La deriva de la religión Cristiana 5 – Los visigodos arrianos y el Islam
La deriva de la religión Cristiana – Los visigodos arrianos y el Islam
Es un hecho irrefutable que los visigodos que se instalaron en la entonces Iberia, posteriormente Al Andalus y España, profesaban el Arrianismo.
Aunque se llama Arrianismo en honor del obispo Arrio, disidente del Catolicismo “oficial” en el Concilio de Nicea (325dc), en realidad se trata de la doctrina original predicada por Jesús (ˤIsâ) – sobre él la paz -.
Recordemos que el Evangelio legítimo fue recogido por Bernabé, tal y como si fuera una crónica de cuanto Jesús hacía y decía. Recordemos, asimismo, que según este Evangelio, Jesús no era Dios, ni hijo de Dios, que él no murió en la cruz, y que fue elevado al cielo, y que descenderá nuevamente (esto según Muḥammad) – sobre él la plegaria y la paz – mientras el Imam Mahdi y el Daŷŷal (Anticristo) estén en liza sobre la tierra, después de una batalla que será ganada por el ejército musulmán del Imam Mahdi en las llanuras de Acre.
Y bien, los visigodos procedentes de Germania se instalaron en Iberia huyendo del poder del Papado. Este no actuaba mediante premisas doctrinales cuyo propósito fuera convencer pacíficamente a los arrianos. Al contrario, su único argumento era la violencia y la compra de traidores al caso. Su “espíritu de santidad cristiana” no les dejaba hacer otra cosa que golpear mejillas ajenas una y otra vez, al contrario de lo que dijo Cristo.
Podemos decir que los arrianos poblaron Iberia durante aproximadamente dos siglo. Desdichadamente, el Papado compró con dinero y prebendas a Recaredo, a quien se le exigió que exterminara a los arrianos y al Arrianismo. Un siglo y medio después de las primeras llegadas de los arrianos, Recaredo abjuró del Arrianismo y constituyó el Catolicismo como religión oficial del reino visigodo.
Recaredo murió en 601 (dc). Hay que decir que el nuevo Agustín de la época, llamado Isidoro, fue el agente enviado por el Papado para comprar la voluntad de Recadero, entre amenazas y promesas, envenenado todo cuanto pudo el alma del fácil monarca.
El profeta Muḥammad – sobre él la plegaria y la paz – (570-632) comenzó a predicar en el año 610 dc. Pero la religión islámica solamente cubría el área de la Península Arábiga a su fallecimiento en Madina. El único encuentro entre el Islam y el Arrianismo se produjo entre Waraqa Ben Nawfal (tío de Jadiya) y él, además de por los monjes Bahira y Néstor cuando Muhammad era aún muy joven. Asimismo hubo un encuentro en Madina con una delegación cristiana, que debió dejar el lugar después de verse derrotados dialécticamente por el Profeta en una discusión sobre la doctrina verdadera.
Antes de la muerte de Muḥammad el rey de Abisinia ya se había islamizado contra la voluntad de su pueblo.
Como hemos dicho, la religión Católica no podría haberse extendido sino fuera por las mentiras del espía Pablo de Tarso, así como por la violencia y ejecuciones propiciadas por el Papado.
Una vez fallecido Muḥammad, el Islam se extendió por el Norte de África. Egipto, de población copta, y protectorado de Bizancio, fue tomado a la par de Siria. En ambas regiones la población fue paulatinamente adoptando el Islam sin ser forzados a ellos, tal y como lo prescribe el Libro de Allâh. Seguramente, el Arrianismo fue el animador de esas conversiones, pues éste veía a Muḥammad como el continuador del Mesías, hijo de María.
Una vez Egipto fue provincia del califato, no hubo barreras para que el Islam se extendiera a los pueblos bereberes del resto del Norte de África (los actuales Libia, Túnez, Argelia y Marruecos). Aun así, ya Muḥammad tuvo un encuentro con gentes llegadas del actual Marruecos, a quienes dijo que en los últimos tiempos serían los guardianes de la Religión. Y así es, hoy en día.
Mûsâ Ibn Musayr, enviado por el califa ˤAbdul ˤAziz Ibn Marwan, (uno de los Omeyas corruptos) instituyó en Túnez su centro de operaciones, y desde allí contactó con Tariq Ibn Ziyyad quien habitaba las regiones aledañas al Tánger actual y a Ceuta.
Ceuta estaba gobernada por un arriano llamado Don Julián. Una vez Tariq se anunció ante él fue recibido con honores. No obstante, Witiza, el rey visigodo católico prácticamente raptó a su hija, teniéndola poco más o menos como rehén en su palacio de Toledo, a fin de presionar a su padre a que se convirtiera al Catolicismo.
Witiza, asesinado por Roderic (Rodrigo), dejó dos hijos, uno de ellos llamado Agila. Rodrigo, hombre criminal y despiadado, violó a la hija de Don Julián para humillarle a él y a su religión (el Arrianismo).
Tariq Ibn Ziyyad y Don Julián prepararon la venganza; cruzaron el mar aprovechando que Rodrigo se encontraba combatiendo a sus opositores en el Norte, y llegando al Guadalete, aproximadamente a 7 kilómetros de Arcos de la Frontera, instalaron los ejércitos en sus respectivas tiendas.
Al principio, Rodrigo contaba con más efectivos, pero los hijos de Witiza, en connivencia con Don Julián le abandonaron al comenzar la batalla.
Esta derrota fue, la derrota del Catolicismo; la espina clavada en el corazón de los sentimientos de los Papas y cardenales, quienes nunca la podrán olvidar, por lo justa y porque en ella se demostró el Poder divino que se opuso contra las huestes del enemigo de Dios.
La mayoría de las huestes musulmanas eran bereberes del actual Marruecos. No olvidemos que Tánger y Ceuta eran dos enclaves de estratégica importancia en la época, al mismo tiempo, ambas ciudades, constituían centros comerciales representativos del Occidente africano.
Sí había árabes, por supuesto, alrededor de un 20%; unos de Yemen y otros de Siria.
No es de extrañar entonces que, una vez los musulmanes en la Península, sus moradores aceptaran paulatinamente el Islam, pues muchos habían sido obligados a abjurar del Arrianismo por la fuerza. Una vez llegado el profeta Muḥammad y revelado el Islam, el Arrianismo ya no tenía razón de existir. Se trataba de la lógica continuidad.
Y, tocados de rabia, se inventaron a Pelayo y a ese intento de invasión de casi un millón de musulmanes en un pequeño valle en el que no caben más de 3.000 personas bien apretadas. Milagro, donde los haya…
Sea como sea, el Islam puso fin a las persecuciones violentas a sangre y fuego de católicos hacia los inocentes arrianos.
Y así hasta el siglo XII en el que los católicos, volviendo a las andadas, conquistando territorio debido a los vicios y a los amaneramientos de los andalusís, siguieron con su modus operandi de eliminar disidentes de manera radical y definitiva mediante sentencias de muerte y torturas.
Seguiremos con la Inquisición…que santa no era, pero si malvada y violenta; y mucho.
Como decía Jesús – sobre él la paz – :
Un árbol malo no puede dar frutos buenos