13 octubre 2026
Nuevos Musulmanes

La contemplación no existe

Abdul Karim Mullor

La contemplación no existe

Cuando escucho hablar del término « contemplación”; y sobre todo de “misticismo universal” o “esoterismo”, me produce una extraña sensación de alergia. Pero no os precipitéis creyendo que me afecta. He dicho alergia por no ser maleducado, cuando en realidad lo que siento es ganas de decir: “Mira tú lo que se están montando estos ellos solitos en sus fantasías”.

Y es que el dichoso término “contemplación” tiene retranca. Veréis; se puede contemplar desde una montaña o un bosque hasta una ciudad plena de contaminación. Claro que, es cierto que, cuando en determinados círculos pretendidamente intelectuales se maneja este término, la idea que se encuentra detrás del término resulta ser poco menos que alarmante.

Y es que no hay otra manera de contemplar la Verdad que la purificación interior.

Y juro por el ocaso de los astros
lo cual, si supierais es un gran juramento,
que es una Recitación noble
en un Libro oculto
que no tocan sino los purificados.
Revelación descendida por el Señor de todos los mundos.
¿Sois capaces de no ser sinceros con este relato?
(56 – 75 a 81)

No hay otro medio de purificar el interior que cumplir estrictamente la Šari’a Islámica y de continuar una Vía espiritual hasta que Allâh nos ame y nos “invada” totalmente. No se puede predicar el Corán y olvidar estas prescripciones claras y nítidas. ¿Alguien puede argumentar que Allâh habla por hablar?

“A quien daña a uno de Mis awliya, Yo le declaro la guerra a él. Mi siervo se acerca a Mí con aquello que le he encomendado como obligatorio Mi siervo sigue acercándose a Mí con obras voluntarias hasta que Yo le amo. Cuando le amo, me convierto en la lengua con la que habla, el corazón con el que siente, el oído con el que oye, el ojo con el que ve, las manos con las que coge y los pies con los que anda. Le daré todo lo que Me pida. Le ayudaré, cuando me pida ayuda lo protegeré si busca la protección en Mí  (Bujari, Riqaq, 38)

Esa susodicha “contemplación” pregonada por acá y por allá, no es otra cosa que el engaño del šaytan. El mundo del Malakut (mundo intermediario) se encuentra plagado de ángeles, genios y también de šaiytanes. Son estos últimos los que llaman a un simulacro de luz, que no es otra que el reflejo del fuego que es la esencia de su naturaleza. Acceder a esa seudo luz procedente de ese fuego no necesita compromiso, ni trabajo, ni sumisión a Allâh. El cine sale barato.

Este Malakut es el dominio de los magos, de los brujos y de los šaytanes humanos.

¿Os recuerdo lo que Mûsâ – sobre él la paz – hizo con los magos?

Por otro lado, no saber distinguir aquello que procede de Allâh, del nafs y del šaytan denota un grado de ignorancia tal que puede llevar a una persona a la perdición.

¿Recordáis aquél hombre que, en la Surat Ya Sin salía gritando por las calles invitando a las gentes seguir a los enviados?

Y desde el extremo de la ciudad vino un hombre corriendo que dijo: ¡Gente mía! ¡Seguid a los enviados!
¡Seguid a quienes no os piden nada a cambio y están guiados!
¿Cómo podría no adorar a Quien me creó y a Quien habéis de volver?
¿Vais a tomar, aparte de Él, dioses, cuya intercesión no me valdría de nada si el Misericordioso quisiera causarme algún daño y que tampoco podrían salvarme?
Si lo hiciera, estaría claramente extraviado.
Yo creo realmente en vuestro Señor, escuchadme pues.
Se dijo: ¡Entra en el Jardín!
Dijo: ¡Pobre de mi gente! Si supieran
(Corán 36 – 20 a 26)

Este personaje es nuestro testigo interior que nos está diciendo que no sigamos el capricho de nuestra Nafs, sino a la Verdad. ¿Le escuchamos?

Solamente las gentes de la Verdad, del Discernimiento, del Recuerdo, de la Ciencia del Interior son capaces de distinguir lo Real de lo irreal.

Pero el hombre es precipitado; ama la fama, sentirse superior, creerse especial; todo esto producto de esa luz proyectada por el fuego que acabamos de decir que es relumbrón para el Nafs. Y estos vicios forman parte de la estructura de una nafs espoleada por el šaytan.

Un espejismo en el desierto de un espíritu vacuo necesitado de agua para subsistir. Cuando llega a “la fata morgana” todo se disuelve, porque no es real; es un artilugio, un reclamo desprovisto de contenido.

Sabemos de lo que estamos hablando. Allá donde la Verdad se impone lo vacío se esfuma en el aire; se pierde en los parlamentos de palabras y frases sin contenido sustancial.

No hay Vía espiritual cualquiera fuera del Islâm. El Profeta – sobre él la plegaria y la paz – ha sido enviado para toda la Humanidad. Los maestros de la Verdad representan al Profeta; ellos son el Profeta en estos tiempos, si son verdaderos.

Y Muḥammad, hermanos, que es el Universo entero, no es el sirviente, ni es criado de budistas ni de cristianos, ni de otros para ir dando luz a aquellos que menosprecian el valor de la Revelación con la que él fue enviado como Misericordia para los mundos. El Islâm engloba todo; y el que no lo vea ciego está. ¡Pobre!

El honor es sagrado cuando es por la Verdad; la Verdad es elevada; el error corre por calles y mercados, por vertederos y calles oscuras; por lugares y ambientes vergonzantes.

No hay contemplación.

Este término es una estructura sin contenido. Hay Conocimiento; y el Conocimiento es activo; sube, va y viene con la Verdad; porque Verdad y Conocimiento es todo uno.

La vista no Le alcanza, pero Él sí que alcanza la vista. Es el Sutil, el Bien Informado. (6-103)

¿Acaso puede el ojo contemplarse a sí mismo? ¡No puede! ¡Porque él es el ojo mismo!

De la misma manera que el Conocimiento de la Verdad es imposible si no se nada un sus océanos y se forma parte de su flora y fauna. No quiero ir más lejos, pues alguno me confundirá con Al Hallaŷŷ; y yo no soy al Hallaŷŷ, ni digo lo que él dijo de la manera en que él lo expresó. Pero sí estamos en la Vía de Ŷunayd.

De ilusiones también se vive. De pájaros mentales se subsiste; el pensamiento puede elaborar las mayores ilusiones inexistentes; las palabras pueden hacer ver que las montañas cambian de lugar. Al final, podremos constatar que ni las unas ni las otras tienen el poder de hacer nada, de cambiar ni de construir nada.

El Nafs se alimenta de ilusiones, de espejismos, de palabras incoherentes, de discursos sofistas, de castillos de naipes. Sopla y verás desmoronarse todo, lo que dijiste que era nunca existió.

Nosotros soplamos hace decenios y el Camino lo vemos despejado. El final lo vemos satisfactorio y Real; y la mirada es de hierro. Sí, de hierro.

El que creó siete cielos, uno sobre el otro.
No verás en la creación del Misericordioso ninguna imperfección. Vuelve la vista: ¿Ves algún fallo?
Vuelve a mirar una y otra vez, la vista regresará a ti derrotada y exhausta.
(67 – 3,4)

O eres verdad, o no eres; y no puedes ver lo que no eres, ni tampoco ver lo que eres porque ya lo eres.

Contempla los pajaritos, los ríos y los valles, la luna si puedes; porque lo que es otra cosa es como del interior de tu cabeza saliera un cable hasta una pantalla en la que puedes ver solamente las golondrinas y las luces de colores que pueblan tu mente.

Esislam.com - Comunidad de Islam en español para el Diálogo Intercultural
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.