La generación límite

A-s-salamu ‘alaykum – La paz sobre vosotros

Es cierto que ofrecimos la responsabilidad[1] (‘amana) a los cielos, la tierra y las montañas, pero no quisieron asumirla estremecidos por ello. Sin embargo el hombre la asumió. Realmente él es injusto consigo mismo e ignorante. (33-72)

De Abdullah bin Amru bin Al-Ás – que Allâ esté satisfecho de él – que el Mensajero de Allah – sobre él la plegaria y la paz – dijo:

«Allâh no retira de una sola vez el conocimiento. Lo hará haciendo morir a los sabios con su conocimiento. Entonces, quedarán solo personas ignorantes que, cuando se les consulte, darán veredictos basándose en su opinión personal solamente; se extraviarán y extraviarán a otros.»

Otros hadices refuerzan éste diciendo, entre otras cosas, que el Islam será como un extraño en estos tiempos, y que los musulmanes caerán en el mismo agujero que sus predecesores; diciendo incluso otro hadiz que los musulmanes seríamos numerosísimos, y a la vez fútiles como la espuma de las olas que se esfuma una vez que están ya han roto en la orilla.

En estos tiempos, todavía hay un pequeño grupo de gentes que son capaces de conservar la ‘Amana, el depósito de Allâh, y ello a despecho de la situación caótica en la que nos encontramos con respecto a la idea y práctica del Islam.

Ahora bien, aquellos que en esta época conservan dicha Amana, ven, cada vez más difícil transmitirla, pues es cierto que la textura de la gran mayoría de los musulmanes no permite dejar depósito de confianza alguno. Es por ello que hemos llegado al convencimiento que nos encontramos ante una generación límite, ante un punto de inflexión, ante un camino que lleva al acantilado y al abismo. Es esta la situación de los musulmanes en general, de la Umma, es un camino sin retorno a la nada, al vacío.

Esta situación, junto con otras evidencias, que hemos tenido de parte de un Señor que no deja en la ignorancia a aquellos que se apoyan en El, nos ha llevado al convencimiento de la inminencia de la llegada de ese Imâm, de quien el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – expresó cuánto le gustaría vivir en su tiempo; de Al Mahdi al Muntadar (El Mehdi esperado).

No seremos justos sino expresamos que, aún a pesar de esta caótica situación, todavía hay jóvenes de la nueva generación que experimentan lo necesario para tomar esta responsabilidad. Pero hoy por hoy, esto no es suficiente, debido a lo escaso de número y a las dificultades que encuentran en el desempeño de esta ardua y esencial tarea.

Nos encontramos pues en un punto límite; al final del camino hasta donde hemos podido llegar con la Amana, no pudiendo llevarla más lejos sin dejar de atender los requisitos necesarios para la misión.

Hace unos meses, creo, escribimos, basándonos en los hadices, un cómputo asombrosamente exacto sobre el final de los tiempos: en concreto, la aparición del Mahdi, la del Daŷŷal, y la de Isâ Ibn Maryam – sobre él la paz. Dijimos, que, al tener la Umma un límite de vida de 1500 años, como dice el hadiz, la venida del Mahdi no podría ser posterior a 1452, siendo posible, muy posible, que antes de esa fecha, desde ahora mismo, pueda producirse en cualquier momento.

Nos encontramos en la época del imperio del Nafs, del orgullo, de la falta de coraje y dedicación a la hora de buscar el conocimiento; por eso, preveemos que, alguien, molesto por lo que aquí lee, nos llegue diciendo que no, que ahora los jóvenes dedican sus fuerzas a aprender el Islam, creyendo que dando 1 se reciben 50, cuando, en nuestra época dábamos 1000 para recibir 10.000; pero, hay algo muy importante a saber, que hay que llegar a 1.000 para poder recibir algo, pues con 1 no se llega a parte alguna. Y es que la arrogancia es un espejismo del alma que nos hace creer que lo estamos dando todo cuando ejecutamos el mínimo esfuerzo.

Por eso, para que cada uno se vea en su justo lugar, y comprenda su situación personal, vamos a enumerar todo aquello necesario para, y todo cuanto impide detentar la Amana de Allâh, lo cual, cuando terminéis de leer, estaréis de acuerdo que no existe ni se da en la nueva generación, salvo en casos extraordinariamente aislados:

A – el estudio exhaustivo de los principios fundamentales del Islam. Hoy por hoy, esto no existe, ya que, el verdadero Islam, aquél del que el Profeta dijo “mi Umma no puede estar unánime en el error” no se enseña en parte alguna, sino es en grupúsculos muy localizados y aislados. Este es nuestro caso, es decir, nosotros formamos parte de uno de esos pequeños grupos, estando como está, con nosotros la Amana de este conocimiento que nos encontramos en disposición de transmitir si encontramos a quién o a quienes.

Ahora bien, hoy por hoy, el Islam que se explica es el resultante de intereses geopolíticos y económicos. Por este motivo el conocimiento de este Islam original y auténtico ha partido a lo desconocido. ¿Cómo conservar pues una Amana sino se tiene el conocimiento de base para ello?

Dentro de poco organizaremos un seminario titulado “A través del Islam”, a fin de explicar los principios fundamentales del Din, y como se transmitieron a partir del profeta hasta nuestros días. El o la que lo desee está invitado.

B – La fuerza de voluntad:

Es extraordinariamente impresionante el declive en el que ha caído la mayor parte de la juventud. Un declive mucho mayor que el de la generación de los nacidos en los 80, que ya, de una manera o de otra bajaron los brazos dejándose llevar por los cantos de sirena de predicadores ignorantes, quienes ayudados por palabras pomposas llevaron a unos y a otros por el mal camino debido a la pasmosa pasividad de sus víctimas. La falta de interés por conocer el fondo de las cosas, la ausencia de trabajo de introspección; acomodarse a la corriente de la mayoría; si ya en dicha generación de los 80 vemos esta ausencia de interés, de fuerza, de sacrificio por aprender, lo de la juventud de ahora es como esto que estamos expresando elevado a la quinta potencia. ¿Cómo con este talante se puede uno hacer responsable del Depósito sagrado?

C – Un materialismo feroz y despiadado contra el desprendimiento y la paciencia

Una Umma que no piensa sino es en el dinero. Ya lo dijo el Profeta – sobre él la plegaria y la paz -: “En los últimos tiempos la religión de las gentes será la de amasar la mayor cantidad de dinero posible”. Esta pandemia materialista ha salpicado a la mayor parte de los musulmanes. Vayas donde vayas, no escuchas hablar de otra cosa que de dinero, de comprarse coches nuevos y “bellos”; teléfonos de la última generación, etc.

D – Predicadores ignorantes y codiciosos contra sabios resignados y entregados a Allâh:

Toda esta lacra, toda esta enfermedad de la ignorancia ilustrada, se encuentra documentada, una y otra vez en los hadices. Ignorantes que guían a ignorantes. Evidentemente, por dinero; porque si no hubiera dinero por medio, esos predicadores son tan perezosos e interesados que no moverían un dedo de la mano si no hubiera con ello un provecho inmediato. Falsos guías que engañan a otros debido a la facilidad pasmosa con la que ellos se dejan engañar. Gentes que, cuando les oyes hablar, si tienes un mínimo de conocimiento, resultan ser al igual que niños pequeños que se suben a los mimbares.

E – La humildad del siervo y el orgullo:

Hoy, somos espectadores pasmados al observar como cualquiera habla de cualquier asunto sin saber absolutamente nada, o habiéndolo escuchado a otro de oídas; la falta de contención de este tipo de personajes es tal que, cuando les contrarías en algo de lo que dicen, aunque le des razones, rápidamente saltan diciendo que todo el mundo tiene derecho a opinar y que tú eres el orgulloso por contradecirles. El grado de orgullo es tal que no son capaces de admitir absolutamente nada que no entre en el dominio de sus estrechas miras. Es evidente que cuando hablan de temas baladí no entres, ya que discutir sobre asuntos sin importancia no tiene substancia ni razón de ser; pero hermanos, cuando se trata de Din y escuchamos a personajes que desvían a otros, causando mal y extendiendo la corrupción por la tierra, es nuestra obligación, en razón de la Amana que conservamos, guardamos y transmitimos, salirles al paso, denunciarles hasta dejarles sin habla ni respiración. Porque, como dijo el Profeta:

El mejor muŷahid es el que combate para que la palabra de Allâh sea la más elevada.

Y esto hacer es contradecir, denunciar y silenciar a aquellos que, henchidos de orgullo, engañan a unos y a otros hasta hacerlos comer de sus manos.

F – La sabiduría deja paso a la ignorancia:

El exceso de información, la falta de constancia y de esfuerzo, hacen presas fáciles a todos aquellos quienes, influenciados por informaciones sesgadas, caen en las garras de los manipuladores debido a su falta de interés, de trabajo, de dedicación para buscar la Verdad. La ignorancia es tan grande que casi nadie tiene ya el mínimo de sabiduría suficiente para poder distinguir el Bien del mal.

Y hasta aquí, y aunque hay más razones y peculiaridades para nombrar y explicar, creo que hemos dado motivos más que suficientes para que cualquiera pueda comprender que hemos llegado al límite; a un punto sin retorno.

Como el Islam perdurará hasta el Fin de los tiempos, es sencillo comprender que al llegar a dicho límite, también lo hemos hecho al punto de inflexión. Hemos llegado al lugar desde el cual Allâh levantará a la Umma y enviará a aquel Bien guiado, esperado, que renovará el Din, dando al Corán y a la Sunna del Enviado el lugar que les corresponde por derecho. Un personaje esperado quien, junto con sus compañeros y asistentes, traerá la justicia a un mundo, actualmente sumergido en la injusticia, donde el hombre es enemigo del hombre hasta un punto jamás alcanzado en la Historia de la Humanidad.


[1] La traducción más exacta de Amana es: “depósito en confianza”.