La magia y el mal de ojo existen
Abdul karim Mullor
La magia y el mal de ojo existen
La paz sobre todos vosotros/as
Le magia y el mal de ojo existen. Sin embargo, hoy no quiero escribir unas palabras salpicadas de invocaciones y de exorcismos para protegernos y curarnos de este mal. Simplemente quiero recordaros que esto existe, que naturaleza tiene, y que hay que protegerse de ello.
El mismo Profeta – sobre él la plegaria y la paz – hubo de caer hechizado por una mujer judía, encontrándose más tarde sus cabellos atados a un objeto en el interior de un pozo. ¿Os recuerda algo el nombre de Harut y Marut, verdad?
La principal protección para estos males, tanto para la magia como para el ojo, consiste en tener un Imân (Fe) sólido como las montañas. No solamente de palabra, sino de obra. Esto ya en sí es una protección poderosa porque pertenecemos a un círculo al que Allâh presta atención de una manera especial.
Posteriormente podemos protegernos con la recitación del Ayat al Kursi (Versículo del Trono) después de cada salat obligatoria y tres veces antes de dormir. Salir de la casa con la ablución; estar el mayor tiempo posible en estado de ablución, y no entrando perros en la casa.
En la Guía del Nuevo Musulmán, que hemos editado en nuestra web de esislam, podéis encontrar las du’as y súplicas de protección contra la magia y el ojo a partir de la página 75.
Retornado a la naturaleza de lo que es llamado “magia negra” sus raíces se encuentran en el arte de Harut y Marut que continúa actuando y toma su punto álgido en nuestro tiempo. No lo subestiméis, porque nuestro Profeta, como hemos dicho, fue alcanzado por la magia durante un tiempo.
Siguen lo que practicaron los demonios en el reinado de Sulayman. Pero no fue Sulayman quien cayó en incredulidad, sino que fueron los demonios al enseñar a los hombres la magia que le había sido revelada a los dos ángeles Harut y Marut en Babil.
Estos no enseñaban a nadie sin antes advertirle: Somos una prueba, no caigas en la incredulidad.
Así aprendieron de ellos cómo separar al hombre de su esposa. Pero no perjudicaron a nadie sin permiso de Allah.
Aprendieron lo que les perjudicaba y no les beneficiaba y ciertamente supieron que quien adquiriera ese conocimiento no tendría parte en la Última Vida. ¡Ojalá hubieran sabido cuán malo era el precio por el que vendieron sus almas! (2 – 102)
Es pues un arte malvado que ha derivado en lo que hoy llamamos magia. No existe magia blanca y magia negra. Todas las magias son negras, puesto que las personas que la ejecutan han de ponerse en contacto con los genios, que son quienes se la muestran y les ejercitan en ella. Ni que decir tiene que cuando hablamos de magia lo hacemos de Masonería además de otras cosas.
Así pues, ese arte de Harut y Marut además de servir para hacer encantamientos con él, sirve asimismo para crear doctrinas heréticas en el Islâm; Este hecho lo llevamos denunciando ya hace algunos años.
Las herejías wahabita, salafista, coranista y falso sufismo se encuentran adscritos a este arte malvado que, tomando esas formas, se está ocupando de intentar destruir el Islam desde sus bases.
No obstante, y además de esto, por si fuera poco, este arte diabólico se utiliza por los esclavos del diablo para poseer bienes y discípulos. De ahí, el “triunfo”, por ejemplo del Wahhabismo, como la aparición de falsas tariqas sufís tales como la Naqshbandi Haqqani, la Karkariyya, y la perversión de otras como es la falsa Shadiliyya de Muhammad Yaˤqubi y algunas más. Ya hemos tratado este asunto en diversas ocasiones.
Incidiendo de nuevo sobre la utilización de la magia para damnificar a determinadas personas, diremos que la mejor protección para no padecer sus influjos, además de las recitaciones que os estamos aconsejando en la Guía del Nuevo Musulmán, consiste en llevar una vida sana en el Islam.
Hay que tratar de hacer por todos los medios el salat en la banda horaria que les corresponde a cada una de ellas. Permanecer en estado de pureza tanto como sea posible. Salir de casa en estado de ablución. No frecuentar a menudo cafeterías ni teterías. No hablar todo el tiempo de temas vanos ni perder el día en cosas absurdas, aunque no estén prohibidas.
Cuando uno es aquejado por este mal lo percibe de inmediato. Es en ese preciso momento que es necesario actuar sin dejar pasar el tiempo para que el mal se instale.
Hay que realizar que se trata de una prueba de Allâh y así tener confianza en que, con Su ayuda, saldremos de ello con premura.
Muy importante es no escuchar a los charlatanes que hablan del Islâm. Sus charlas os colocan en el sitio y el estado ideal para ser atacados por todo tipo de males. No es baladí lo que os estoy diciendo.
¡Pongo a Allâh por testigo que dar crédito a los charlatanes es causa de todo tipo de desgracias!
En cuanto al ojo se refiere, éste puede proceder de la magia, pero asimismo del apego a la vida mundanal. Nosotros mismos podemos causarnos mal de ojo si estamos demasiado contentos o satisfechos de algo. Lo podemos hacer a nuestros hijos si estamos apegados a ellos más de lo que corresponde.
Si hablamos con admiración de nuestras pertenencias o de nuestras personas amadas podemos producir mal de ojo. En ese caso debemos acompañar nuestras palabras con la expresión “Tabaraka Allâh” (Bendito sea Allâh) para tratar que no nos alcance.
Cuando encontramos a alguien de quien sabemos nos puede hacer un problema de ojo podemos decir:
Bismi-l-Lâhi; Allâhumma ‘adhibu ḥarrahâ wa bardahâ wa waṣabahâ
En el Nombre de Allâh; Oh Dios mío, aleja su calor, su frío y su daño