La importancia vital de la Sadaqa
La importancia vital de la Sadaqa
Si supierais cuántas y cuántas aleyas del Corán hablan de la sadaqa (limosna voluntaria). No de la limosna legal, sino de la voluntaria. De la misma manera, el Corán habla de los huérfanos, porque el Profeta – sobre él la plegaria y la paz lo era -. Pero de esto último hablaremos en otra ocasión.
Wa mimmâ razaqnahum yunfiqun (Y dispensan de lo que les hemos provisto)
Estas palabras se repiten varias veces en el Corán, y con ellas se refiere a los verdaderos creyentes (mu’minûn). Tanto se repiten, que podría decirse que la limosna es uno de los pilares de la Religión. De hecho lo es, pero solamente la legal y no para todos.
No obstante, el Corán habla una y otra vez de dar con discreción, a escondidas, diciendo que esto es mejor que ir buscando la aprobación de las gentes. Y la limosna que se da a escondidas es la voluntaria (sadaqa), ya que la legal hay que entregarla a la luz del Sol.
Es tan importante, que un hadiz dice que cuando uno da de comer a alguien que se encuentra ayunando, le cuenta a él mismo como si hubiera hecho el ayuno.
Cuando uno da lo que no está obligado a dar, entrega un trozo de su alma, algo de sí mismo, algo que Allâh le dio por Misericordia. Y esa misericordia, el que da la sadaqa la libera hacia otro; la hace salir de sí para, beneficiando a otro. Con ello se libera a sí mismo, una a una, de las ataduras con las que su nafs le ha ligado a la materia.
Y si das de lo que tienes, de lo que tanto amas, entonces estás subiendo a lo alto de la excelencia, porque, de manera implícita, estás reconociendo que no es tuyo, que te puedes desprender de ello y seguir siendo tú. No eres tuyo, eres de Allâh. ¿Aún no lo sabías?
No eres tu quien lleva la cuenta; es Allâh quien la lleva. El da lo que quiere a quien Él quiere. ¿Y tú? ¿Dónde estás tú en todo esto? Eres solamente un sabab (causa aparente), una mano ejecutora de la Voluntad soberana. Si supieras esto entonces habrías obtenido un gran conocimiento. Pues el Conocimiento verdadero no se adquiere a través del estudio, sino de una reflexión que trasciende lo mental y los caprichos de tu nafs.
Allâh, en Su Sabiduría, ha creado ricos, a quienes ha favorecido con bienes materiales, y personas que ganan con gran esfuerzo su sustento, a quienes Él ha conferido este tipo de vida.
Paralelamente a esto, El dispone que aquel a quien ha favorecido con bienes materiales debe contribuir al sustento de las otras gentes. Esto mediante la limosna legal. En cuanto a la sadaqa o limosna voluntaria, su finalidad es el reparto paulatino de la riqueza. La lectura que ha de darse a esta situación es que a los afortunados les ha sido impuesta la misión de desprenderse de sus bienes poco a poco en provecho de la Comunidad.
“La mano que está arriba es mejor que la que está abajo”
Este hadiz no indica ni presupone que el rico sea mejor que el pobre, sino que quien tiene disposición a dar es mejor que quien la tiene a pedir. Puede ser que un pobre sea la mano que está arriba, y un adinerado sea la mano que está abajo.
Esto último se explica por el hecho de que hay pobres que dan de lo poco que tienen y ricos que no dan de lo que tienen, y además trabajan con esfuerzo para poseer más y más, haciendo de ello el fin de sus vacías e inservibles vidas.
La limosna lava los pecados; nos protege contra las calamidades y las enfermedades. Cuando salgas de una situación difícil, has de agradecer a Allâh ofreciendo una sadaqa. Cuando quieras que Allâh te sane de una enfermedad haz la sadaqa. Toma esta costumbre y verás los maravillosos acontecimientos que se darán en tu vida.
¡Rico, los pobres claman a tu puerta! ¿Cómo puedes vivir en ese lamentable estado, dejando que las gentes te alaben, te besen las manos para que les des? ¿Quién te has creído que eres pobre diablo?
Los peores de los adinerados son los que disimulan las riquezas para que nadie les pida porque no saben que son adinerados. Engañan a las gentes, puede ser, pero no pueden engañar a Allâh.
El ejemplo de los que gastan sus bienes buscando la complacencia de Allâh y por su propia consolidación, es como el de un jardín en una colina sobre el que cae un a lluvia abundante y produce el doble de frutos. Y sino cae lluvia abundante tiene el rocío. Allâh ve lo que hacéis. (2-264)
No alcanzaréis la virtud hasta que no deis de lo que amáis (3-92)
¡Creyentes! No dejéis que vuestras limosnas pierdan su valor echándolas en cara o haciendo perjuicio con ellas; como aquél que dispensa su riqueza para aparentar ante la gente y no cree en Allâh ni en el Último Día (2-263)
Ninguno de vosotros da limosna —aunque esta sea apenas un dátil— de sus ingresos lícitos (y por supuesto, Dios no acepta lo ilícito), a no ser que Dios la tome, luego en Su mano crece hasta volverse mucho mayor que una montaña (Bujari y Muslim)
De Abu Huraira, que Allâh esté satisfecho de él, transmitió que el Mensajero de Allâh – sobre él la plegaria y la paz – dijo: “Cada día que amanece descienden dos ángeles sobre los siervos. Y dice uno: ¡Oh Allâh, da al generoso una gran recompensa por lo que gasta! Y dice el otro: ¡Oh Allâh, arruina al tacaño!”.(Bujari y Muslim)