La religión de estos tiempos es el Dinero

La religión de estos tiempos es el Dinero

Una cosa es lo que dicen las estadísticas y otra muy diferente la que mostramos los seres humanos mediante nuestro comportamiento.

Los datos dicen que existen cerca de 2 mil millones de cristianos en el mundo. Existe otro número parecido de musulmanes y más de mil millones de hinduistas. Otras religiones completan el mapa “espiritual” del mundo. Estadísticamente entre los ateos, agnósticos y budistas, unos mil millones no son creyentes, pues los budistas no creen en Dios.

Si analizamos los principios doctrinales en los que se basan cada una de las religiones que hay en el mundo, al menos, en la gran mayoría de ellas encontraremos que uno de los valores más declamados es que hay que desprenderse al apego a los bienes materiales. Otro de los más aconsejables es la de hacer el bien al prójimo.

Desde aquél rico Epulón, citado en los Evangelios, el avaro Qarun, rival del profeta Mûsâ en el pueblo de Israel, terminando por esos Abu Lahab y Abu Ŷahil que poseían entre ambos más de la mitad de los bienes de Meca, los ricos avaros forman parte siempre de esos ejemplos de escarnio en las religiones del Libro.

Resumiendo lo dicho: amasar riqueza no ha sido nunca una virtud en ninguna de las religiones. Sin embargo, y aunque los principios doctrinales se desmarcan de la posesión de riqueza “per sé”, podemos decir que hoy todo esto no tiene valor para casi nadie.

En cuanto al Cristianismo e Islâm se refiere, hasta hace poco la religión cristiana era muy proclive a considerar como perteneciente a ella todo bautizado desde pequeño. No obstante, por lógica deductiva el número real de acólitos y practicantes fue y es mucho menor, esta tendencia se sigue asimismo por los musulmanes.

Podemos decir que a causa, entre otros del Ramadán, el número de practicantes reales musulmanes es sensiblemente mayor que el de los cristianos. También es cierto que se trata de una cantidad sensiblemente inferior a los que podemos considerar “oficiales” por nacimiento.

Hoy, los principios religiosos han entrado en crisis. Podemos decir que muy pocos hogares viven con los pilares religiosos que ellos han adoptado como propios. El sentido religioso, la necesidad de tener contacto con Dios, han quedado muy deteriorados, y cada día lo están más.

Se vive un alarmante vacío espiritual y ético entre los miembros de unas y otras religiones.

Nosotros, como musulmanes que somos, estamos encontrándonos un día y otro con esta realidad ineludible. No nos engañemos, el número real de musulmanes practicantes es muy escaso. No hablamos aquí de los que hacen el Ramadán y acuden a las mezquitas los viernes, que muchos sí son. Nos estamos refiriendo a aquellos que viven con los valores y el comportamiento que Allâh y la religión exigen del musulmán. La religión sigue un camino, la mayoría de los musulmanes sigue otro muy diferente.

A este respecto el profeta Muhammad – sobre él la plegaria y la paz – manifestó que en estos tiempos la religión sería la de “amasar la mayor cantidad de dinero”.

No es un secreto, ni tampoco es contrario a la verdad, si aseguramos que los ídolos de hoy no son el Becerro de oro, ni Baal, ni Hubal. Los ídolos de hoy se llaman Dólar y Euro. Otros ídolos menores y locales se apostan en cada uno de los lugares y países que componen esta Tierra en la que todos vivimos e interactuamos, hasta completar las tablas de divisas.

El Hombre se ha convertido en una simple referencia de orden material. Los masones, padre e hijo, Darwin ya inventaron lo de la “evolución de las especies” con el fin de hacer desaparecer de la especie humana cualquier rastro de espiritualidad y trascendencia. Diciendo que procede del animal había que hacer desaparecer cualquier rastro de su verdadera naturaleza. Había que convertirle en un constructo a manera de engendro, es decir: un saco de piel, músculos, nervios y huesos, una botella de sangre y otra de líquidos linfáticos.

Una vez hecho esto, ya habían creado el Frankestein ideal. Ese monstruo que, creyéndose animal, devoraría a otros por la obtención del poder y de la riqueza.

Esta doctrina diablesca, paseándose por las escuelas y haciendo cátedra, educaba y educa generaciones de seres humanos animalizados y domesticables.

No hay mejor esclavo que aquél que cree que lo que dice el amo es por su bien. Este siervo, no solamente se ha inclinado a él, sino que ha asumido la superioridad del amo como algo natural.

Es entonces que a través del Dinero se manipula y se maniata a las personas. Se les dará un poco para que puedan vivir, respirar, procrearse, y, eso sí, consumir. Sobre todo esto último a fin de producir mayores ventajas para el amo y reforzar su poder.

Y eso no es todo ni tampoco basta, había que “monetizar” la religión. Una doctrina que proclame el desprendimiento, la generosidad y la ayuda a los necesitados había que erradicarla.

Ahora bien, provisto que es imposible erradicar del Ser humano la tendencia natural a creer que hay un Dios, lo que había que hacer es introducir elementos en sus doctrinas que justificaran una deriva hacia el materialismo y el consumismo. Y así se hizo, y dio resultado. Y fue hecho de tal manera que hoy en día es muy difícil encontrar gentes que no combinen sus creencias con actitudes avaras y codiciosas.

Es así que de esos aproximadamente 5 o 6 mil millones de creyentes en una religión u otra, solamente un número extraordinariamente reducido no corre detrás de amasar dinero como lo hace el galgo tragándose el engaño de la liebre que nunca ha de alcanzar.

Y he aquí la Religión de estos días:

Tengo dinero – no tengo dinero – me falta dinero – quiero dinero – me debes – te debo – te pago – me pagas -…