18 abril 2024
Editorial

La inteligencia te hace libre

Bien sabido es que hoy todo gira alrededor de la economía y de la política, aunque se conoce igualmente que esta última se mueve en función de la primera. Los ideales no existen; se presentan, cual sucedáneos, algunas directrices sociales que se quieren hacer pasar como tales, pero en realidad, incluso esos pretendidos ideales han sido diseñados y promocionados por el poder económico. Acontece que hasta cuando se habla de amor y de solidaridad se utilizan éstos en función del provecho financiero, ya que, vienen bien como excusa a fin de que la población más o menos crédula, piense que no se hace todo por interés.

Cuando, tanto en la política como en la sociedad en general, observamos que todo gira en torno al “beneficio” (de unos pocos), las personas que estamos dotadas de una sensibilidad hacia los valores morales verdaderos encontramos solamente refugio en la religión, pues Dios nunca traiciona, nunca abusa, siempre es Justo y Generoso. Sabiendo esto, la lógica impone que nos vayamos separando de todos aquellos valores tan cacareados por la sociedad y que se encuentran orientados hacia la manipulación más sibilina, aunque a veces burda, de las masas no pensantes.

Ahora bien, cuando somos testigo de cómo algunos entran en la religión y son engañados por otros que, bajo la excusa de ofrecer el Paraíso y proteger contra el Infierno, les engañan traficando con los textos sagrados así como con su interpretación, vemos que el solaz en el que pensaban reposarse del trasiego mundanal y del ruido estridente de las consignas cuidadosamente elaboradas, se ha convertido en un campo de batalla, pues aquellos en quienes confiaban les han estafado. Caminan, no por el Camino Recto, sino por un campo minado en el que al menor movimiento puedes resultar herido.

Hay que aprender a reconocer quién es el que te ama y te favorece y quién es el que te engaña. Si no sabes esto puedes esperar que cualquiera pueda hacer de ti lo que buenamente quiera.

¿Qué hacer en una situación tan peculiar, tan molesta? ¿Qué hacer cuando no se conocen los principios a los cuales es necesario acogerse, puesto que las personas quienes prometieron dárselos, hacen exactamente lo contrario de lo que dictan los principios religiosos de Amor, Verdad y Misericordia?

Allâh, en Su sabiduría infinita, nos ha dado sin duda la herramienta necesaria para poder salir de este impasse. No es que el nuevo musulmán haya de ser desconfiado de todo y de todos, no, simplemente no tiene que ser cándido, pues la candidez, el creer todo cuando se oye, es verdaderamente funesto. Delegar nuestro ser en otro u otros es una muestra de falta de fuerza de voluntad y una prueba rutilante de pereza de corazón.

Estamos diciendo que, aunque bien es cierto que la situación no invita a relajarse y presenta numerosas dificultades, no podemos echar la culpa a Allâh de nuestro dejarnos llevar, sino a algo en nuestro interior que frena el ímpetu natural del musulmán para investigar y ser autosuficiente.

¿Dónde están hoy los autosuficientes, si la mayor parte sigue los dimes y diretes de personajes cuya labia hace ver lo blanco negro y el mar de color amarillo si se tercia?

Esta autosuficiencia es el tesoro del musulmán; es su salvaguarda, su barco de seguridad en aguas no deseadas; es la protección contra el susurro del enemigo del Ser humano que hoy se ha instalado en tantas y tantas lenguas que dicen enseñar el bien.

Y ella se logra con esfuerzo y denuedo. Si trabajamos de sol a sol para ganarnos la vida, con mejor razón debemos hacerlo por la Verdad y la religión. Si con amor propio reaccionamos contra los abusos en el mundo del trabajo, con mucha mejor razón debemos hacerlo contra los abusos de quienes se sirven de la religión para su beneficio financiero y egoísta.

Sí, hermanos/as, hoy, la religión que enseñan muchos se ha convertido en una herramienta más de ese poder financiero al que hemos aludido al principio de este escrito; pues conscientemente esas doctrinas han sido diseñadas para eso, y las personas que las hacen circular trabajan con dedicación plena para un oscuro poder.

La pureza, la honradez, la inteligencia y la sagacidad quedan entonces para un escaso número de afortunados. Gentes que no se engañan a ellas mismas, y que conociendo las tendencias del alma, saben cómo maquinan los perversos; ya que a éstos, el verdadero creyente los observa desde su atalaya, y tanto es su conocimiento sobre sus movimientos y ardides que antes de que actúen saben cómo lo van a hacer. Esta gestión de la situación es natural a la inteligencia del mu’min, no es forzada ni tampoco debe entrenarse para ello. Es una ciencia de la que Allâh les ha provisto a fin de gestionar de manera sólida y acertada los asuntos de la religión, no solamente para ellos, sino para el resto de la Umma.

¡Si los musulmanes escucharan a estos verdaderos creyentes todo este mal quedaría al descubierto!

Ruddu balek (cuida de ti) y no te dejes llevar de acá para allá. Te doy un buen consejo. Si lo sigues triunfarás bi-l-Lâh.