La idea que nos hacemos de Allah

Uno de los hadices qudsis más conocido se encuentra trnasmitido por Abu Hurayra – que Allah esté satisfecho de él -, quien relató que el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – dijo: 


«Allah – exaltado sea dice: «Yo me comporto con Mi siervo según la idea que éste se hace de Mí, y Yo estoy con el si me recuerda. Si me menciona dentro de sí, Yo le menciono dentro de Mí. Y si me menciona en un grupo, yo le menciono en un grupo mejor que el suyo. Y si se acerca a Mí un palmo, me acerco a él un codo. Si se acerca a mí un codo, me acerco a él un brazo. Si viene andando a Mí, Me precipito hacia él. Y mientras no me haya asociado ninguna otra divinidad, ya puede venir a Mí con tantos pecados como el tamaño de toda la tierra, que le recibiré con una cantidad equivalente de perdón. (Bujarî y Muslim)

.COMENTARIO

Centrémonos fundamentalmente en el principio del hadiz: «Yo me comporto con Mi siervo según la idea que éste se hace de Mí». En realidad la idea que nos hacemos de Allah es uno de los fundamentos de nuestra fe, pues debemos considerar Quién es Aquel a quien adoramos y, al menos, formarnos una idea íntima sobre El.

Ni que decir tiene que el tamaño de nuestra idea en referencia a la Grandeza de la divinidad será infinitesimal; pero no es la grandeza de nuestra idea la que es cuestión en el hadiz, sino su contenido.

En efecto, esa idea, partiendo de lo que nosotros somos en realidad, por un lado, revela algo de nuestros íntimos pensamientos, y por otro lado de nuestra capacidad, así como de nuestro interés por el objeto de adoración por excelencia: Allâh.Si nuestro pensamiento sobre Allâh es mezquino, es decir: no tenemos una idea de Su Grandeza, Su Generosidad, Su Magnanimidad, Su Poder, el comportamiento de Allâh hacia nosotros será en función de esta idea.

Es entonces que recibiremos según pensamos que íbamos a recibir. Si consideramos a Allah Bueno, Grande, Misericordioso, Próximo y Cuidadoso con nosotros, El se comportará según esta idea bella idea que nos hemos hecho de El.

Pero, si al contrario, consideramos a Allah lejano; si somos negativos a la hora de esperar de Sus Favores, tampoco nos exrañemos que estos no nos lleguen y nos vayamos olvidando de El a causa de la lejanía que nosotros mismos hemos creado en nuestro propio interior.

Es así que si Le consideramos lejano viviremos en la gafla (olvido de Allah); no nos sentiremos acompañados de El y el escepticismo irá tomando el lugar de la confianza. Es entonces que nos asiremos únicamente al cumplimiento de los deberes religiosos obligatorios como medio de auto protección contra posibles represalias de Aquel de Quien no esperamos Misericordia, Amor ni Cercanía.

Ahora bien, la dicha se encuentra en el creyente quien, aceptando sus defectos propios de su condición de siervos, encuentra Su Proximidad más preciosa que cualquier otra cosa en la vida; El nos inspirará realizar actos que Le agraden para manifestarse a nosotros de las bellas maneras en que EL sabe hacerlo.

Es así que la riqueza y la indigencia se encuentran en nuestra mano, y ambas proceden de la idea que nos hacemos de Allah. Seremos ricos si esperamos de El Misericordia, Amor y Proximidad; seremos pobres si esperamos de El severidad y alejamiento.

Que Allah nos guíe hacie el mejor conocimiento de nuestro Señor-