17 junio 2024
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La Danza Sufi – La Immara

Abdul Karim Mullor

La Danza Sufi – La Immara

El Šayj Al ˤAlawi en su obra “Palabra certera para aquél que crítica al Sufismo”, que yo mismo traduje al español y que podéis encontrar gratuitamente en nuestra Biblioteca, explicó cuáles son las aleyas del Corán y los hadices que avalan esta forma de adoración.

Pero antes de referirme a ello, yo mismo quiero colaborar en dicho aval citando el sagrado Corán y mostrando la evidencia de que Allâh Mismo anima a ejecutar acciones de adoración que salen del circuito obligatorio de la Šari’a o Ley Revelada.

Los que recuerdan a Allah de pie, sentados y acostados… (3-191)

Quiero atraer la atención sobre las palabras de pie que aparecen en esta aleya.

Puesto que Allâh cita a aquellos que Le adoran de pie, ahora no queda sino establecer de qué manera debe ser hecho.

Alguno, seguramente con no muy sana intención, estaría tentado de argumentar que Allâh está citando en esta aleya las posturas de la plegaria (ṣalat). En toda evidencia, esto no es así. En ella se cita la postura de “acostados”, la cual no forma parte del ṣalat, tal y como aclara esta otra aleya.

Y cuando hayáis concluido el salat invocad a Allah de pie, sentados y acostados. (4-103)

Demostrado esto, ahora pasemos a explicar en qué postura de “de pie” debe ser hecha la adoración y el recuerdo. ¿Debemos adorar como un soldado que está de guardia en su garita sin moverse? ¿O bien andando de un sitio para otro cuerpo erguido? Si fuera así, ¿qué aleya o hadiz justificaría alguna de estas dos opciones?

¡Por Allâh que la mejor postura y manera para recordar a Allâh de pie no es otra que la Immara y la Sama’!

En ambas, la cadencia respetuosa del cuerpo revela de un temor reverencial y un amor en el corazón que hace que el cuerpo se mueva, tal y como late nuestro corazón. Ambos laten al unísono, en el vaivén constante que da la vida. Si nuestro corazón se mueve en adoración a nuestro Señor ¿Qué nos impide a nosotros ir al unísono con él, ejecutando un movimiento armónico a la vez que respetuoso y noble mientras pronunciamos los Nombres de Allâh?

Sinceramente, ha de tenerse una enfermedad en el interior para llegar a criticar esto. A la par que un desconocimiento profundo del Libro de Allâh – exaltado sea – y de la Sunna del Profeta – sobre él la plegaria y la paz -.

Y ahora que hemos aportado nuestro particular grano de arena, pasemos a aquello que han explicado los sabios de nuestra religión a través de los siglos en materia de aleyas del Corán y de hadices del Amado de Allâh. Demostraremos asimismo que muy pocos conocen hoy el Corán y los hadices.

Se cuenta que cuando los Abisinios entraron en la mezquita del Profeta – sobre él la plegaria y la paz – el día de la fiesta, danzaban y se dedicaban a otras prácticas del mismo orden, las cuales formaban parte de sus costumbres; el Profeta contempló la escena hasta que hubieron terminado sin nada reprocharles, mientras A’isha se encontraba de pie detrás de él (Bujari)

“Te pareces a mí por tu físico y tu carácter “dijo el Profeta a Ŷafar Ibn Abi Talib. Dicho esto, Ŷafar se puso a danzar de alegría sin que el Profeta le reprendiera.

Es el punto de vista de Ibn Kamal Basha el que fija autoridad». He aquí el texto exacto tal y como es referido por el autor de la Safwa:

Si reflexionas en ello, la búsqueda de la iluminación no representa problema alguno.

No más que el balanceo, si el momento se presta a ello

Te levantas y acudes con tus pies, mientras

Que aquel quien llama su Señor debería apresurarse sobre su cabeza.

En cuanto a las gentes de la Vía, ellos piensan que ello es incluso deseable, conformemente a la siguiente palabra del Profeta – sobre él la plegaria y la paz – , citada por el autor del Nusra de Muḥammad Ibn Tahir al Maqdisi: “No es noble quien no se mueve a la invocación del Bien-amado.”. Este hadiz, mencionado por Suŷuti en su Ŷami’a-s-sagir va en el mismo sentido: “Poneos en camino pues los solitarios, aquellos quienes se agitan por el Recuerdo de Allah, os han precedido”

¿Veis? Las gentes que critican la danza espiritual os están engañando. El Corán y la Sunna les desmienten de manera flagrante e incontestable.

Y, como dice el hadiz: “Quien nos engaña no es de los nuestros”.

Establecido entonces, de manera clara y sencilla, que formar un grupo que adore a Allâh de pie, moviéndose de manera cadenciosa, no es solamente permisible, sino más aun recomendable, ahora pasemos a explicar de manera breve qué invocaciones protagonizan los danzantes.

¿Acaso no ha afirmado El – exaltado sea – : “Si Nos hubiéramos hecho descender este Qur’an sobre una montaña, la habrías visto humillada y partida en dos por temor de Allah”? (59-21) Después, Él ha precisado inmediatamente lo que es esta recitación la cual hace partirse a las montañas, diciendo: “Él es Allah No hay divinidad sino El” (59-22), evocando (hasta el final de la surat) algunos de Sus más bellos Nombres.

Si pues una montaña se partiría al recibir la Presencia de Allâh ¿qué no será con un ser humano débil y frágil cunado experimenta la emoción resultante de su amor a Allâh y de Su presencia santa?

Solamente pueden criticar esto aquellos cuyos corazones son como los de las piedras y más duros aún. ¡Pobres!

Las exageraciones actuales

Como hemos dicho en otras ocasiones el estado actual del Sufismo, así como el del Islam en general, ha sufrido un deterioro memorable. Es así que, en sesiones actuales de danza, pretendidamente mística, se vulneran los principios elementales de la decencia y del pudor. Hay gentes que, con panderetas y tambores, en lugar de invocar de manera respetuosa, danzan como posesos simulando falsos estados de trance como el que muestran los brujos y los magos. Estos, en lugar de invocar a Allâh, llaman hacia sí a los chaytanes que juegan con ellos a placer.

Esto ocurre porque quien dirige estas sesiones es él mismo un chaytan en forma humana que se hace pasar por guía espiritual y que juega con los sentimientos de la gente a fin de hacerles recorrer un camino totalmente contrario al que nos lleva la Verdad del Islam.

Pero esto ya es otro asunto que hemos tratado de 1001 maneras.