La Conspiración del Amor

Por Abdul Karim Mullor

La Conspiración del Amor

Decir, como han dicho los sufis de todos los tiempos, que el Islâm es la religión del Amor, además de ser verdad, podría parecer muy manido en una época en la que la palabra “amor” se ha convertido en un recurso tan sobreusado que hoy por hoy todos la utilizan, hecho por el cual su significado se ha banalizado hasta llegar a su mínima expresión. Todos nombran al Amor para presentar sus programas, aunque luego veamos que no es otra cosa que una tapadera para esconder otras realidades, que de “amorosas” y bellas nada tienen.

Si diría, a fin de ascender a otro nivel superior que el Islâm, y dentro de él el Sufismo es la “Conspiración del amor”, siempre que entendamos “conspiración” como un acuerdo secreto para obtener un fin que nos beneficia. Ya incluso, en el mismo Corán, Allâh se define como “el mejor de los conspiradores” (3-54). Si ya Allâh se define como el Conspirador más dotado, hemos de creer que Su conspiración no puede ser sino para el Bien. Es así que podemos hablar, sin lugar a duda alguna de la “Conspiración del Amor”, de sus miembros y de sus métodos.

Ciertamente, todo aquel quien transite por el camino del Tasawwuf sin servilismos de ningún tipo a cualquier falso maestro, sabe que todo el Tasawwuf es una conspiración, y que nosotros los sufís somos todos unos conspiradores, confabulados para amar a Allâh, al Profeta – sobre él la plegaria y la paz – a todos los hombres de Allâh, a la religión y a nuestros hermanos creyentes. Nos hemos confabulado para tomar a las gentes de la mano y llevarles ante la Santa Presencia; hemos conspirado y conspiramos a fin de ser una misericordia para nuestro entorno, tal y como Muḥammad la es para todos los mundos. Y esta conspiración tiene un programa bien definido, con pautas claras, sigue una planificación exhaustiva y una agenda secreta que más quisieran muchos conocer.

Primeramente, todo pasa por abrir los corazones de las gentes, de sensibilizarlas lo suficiente para que puedan recibir los aromas perfumados del camino menos transitado de la Humanidad. Y lo “peor” de todo, por decir algo, es que somos culpables, totalmente conscientes de lo que hacemos, que tenemos ese marcado “vicio” de intentar hacer el Bien a toda criatura son recibir nada a cambio. Somos maquinadores, planificadores secretísimos, porque nuestra poción solamente se prepara en lugares inalcanzables por lo sagrado. Sus ingredientes proceden de lo alto de lo alto, de unas plantaciones sublimes en las que no pueden crecer las malas hierbas, en las que los productos no tienen desperdicio alguno

No hablamos del amor como cada quien, ¡no! Conspiramos para el Amor; planificamos, fabricamos medicamentos sutiles que dan felicidad a quienes los consumen, quienes ya, convenientemente encauzados, pueden, siempre que dispongan de un exquisito paladar, degustar las mejores pociones y disfrutar de los mejores tratamientos para sus lánguidas almas, hartas de padecer los abusos de aquellos que les introducen por la vía del utilitarismo y de la adoración de lo burdamente material.

Vamos y venimos, auscultamos las almas, hacemos diagnósticos, damos tratamiento y curamos con la ayuda de Allâh. Curamos del desamor, de la codicia, de la envidia, de la pereza, de la impaciencia, de la cólera, de la mentira… y cuando ya ha desaparecido la enfermedad del cuerpo, entonces pueden brillar las luces de la Belleza e instalarse el Amor en los corazones. ¡Decidme si no es esto una conspiración en toda regla!

Rescatamos náufragos en el océano, gentes al borde del precipicio, a otros perdidos en la vida, a otros ahogados en la codicia por obtener bienes, a enfermos de todo tipo; somos el Hospital de las Almas, dotados de equipos de Urgencias y de Cuidados Intensivos.

En el Hospital contamos con especialidades diversas: Cirugía para extirpar tumores instalados largo tiempo ha, Neurología para curar la cólera el resentimiento, la pereza…, Cardiología para sanar los vicios del alma, Neumología para enseñar a respirar el aire sano de las fragancias sutiles…

Porque somos la Conspiración del Amor, conscientes como somos que ese Amor es la fuerza sagrada que nos transporta al Tawhid; y ese Tawhid, como su nombre indica es lo Uno, y el Solo Uno es El, no hay otro.

Así pues, ¡mucho cuidado con nosotros! Porque si no lo tenéis podremos enseñaros cosas tan sublimes que lo mismo no os interesan porque, de una manera u otra, hayáis ya sucumbido a la inanición, a la indolencia, al dejaros llevar por la vida; y si eso es así nuestra compañía, os lo aseguro, es todo un peligro para vosotros porque podríamos poneros a trabajar, y eso es bastante duro para aquel que nunca se manchó las manos laborando la tierra de su alma.