18 abril 2024
CoránNuevos Musulmanes

La deformación sistematizada de las doctrinas del Islam – Coranismo y Modernismo

En el Nombre de Allâh – el Todo Misericordioso – el que Manifiesta Su Misericordia. Y la plegaria y la paz sean sobre la corona y sello de los Enviados, nuestro señor Muḥammad.

Hablemos hoy de dos deformaciones, relativamente recientes y consecuentes con la visión masónica del fenómeno religioso.

La que llamamos Coranismo, representado en un principio por la secta Ahmadiyya, formada en el siglo XIX en Pakistán, posee un carácter mucho más elaborado que la otra que algunos han dado en llamar “modernismo”.

En realidad, el Coranismo es una secta de diseño. Se trata de un plan específico, elaborado y pergeñado para empobrecer, poner en tela de juicio, e incluso hacer desaparecer la Sunna (costumbre) del Profeta – sobre él la plegaria y la paz -; mientras que el modernismo es un arma complementaria que ayudará teóricamante a conseguir los mismos fines mediante la utilización de otros medios

EL CORANISMO

Podemos definir como Coranismo a la doctrina que pretende que el ‘Islâm debe apoyarse únicamente sobre el Libro de Allâh y nunca sobre la Sunna del Profeta – sobre él la plegaria y la paz -. Aunque se trata de una misión imposible vistas las múltiples evidencias que presenta el Libro de Allâh sobre el carácter obligado de seguir la costumbre del Enviado, los Coranistas han intentado teñir el cielo azul de negro en pleno día, defendiendo lo imposible.

Pues si Allâh nos ordena seguir al Profeta – sobre él la plegaria y la paz – , en numerosas ocasiones, tal y como podemos ver en estos versículos del Corán, es una apología del absurdo pretender que El Creador no nos ha dejado claros los medios para ejecutar esa Orden, la cual puede ser llevada a cabo únicamente en el caso de que la costumbre del Profeta – sobre él la plegaria y la paz – haya sido conservada como se debe. Y de esto no puede haber duda porque, en caso de asegurar lo contrario, estaríamos acusando a Allâh de contradecirse a Sí Mismo.

Di: Si amáis a Allâh seguidme, que Allâh os amará y perdonará vuestras faltas. Allâh es Perdonador y Compasivo. (3-31)

Di: Obedeced a Allâh y al Mensajero, pero si os apartáis…Ciertamente Allâh no ama a los que reniegan. (3-32)

¡Vosotros que creéis! Obedeced a Allâh, obedeced al Mensajero y a aquellos de vosotros quienes tengan autoridad. Y si disputáis sobre algo, remitidlo a Allâh y al Mensajero, si creéis en Allâh y en el Último día. Esto es preferible y tiene mejor resultado. (4-58)

Quien obedece al Mensajero está obedeciendo a Allâh. Y quien le da la espalda…No te hemos enviado a ellos para que seas su guardián. (4-79)

¡Vosotros que creéis! Obedeced a Allâh y a Su Mensajero, y puesto que podéis oír no os desentendáis de él. (8-20)

Di: Obedeced a Allâh y obedeced al Mensajero… Pero si os apartáis, a él solo se le pedirán cuentas de aquello que se le ha encomendado, así como se os pedirán a vosotros de lo que se os ha encomendado. Y si le obedecéis seréis guiados. Al Mensajero no le corresponde sino transmitir con claridad (24-52)

Y estableced el salat, entregar el zakat y obedeced al Mensajero para que se os pueda dar Misericordia (24-54)

No corresponde a ningún creyente ni a ninguna creyente elegir cuando Allâh y Su Mensajero han decidido algún asunto. Quien desobedezca a Allâh y a Su Mensajero se habrá extraviado en un extravío indudable (33-36)

¡Vosotros que creéis! Obedeced a Allâh, obedeced al Mensajero y no echéis a perder vuestras obras. (47-34)

Los coranistas fundamentan su teoría fantástica en argumentos tales como que la ciencia del hadiz, al ser recopilada por humanos, debe tener defectos. Este razonamiento nos lleva a, como hemos dicho, dudar de la Capacidad Infinita y Todo Poderosa de Allâh, Quien en las aleyas anteriores nos ordena obedecer al Profeta.

¡Oh Señor! Ten misericordia por las personas que vendrán después de mí, aquellos quienes relatarán mis Hadices y mi Sunna y les enseñarán a las gentes. (De Ali, recopilado por Tabarani)

En este hadiz el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – suplica la asistencia de Allâh Mismo para recopilar su Sunna, consciente de que ésta es la más completa y clara explicación de las aleyas del Corán. No en vano la Sunna forma parte de la Revelación, ya que los actos del Profeta son un ejemplo de como Allâh quiere que Sus servidores creyentes nos comportemos en este mundo.

¿Qué pretenden pues los componentes de esta secta con sus argumentos? Simplemente dejar el camino llano para interpretar el Qur’an según sus propios intereses. ¿Cuáles son pues estos intereses? Evidentemente se trata de apuestas económicas y políticas. Y aunque estos sean los intereses de orden inmediato y general, no olvidemos tampoco el regocijo inmenso que experimenta Iblis al intentar separar a los hombres del camino, y tampoco que, como dice la Surat A-n-Nas – Los Hombres –, los diablos son de naturaleza humana así como de genio. Debemos añadir pues a estos intereses económicos y políticos, el interés satánico y el morbo de ver cómo se extravían las gentes y cómo pueden ser manipuladas.

Dijo Iblîs: «Puesto que me has extraviado yo les haré difícil tu camino recto. Después les abordaré por delante y por detrás, por la derecha y por la izquierda, y la mayor parte de ellos no les encontrarás agradecidos». (7 – 16 y17)

En otra ocasión explicaremos porque el diablo no puede entrar ni por arriba ni por abajo; pero esto, hoy, no constituye el objetivo de nuestro presente escrito.

El Modernismo

La finalidad del Modernismo es simple y clara: transformar, adulterar y manipular el ‘Islâm para adaptarlo al espíritu laicista de hecho, existente en la mentalidad de esta sociedad consumista y ultra materialista.

En realidad la contradicción de querer adaptar una doctrina revelada al laicismo es elementalmente una expresión del absurdo. El laicismo predica vivir sin Dios, mientras la religión dice exactamente lo contrario. Es evidente pues la imposibilidad de convivencia entre las realidades expresadas por estos dos términos; es más, es incluso racional y lógicamente un imposible que ambos conceptos puedan coexistir en las mismas persona o grupos de personas.

Lo que hace mal al ‘Islâm les hace bien a ellos. En otras palabras, lo que refuerza el Islam debilita el laicismo. Lo que refuerza y fortalece la idea de una vida regida por Dios, debilita la idea de una vida sin El.

Los modernistas son fácilmente localizables, pues lo que manifiestan y defienden se puede reducir a unos cuantos “principios” sin principios, y argumentos sin argumentación alguna:

Ellos quieren reinterpretar el Corán, no por personal convicción, sino para agradar a aquellos de quienes buscan atraer los favores. Es decir, es una táctica donde lo que se intenta vender es la originalidad de ofrecer un espíritu no-religioso desde el seno de una religión. Un nicho nuevo de negocio, sin duda alguna; una subasta a ver quien da más, ya que lo se busca con ello son beneficios de orden material, concretamente económicos.

Asimismo dicen que quieren implantar el Imamato femenino. Reinventar un Feminismo militante el cual resulta ser anti femenino, anti masculino y anti familiar. Proponer una igualdad funcional entre hombres y mujeres forzando la naturaleza de ambos. Por supuesto, despreciar la Sunna como explicación del Qur’an para así interpretarlo ellos.

Calumniar a los sabios musulmanes y al Islam practicado durante tantos siglos antes de la venida del Wahabismo acusándolo de ser Patriarcal, porque sí, sin motivo alguno, pues saben que gritar en medio del espacio público atrae la atención de los transeuntes.

Vamos a arrojar luz sobre todo esto para así desmontar de una vez esta cojera intelectual de espesas y poco elaboradas tesis, que toman como origen los impulsos más primarios del ser humano, en lugar de ampararse bajo el auxilio de la inteligencia y de la sabiduría.

Lo mismo que un ciego no puede describir los objetos que se encuentran frente a él, una persona sin integridad no puede pretender hablarnos sobre moralidad y honestidad, mucho menos de Verdad. La integridad personal es la base de toda relación; allí donde nos presentemos hemos de mostrar abiertamente nuestra personalidad y convicciones.

Reinterpretar el Qur’an

Para demostrar que se es moderno, que son simpáticos y complacientes, se reinterpreta en Corán como uno cree que pudiera agradar a otros. Esto es un error de ciegos, pues precisamente el Qur’an tiene su fuerza cuando no se le interpreta de mala manera y se le hace caer bajo al intentar querer expresar lo que nunca dijo.

El Imamato Femenino

Aquel quien comprenda un mínimo del ‘Islâm coincidirá conmigo que el hecho de dirigir un salat no dice nada de nadie; salvo que, quizás, esa persona haya aprendido de memoria más aleyas que cualquier otra, inclusive si esta última es 100 veces mejor y más sabia que la primera.

¿Por qué habría de dirigir el salat mixto una mujer, habida cuenta de que nunca se hizo, ni se estableció como norma, y habida cuenta de que, como dice el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – en un hadiz:

Mi Umma no puede ponerse de acuerdo sobre una mentira?

Otro hadiz dice: “La Mano de Allâh está con la Ŷamaˤa (consenso)”

Otro hadiz, que encontramos en la Muwatta del Imâm Malik, nos muestra como una mujer no debe realizar los movimientos del salat antes que un hombre y otro nos dice que las mejores filas de las mujeres son las que se encuentran detrás de las de los hombres.

Algo que pasa inadvertido es que el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – dijo:

“Quien no tiene pudor no tiene fe”

Una falta de pudor sería, hermanos/hermanas, que por el hecho de que una señora se pusiera de ‘Imâm tuviéramos que saber a la fuerza en qué semana del mes se encontraría “indispuesta”; lo cual, dejadme decir, siempre ha sido impudoroso hacerlo público; sea en la religión que sea, o se trate incluso de personas ajenas al mundo religioso, la mujer nunca ha pregonado cuándo… Es un hecho que hace enrojecer al hombre y a la mujer, y quien no enrojece ante ello es sin duda por una falta clamorosa de pudor. Y recuerdo: “Quien no tiene pudor no tiene fe”.

¿Es por esto la mujer menos o peor que el hombre? En absoluto, habida cuenta de que un Imâm ni es mejor, ni peor, ni más sabio que nadie.

El mal de esta sociedad de egos es querer sobresalir y yo comprendo que haya señoras que no quieran pasar desapercibidas. Pero, por favor, que lo hagan por su sabiduría, su bondad, su generosidad, su gracia en la manera de ser; no gritando como pescaderos y verduleros por esos mercados de Dios.

Dicen que hay un hadiz según el cual el profeta aconsejó a una mujer servir de Imâm de las gentes de su casa. Pero el caso es que no hay evidencias suficientes de que en ellas hubiera hombres. En realidad no había hombres, tal y como lo demuestra el hecho de que hubo de encargar los servicios de un muezzin externo, no habiendo indicios de que dicho muezzin hiciera otra cosa que el Azam. Si hubiera habido hombres en casa, uno de ellos hubiera hecho el Azam sin duda, a no ser que estuviera atacado de mudez. Y, como sabemos, los hombres y las mujeres que no sean de la familia consanguínea más allegada no pueden cohabitar bajo el mismo techo. Y aun en caso contrario esto no hubiera constituido jamás una evidencia, ya que nunca se hizo, ni en la vida del Profeta, ni en la de los compañeros ni en épocas posteriores. Y, como ya hemos dicho: “La Mano de Allâh está con el consenso”.

Feminismo y “patriarcado”

Ante todo dejadme decir que siempre estos dos términos me han hecho esbozar una irónica sonrisa; ya que el segundo procede de una reacción visceral ante un hecho, ya esté presente o no, al que se le ha inventado el nombre de “patriarcado”; dicho con un poco de guasa, “el poder de los papás”. Sí, es verdad, me hacen reír, se moleste quien se moleste.

Este problema surge porque, en estos tiempos, tanto el hombre como la mujer, han perdido de vista cuáles son sus responsabilidades y cuales las tareas que se corresponden con sus naturalezas respectivas. Hablar de supremacía resulta ser un discurso muy pobre, más que pobre, enfermizo.

Hay cierta clase de mujeres que se sienten atacadas porque ellas consideran que el hombre se ha aprovechado históricamente de la inercia popular para desarrollar un papel superior al suyo. Yo creo, sinceramente, que dichas mujeres no tienen ni una clara ni una acertada noción de lo que es superior y de lo que no lo es.

Allâh nos ha creado de naturalezas diferentes, en cuanto a lo físico y en cuanto a lo mental o psíquico.

Y también reconozco que en los países tradicionalmente musulmanes se ha abusado históricamente de la mujer. Siempre, tanto yo, como las personas que forman nuestros grupo, hemos trabajado y lo hacemos para dar a la mujer musulmana el puesto de honor que la corresponde, como transmisora y divulgadora del Mensaje del Islam al mismo nivel que los hombres.

Hablar pues de supremacía es recurrir a un lenguaje de ignorancia.

El Libro de Allâh, haciendo mención a la Virgen María y a la molestia experimentada por su madre por no haber dado a luz un varón, dice que Allâh sabe más a quien El escoge para Su servicio.

Hago todas estas observaciones para que se comprenda que entre el hombre y la mujer no puede tratarse de supremacía, ya que el uno posee unas cualidades necesarias para la vida y la otra posee otras. Ambas cualidades, al ser necesarias, no podrían encontrarse ni en el hombre solo, ni en la mujer sola, de la misma manera que no pueden encontrarse en la misma proporción en el uno y en el otro.

En cuanto al feminismo militante se trata de una ideología asistida y fomentada por el sionismo supremacista, cuya finalidad es destruir la familia. Si, ya como dijimos, deformar la Sunna se hace adrede para deformar el Din, atacar a la familia se hace para destruirla, y, destruyéndola, destruir la Religión.

Y todo eso, hermanos, se hace siguiendo el mismo criterio, que es, como ya lo hemos dicho, poner en tela de juicio la Sunna del Profeta – sobre él la plegaria y la paz – a fin de interpretar el Libro de Allâh como cada uno crea conveniente.

Abdul Karim Mullor