27 mayo 2024
Fiqh y jurisprudenciaNuevos Musulmanes

La Noche del Decreto es mejor que mil meses

A-s-salamu ‘alaykum – La paz sobre vosotros

Bismi-l-Lâhi-r-Rahmâni-r-Rahîm

La Noche del Decreto es el culmen del ayuno del mes del Ramadán. En ella podemos decir que se recogen los frutos del ayuno, siempre y cuando éste haya sido practicado con sinceridad e integridad.

Ahora bien, hemos de decir que esta noche es bendita porque en ella se produjo un hecho de singular importancia para los musulmanes: la Revelación del Corán. El mismo Libro revelado nos ofrece un capítulo o surat dedicado a esta noche que dice lo siguiente:

Ciertamente lo hemos hecho descender en la noche del Decreto.

¿Qué te hará entender que es La Noche del Decreto?

La Noche del Decreto es mejor que mil meses

En ella descienden los ángeles y el Espíritu (Ruh) con el permiso de su Señor para todo asunto

Paz en ella hasta que llegue la aurora.

En las primeras líneas de esta surat encontramos dos elementos que llaman la atención: primeramente Allâh se pone El Mismo en primera persona del plural “nos”. Este “nos” es un plural de honor, es decir, un plural que resalta la importancia de la persona a quien se refiere. Y esta es una tónica que se sigue en todo el Corán, aunque Allâh repetidas veces hable de Sí Mismo en primera persona del singular. El otro aspecto a reseñar es que, según el texto, Allah dice haber hecho descender el Corán de una sola vez.

Esto último ha sido objeto de discusiones durante los primeros siglos del Islam, ya que el arcángel Gabriel – sobre él la paz – visitaba al Profeta – sobre él la plegaria y la paz – en un periodo que va desde que éste recibió la primera Revelación hasta la última que coincidió el día de Arafat durante el último peregrinaje a la Meca realizado por Muḥammad.

Esta discusión se zanjó con la doctrina seguida por la gran mayoría de los musulmanes de que el Corán descendió en la Noche del Decreto de una sola vez desde el “Lawhu-l-Mahfuz” (La Tabla bien Guardada) que es la matriz celeste del Corán, hasta el corazón del Profeta, y que Gabriel se presentaba en cada ocasión para extraer las aleyas de su corazón hacia el exterior.

Dicho esto podemos pasar a exponer que existe una tradición en el Islam de buscar la Noche del Decreto. Esto significa que gran parte de los musulmanes intenta quedarse despierto durante esa noche; unos a fin de esperar recibir algún tipo de revelación extraordinaria; otros para recibir recompensa por su esfuerzo de velar, realizar oraciones y súplicas. Esta vigilia se extiende asimismo a las otras noches impares de los diez últimos días de Ramadán; la explicación de esto es que no existe una seguridad plena de en qué noche impar de esos diez días es la Noche del Decreto; aunque, como dijo el Profeta – sobre él la plegaria y la paz -, existe la casi plena seguridad que fuera la noche que va del 26 al 27 de Ramadán.

Con respecto a este hecho extraordinario que algunos esperan se produzca esta noche bendita, hemos de decir que dicha espera viene espoleada por relatos que se han ido acumulando a través de los siglos de personas que habían observado esa noche hechos maravillosos o que habían recibido luminosas revelaciones. Hay que decir que esto es cierto, que no hay duda sobre ello. Ahora bien, también hemos de reflexionar y concluir que los protagonistas de esos relatos eran personas de una categoría espiritual muy elevada, y que solamente personas de esta naturaleza pueden esperar que un hecho así se produzca.

Las luces Divinas solamente pueden ser reflejadas por los corazones puros. Son estos corazones que comprenden los significados ocultos del Corán y los que su transparencia puede reflejar el brillo de las luces Divinas que lo iluminan y lo habitan.

Dice el Libro de Allah:

‘Innahu la Qur’anun karîmun fî kitâbin maknûnin lâ yamassuhû ‘illâ-l-muṭṭaharun tansîlun min Rabbi-l-ˤâlamîn”

Y este es ciertamente un Corán noble en un Libro oculto que no tocan sino los purificados; es una revelación del Señor de los mundos (56 – 77 a 80)

Esto nos indica que para gozar de estos acontecimientos extraordinarios que pueden ocurrir en esta bendita noche hay que tener un grado elevado de pureza, cosa de lo que muy pocos gozan, y que equivale a haber llegado a dominar el Ego y haber sometido éste a las voluntades Divinas.

Esto no quiere decir que los demás no nos podamos beneficiar de la Gracia divina en esa noche bendita; pues hay que decir que esta Gracia nos llega a cada uno según nuestro estado y capacidades. Por eso, todos los musulmanes debemos esforzarnos en realizar actos de adoración en esa noche a fin de ser perdonados por Allâh de todas las faltas, de ser atendidos en nuestras necesidades, de ser mirados por Allâh con ojos de benevolencia y misericordia.

Pero el verdadero acto de adoración que podemos hacer durante la Noche del Decreto es habernos presentado ante ella de una manera digna. Por ejemplo, habiendo solucionado previamente nuestras disputas, habiendo restituido los bienes y el honor a quienes se los hayamos sustraído; habiendo evitado la mentira y el engaño durante este mes de Ramadán; en definitiva, habiendo extirpado de nuestros corazones el rencor, la codicia, la mentira y otros vicios que se encuentren incrustados en nuestros corazones con el propósito sincero de apartarlos de nosotros para siempre.

Es así hermanos que os deseo una bendita Noche del Decreto.

Asimismo le pedimos a Dios que nos haga salir a todos de estos momentos tan difíciles y que salgamos de ellos mucho mejores de lo que éramos antes.

Salam – La paz