eso marcará tu Eternidad en un sentido u otro.
Solo se vive una vez – Solo se fallece una vez.
Ocúpate de ti, pues otro no lo va a hacer en tu lugar, y tampoco puede.