La manipulación de la Dawa del Islam

La prédica del Islam o Dawa debe encontrar motivos justificados para ser auténtica y válida.

Hoy en día las arengas vienen polarizadas por estamentos y personajes que manejan una gran cantidad de fondos en predicar, no el Islam ni sus verdades eternas, sino “su Islam” político cuya finalidad no es otra que la de controlar a un mayor número de gentes bajo sus premisas totalmente manipuladas para conseguir sus fines financieros o políticos.

De esta manera damos con multinacionales del Dawa o llamada al Islam, que en realidad dan de nuestra religión una pobre imagen, más similar a la de un grupo financiero con tintes puritanos que a la que debe dar una religión que llama al bien en este mundo y al éxito en la Otra vida.

Gentes que reúnen en grandes salas multitud de seguidores y que lanzan un mensaje politizado, que enseña una doctrina utilizada para hacer de los prosélitos un grupo de personas sometidas por el miedo a un fuego eterno que ellos prometen a aquellos que no siguen las consignas del predicador de turno. Diciendo que ellos y quienes les sigan están en el camino de Allah y de Rasul (sobre él la plegaria y la paz), se encuentran al contrario siguiendo los pasos del diablo y del Dajjal. Predicadores que por otra parte declaran prohibido todo aquello que puede beneficiar moral y espiritualmente, posicionándose de manera malvada en contra de los verdaderos sabios y representantes del Islam.

Puritanos que se dan a los más vergonzosos vicios mientras predican la moral en público.

 Los seguidores, ciegos, sordos y mudos, no se preguntan ya de dónde viene todo ese alarde de medios financieros que dan cátedra el predicador; pues si lo hicieran, si investigaran quien se haya detrás de todo este aparato de propaganda , no verían otra cosa que los cuernos del diablo y las letras K, F, R, que adornan la frente del Dajjal, quienes manejan a su antojo a sus representantes humanos así como los micrófonos que estos utilizan para extender el opio de sus paradigmáticos postulados.

Sí, es así; si nos tomáramos el mismo trabajo en investigar quien nos predica que el que nos tomamos cuando nos compramos un coche o una casa, verificando hasta a extenuación el estado legal del uno o de la otra, seguramente no caeríamos en las redes de estos tuercebotas de la Religión. La gente se confía a ellos, les da su beneplácito, solamente porque saben hilar cuatro palabras en las cuales vienen representadas decenas de mentiras.

Si ya, en la vida de todos los días, ser “pródigo” es un defecto que legalmente puede quitar a una persona el control de sus propios bienes; ¿qué ocurren entonces a los pródigos de la religión que delegan en malvados sus propios corazones y creencias?

Una Dawa cuyo combustible es el dinero es una prédica con un elevado factor contaminante. El dinero compra voluntades, compra almas, compra confianza, crea guerras, lo arrasa todo.

Una serie de televisiones árabes promocionan el discurso de pretendidos sabios y doctores del Islam; cuando en verdad se trata de gentes que utilizan sus conocimientos para seguir las pautas del propietario de la cadena, que en muchas ocasiones suele ser un país o un grupo financiero de influencia: Al Jazeera, Al Arabiyya, Iqra TV, y otras decenas de cadenas nos presentan a sus glamurosos sabios. Y no hay acto más absurdo en Islam que ponerse delante de una pantalla y seguir al orador de turno solamente porque se presenta vestido de una determinada manera o porque es anunciado como un reputado doctor de las ciencias islámicas. La contradición es tan evidente que las propias víctimas no dejan de decir a sus hijos en cada ocasión: “ten cuidado que no te engañen que hay mucha gente mala por todas partes”. Este patético escenario causa risa y pena a la vez.

De esta manera se dan situaciones de lo más variopinto en las cuales gentes de países del Occidente Africano como son Marruecos, Argelia y Túnez siguen a vendedores de ilusiones islámicas situadas en Pakistán (Tabligh), Arabia Saudita y Qatar (Wahabismo, salafismo y Hermanos Musulmanes), cuando en el seno de sus países cuentan con universidades islámicas a las que no quieren ir a estudiar. El glamur de la TV ha sustituido a su interés por la religión; pues aprender sentado es mucho mejor que esforzarse,  que eso cansa.

Es así que gentes como Zakir Naik, Al Arifi, Al Sudaisi (ahora caído en desgracia por un affaire) Al Qardawi, Fawzan y otros mentirosos, se llamen Abdul Kafi, García o Perico el de los palotes, por no hablar de iraníes y de ahmadiyas, o de anti hadices han tomado en los hogares de los musulmanes el lugar que antes ocupabian los libros de Fiqh y las colecciones de hadices de consensuado valor a través de los siglos.

Los golfillos de la calle se han convertido en sabios y doctores porque han sido reclutados para servir a determinados intereses. Esto ocurre desde Pakistán a Sudamérica, tierra esta virgen, en la que los monstruos sauditas e iraníes han plantado sus personales cultivos de la mentira organizada. Donde se ha comprado con dólares a cuatro listos que andan contaminándolo todo a su paso, teniendo el Islam en sus palos de golf o en sus abultados monederos.

Y no solamente ocurre esto en los hogares de los musulmanes sino que se han levantado mezquitas con el dinero procedente de esos holdings financieros o países desde donde se transmiten las mentiras que inundan el mercado de la religión.  Lugares donde se desvía a jóvenes y mayores de las  verdades eternas del Islam.

Lugares desde donde se inventan prohibiciones que si son practicadas darán, según estos mercenarios, con los huesos de los creyentes en el Infierno. De esta manera, creando miedo, se tiene a todos atados haciendo creer que si no se siguen sus postulados se podría caer en el Fuego eterno.

 Las mismas técnicas utilizadas por las sectas de corte satanista que pululan en el prolífico mercado “espiritual” norteamericano y que han suscitado el nacimiento de tan variados grupos desde los que se manipula a las gentes.

La prédica “islámica” procedente de las Tv árabes o persas no difiere en nada de la de las sectas de cualquier procedencia: o nos sigues o vas al fuego eterno. De esta manera se crean gentes robotizadas que irán condenando al Infierno a todo aquel que se atreva a contradecir las palabras de los falsos profetas que pululan en los medios televisivos piadosos o en las lujosas mezquitas edificadas y forradas de mármol para convencer. Personajes estos que cobran al año desde 250.000 dólares el que menos hasta 1 millón al año por extender una religión, que presentándose como Islam, no es otra cosa que la religión de holding al que pertenece la Tv en cuestión o la mezquita de turno. Unas Tvs desde las que una y otra vez se azuza al enfrentamiento y al conflicto como recientemente hemos podido comprobar.

Dicho esto, espero que dadas las razones, que son verídicas y por ello convincentes, algunos hermanos despierten de su letargo, se deshagan de las posiciones fáciles y deserten de las filas del mal para engrosar la de aquellos, que, sin esperan recompensa ni paga, permanecemos indemnes en las filas de aquellos que siguen a Allah y Su Profeta – sobre él la plegaria y la paz – de manera efectiva e incontestable.

Dí Allah y déjalos en sus vanos juegos