La morada de la Paz
Abdul Karim Mullor
La morada de la Paz
Y Allah invita a la Morada de la Paz y guía a quien quiere al camino recto.
Los que hicieron el bien tendrán lo más hermoso* y aún más.
No cubrirá sus rostros ni la negrura ni la humillación; ésos son los compañeros del Jardín, allí serán inmortales. (10 – 25 y 26)
Muchos creerán que esa Morada de la Paz ha de ser el Paraíso. Y pensarán que el Paraíso es uno solo. En realidad, el Paraíso al que se refiere esta aleya no es ese en el que ellos piensan.
De hecho, existe un solo Paraíso que pueda ser designado Morada de la Paz, así como existe un solo Camino recto, que pueda ser llamado el de los favorecidos.
Ciertamente, el Fatiḥa habla del Camino recto; pero dice “guíanos a él”; y cuando estamos en él es entonces que dice “camino de aquellos a quienes has favorecido”. Y aquellos a quienes Allâh ha favorecido no son los musulmanes en general, sino aquellos a quienes Allâh ha invitado a la Morada de la Paz.
A esa Morada de la Paz solamente acceden aquellos de quienes Allâh dice en la Surat Al Waqiˤa:
Y los adelantados. ¡Oh los adelantados!
Esos serán los que tengan proximidad
en los jardines del Deleite.
Muchos de los primeros
y pocos de los últimos
Estarán sobre divanes tejidos de oro
recostados unos frente a otros.
En torno a ellos irán pasando muchachos eternamente jóvenes
con copas, vasijas y vasos de un vino que manará de un manantial
y no les provocará dolor de cabeza ni embriaguez.
Tendrán las frutas que elijan
y la carne de ave que les apetezca.
Y unas de ojos hermosísimos,
parecidas a las perlas semiocultas.
Como recompensa por lo que hicieron.
Allí no oirán frivolidad ni incitación al mal,
tan sólo la palabra: Paz, paz. (56 – 10 a 26)
Vemos entonces cómo en la primera cita coránica que hemos hecho “La Morada de la Paz” es aquella a la que nos lleva el “camino recto”. Esta es la prueba de que “el camino recto” al que se refiere Al Fatiḥa es aquel que se corresponde con el grupo de los adelantados.
En cuanto a los compañeros de la derecha se refiere, ellos irán al Paraíso, pero no a “La morada de la Paz”.
Dicen los hadices que aquellos que se encuentren en los paraísos inferiores gritarán de pena por no haber aprovechado sus momentos en la vida para acceder a los superiores. Ellos reconocerán que perdieron su oportunidad, y que incluso se llegaron a reír de los actos de quienes estarán en la Morada de la Paz.
Ellos se lo prohibieron a ellos mismos por su enconamiento en no querer aceptar la Verdad.
Lo que estamos diciendo aquí no es producto de una disputa de ideas cualquiera; es el resultado del conocimiento de la Verdad con el cual hablamos y advertimos. Y sabemos, y somos conscientes que pocos nos tomarán en serio, pudiera ser porque los aproximados serán pocos en una época como esta.
Ahora bien, quien ande listo y aproveche de estas palabras, ese tendrá éxito. Se lo aseguramos.
Ser de los aproximados no exige de esfuerzos sobrehumanos, sino de inteligencia y ligereza de espíritu. Si uno no puede seguir la Vía que lleva al conocimiento porque es muy dura para él; al menos debe aceptar que existe. Debe amarla y amar sus gentes, y con eso, Allâh le hará misericordia, porque como dijo el Profeta – sobre él la plegaria y la paz -; en el Ajira cada uno estará con el que ama.
Solamente se le pide no caer en la trampa de darse en confianza a un falso maestro, porque este es el Chaytan que se aposta en el camino para todos los que se quieren acercar a Allâh. No sea que por amarle vaya con él a la otra vida. Y podemos asegurar que estos falsos no gozarán de una buena morada cualquiera.
Este grupo de los aproximados es el que Allâh nombra en el Corán como el de aquellos que “creen y practican buenas obras (salihat). La palabra “salihat” que se traduce por “buenas obras” no designa esas obras buenas que todo el mundo puede hacer. Se trata de aquellos que hacen obras de carácter superior, no de manera esporádica, sino porque se encuentra en su naturaleza obrar de una manera excelente en vista del estado de proximidad que tienen con Allâh.
Por eso este “buen obrar superior” viene alimentado (véase Surat al Asr) por “se recomiendan la Verdad; se recomiendan la Paciencia”.
Esta Verdad es la Verdad superior y esta Paciencia es la que el Jadir reprochó a sayyidinâ Mûsâ no haber tenido con él.
Estamos hablando, creo que podéis entender, de las virtudes en su estadio superior; de esas que se convierten en una segunda naturaleza de aquel que las representa, y que en él alcanzan su máxima expresión.
No son iguales la paciencia de ‘Aŷub – sobre él la paz – y la de Fulano cuando soporta un golpe desagradable.
No son iguales la Verdad que procede de Allâh que la de aquellos quienes dicen que el cielo es azul, porque en verdad es ese su color.
De la misma manera la Paz y la tranquilidad no son lo mismo. La Paz es la ausencia total de tensiones y esa es solamente para aquellos a quienes Allâh ha invitado:
¡Oh alma sosegada!
Regresa a tu Señor, satisfecha y satisfactoria.
Y entra con Mis siervos,
entra en Mi Jardín. (89 – 27 a 30)
¿Veis ahora la justa correspondencia entre unas aleyas y otras del Corán?