La graciosa cortesía con Allâh

Abdul Karim Mullor

La graciosa cortesía con Allâh

Dice el Libro de Allâh

No es propio que Allâh le hable a ningún ser humano, excepto por inspiración, o a través de un velo, o por medio de enviar a un mensajero que le inspire con Su permiso lo que Él quiera.
Verdaderamente Él es el Excelso, el Sabio.
Asimismo te hemos inspirado un espíritu que viene de Nuestra orden; antes no sabías qué era el Libro ni qué era creer, pero lo hemos hecho una luz con la que guiar a quien queremos de Nuestros siervos.
Es cierto que Tu guías hacia un camino recto.
El camino de Allâh, a Quien pertenece cuanto hay en los cielos y en la tierra.
¿Acaso no vuelven a Allâh todas las cosas?
(42 – 51 a 53)

Cuando leemos el Corán, debemos hacerlo con los dos ojos. Es necesario abrir nuestras mentes y detenernos en las palabras. La manera Divina de expresión no da otras oportunidades. Si no se tiene la finura suficiente, podemos pasar de largo sin comprender absolutamente nada de aleyas que, normalmente, pasan desapercibidas. Porque el Ser humano es precipitado, no puede realizar ni comprender todos los mensajes que Allâh le ofrece a fin de que reflexione como se debe.

La mente no es lo suficientemente rápida ni lúcida para comprender las palabras divinas. Ella necesita de un aporte externo que procede de la luz que reside en el corazón.

Fijaos en este ejemplo. Por un lado Allâh nos comunica que se necesita un protocolo específico para dirigirse a Él, o bien para que Él se dirija a nosotros. Él no es un cualquiera, no es un ente ni una cosa. Él es la raíz de todo, y nada existiría sin Él.

Por otro lado esa finura educacional que Allâh nos exige para dirigirnos a Él, lleva implícita nuestro papel de siervos y el Suyo de Señor.

Seguidamente, Allâh nos ofrece la posibilidad de comunicarnos con El de tres maneras diferentes: por inspiración, o a través de un velo, o por medio de enviar a un mensajero que le inspire con Su permiso lo que Él quiera.

De aquí deducimos que no solamente los profetas tienen la oportunidad de dirigirse a Él, pues si no fuera así las dos primeras opciones no las hubiera enunciado. Es lo que yo quiero transmitiros, que cuando leáis el Corán os fijéis en todo.

Muchos niegan que alguien que no sea profeta pueda comunicarse con Allâh. He aquí la prueba de que se equivocan. Mirando, no ven; oyendo, no escuchan; hablando, no dicen la verdad.

La inspiración o hablar detrás de un velo pueden parecer maneras diferentes de comunicación. Pero en realidad la comunicación es una, sea de la manera en la que se presente. La inspiración, podríamos decir que es más profunda que la comunicación a través de un velo; pero queremos abstenernos de asegurarlo precisamente por finura educacional con Allâh, Quien se comunica con nosotros como Él quiere, y Quien no puede ser definido ni en Su Esencia ni en Su actuar.

Ese espíritu de “Nuestra Orden” sería un craso error asimilarlo a Gabriel – sobre él la paz -; porque, refiriéndose a él, posteriormente dice:

…pero lo hemos hecho una luz con la que guiar a quien queremos de Nuestros siervos

A través de ese espíritu mencionado, el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – cree, y recibe el Libro. Y no solamente recibe el Libro sino que con la ayuda de ese espíritu procedente de Él, comprende, explica y guía a los musulmanes.

¡Ay de aquél quien adultere en la traducción del Corán, que priva de esta finura de expresión Divina a los pobres musulmanes!

Claro, que, cómo Allâh dice:

…con la que guiar a quien queremos de Nuestros siervos.

Hay que comprender que no todos tienen la guía, y aquellos que no la reciben vagarán mudos, sordos y ciegos fuera de los límites.

Y sí; es cierto que todas las cosas vuelven a Allâh, El da a cada una de ellas el lugar que le corresponde. Todo procede de Allâh y está en estado de transición hacia Él. No es igual quien sigue la guía que quien no lo hace; y estos dos tampoco son iguales al traedor de fitna y corrupción que separa a los hombres de camino, actuando de la misma manera que el enemigo de Adam solicitó hacer con toda la Humanidad.

Quien no tenga la guía que la solicite humildemente; quien la tenga que la guarde y la haga crecer en su corazón. Pues la Guía es un favor inmenso de Allâh. Es una Amana a conservar por aquellos a quienes le inspire con Su permiso lo que Él quiera.