27 mayo 2024
Nuevos Musulmanes

La figura de Ali

Abdul Karim Mullor

La figura de Ali

La figura de ˤAlî ibn Abi Talib (sayyidinâ ˤAlî) – que Allâh ennoblezca su rostro – se ha utilizado interesadamente por unos y por otros. Ello ha sido así hasta el punto de no quedar de ella sino trazas de su verdadera valía y personalidad.

Si bien en este escrito no he decidido entrar en controversias sobre la excelencia de unos y otros compañeros del Profeta – sobre él la plegaria y la paz -; he de decir que tampoco voy a pasar de largo sobre algunas mentiras que se han inventado con respecto a este noble compañero de Muḥammad (primo suyo, y marido de su hija más amada).

Habiendo ojeado el Naḥŷu-l-Balaga en su versión chia, ya, en el primer sermón adjudicado erróneamente a ˤAli, podemos encontrar irregularidades en cuanto al discurso. Este supuesto sermón explica más el concepto ismailita de la creación del Universo que las palabras de ˤAlî. En él no se hace mención de que la primera creación de Allâh es el Profeta. A ˤAlî no le podría haber pasado por alto algo tan esencial. Asimismo, este tipo de sermones no entra en la lógica de su comportamiento como califa. El pueblo, en realidad, no tenía necesidad alguna de exposiciones de corte filosófico. Sin extenderme más en esto, espero tener entre mis manos el Nahŷu-l-Balag en su versión sunní, y así poder distinguir con mayor esmero lo que en realidad dijo ˤAlî y lo que han añadido o cambiado los “novelistas” persas, tan amantes de historias inverosímiles y de tragedias de héroes legendarios.

Tampoco podemos entender, y esto de ninguna de las maneras, la querencia injustificable que muchos que se autodefinen como sunnitas, tiene por Muawiyya y su hijo Ŷazid. Esto demuestra, sin duda alguna, como en el caso anterior, un subyacente desprecio por la Sunna del Profeta. Unos denostan a compañeros santos que hicieron familia con Muḥammad, y otros convierten en héroes a corruptos camelleros que adoptaron el Islâm a regañadientes (Abu Sufyan, Muawiyya y Ŷazid). Odiar a quienes Muhammad amó y amar a quienes Muḥammad llamó camelleros, ovejeros y cabreros, ambas cosas formas parte de un llamativo desprecio por las preferencias del Profeta. Uno se permite entonces dudar, y mucho, si quienes esto cuentan le han llegado a amar alguna vez, o al menos han conseguido guardarle un mínimo de consideración.

El Profeta, cuando fue preguntado por los Ansar de Madina sobre el reparto del botín en una batalla después de la toma de Meca, respondió:

Vosotros sois ganadores. Ellos entrarán en sus casas (los mequíes, incluido Abu Sufyan) con sus camellos, cabras y ovejas; mientras vosotros entraréis con Allâh y su Enviado

Nasa’i, el recopilador de hadices, escribió un libro sobre las virtudes de ˤAlî cuando se encontraba en Damasco enseñando en la mezquita de los Omeyas. Le criticaron por ello algunos ‘ulama quienes le preguntaron por qué no había escrito algo sobre los méritos de Muawiyya. A esto Nasa’i respondió:

“Lo único que ha llegado a mi conocimiento sobre lo que mencionó el Profeta con respecto a él son estas palabras:

Quiera Allâh no llenarle su vientre”.

Y el vientre se le llenó, como todos sabemos, de codicia cuando comenzó a reclamar injustamente el califato.

Resulta con respecto a esto un escándalo contemplar en estos días como se ha presentado en Ramadán una serie televisiva sobre Abu Sufyan. Un personaje que nada dio al Islâm. Fue Abu Sufyan un pastor de cabras, camellos y ovejas. Era padre y abuelo de pastores de cabras, camellos y ovejas. Era marido de quien ordenó asesinar a Hamza – que Allâh esté satisfecho de él. Fue antepasado de la saga que asesinó a sayyidina Hussain, a sayyidina Hassan y a Sayyidina Zayn al Abidin – que Allâh esté satisfecho de ellos. Tal vez algunos deseen justificar el asesinato de la familia del Profeta. !Pobre diablos!

Si bien hablar mal de Umar, Abu Bakr, Umar, Aisha, Uzman, Abu Hurayra, Talha, Zubayr y otros, es prueba de una execrable conducta, propia de quienes ni consideran ni aman al Profeta, asimismo lo es denostar a ˤAli y amar a los asesinos de su descendencia. Una aberración que no inocenta la otra, pero una aberración al fin y al cabo.

Uno se pregunta si insultar a los compañeros del Profeta y primeros califas del Islâm no es, al fin y al cabo, llamar ignorante al Profeta que formó familia con ellos. Ignorancia o maldad la de ellos, o ambas cosas a la vez ¿quién sabe?

Sea como sea, ambas posturas adolecen de una falta considerable de amor al Enviado de Allâh. El dijo en repetidas ocasiones que los cuernos del diablo saldrían por el Este de Madina, región del Naŷd, del que él dijo que nada bueno podría venir de ella.

Toda esta nefasta corriente de mentiras sobre el primo y yerno del Profeta, ya sea para encumbrarle en provecho propio, como para faltar al más elemental de los respetos y consideraciones, ha evitado que sus dichos lleguen con claridad a uno y a otros.

No obstante, la figura de ˤAlî ha sido ennoblecida por los sufís, quienes le consideramos, así como a los califas bien guiados, nuestro ancestro espiritual. Pues el Profeta dijo cosas grandes sobre todos ellos como podemos ver.

De ˤAlî:

Yo soy la ciudad del conocimiento, y ˤAli es la puerta

De Abu Bakr:

Es el mejor de todos vosotros por una cosa que tiene en su corazón.

De Umar:

Si debiera venir un profeta después de mí, ese sería Umar.

Del califato:

Obedeced a los que van a venir después de mí: Umar y Abu Bakr