La confluencia de los dos mares

Abdul Karim Mullor

La confluencia de los dos mares

En la surat La caverna se relatan los pormenores del encuentro entre el profeta Mûsâ y el Jadir – sobre ambos la paz -. El lugar del encuentro es “la confluencia de los dos mares”. Este lugar, cuya representación geográfica reside en el Estrecho de Gibraltar, más concretamente en la ciudad de Ceuta, guarda asimismo unas connotaciones de otro orden más, por así decirlo coloquialmente, espiritual.

Ahora bien, provisto que hoy el término “espiritual” ha llegado a utilizarse para cualquier cosa relacionada con todo tipo de arte, debemos ser cautos a la hora de explicar a qué clase de espiritualidad nos estamos refiriendo.

Primeramente, hemos de comprender a qué es a lo que Allâh se refiere en Sus metáforas sobre el mar. ¿Qué es el mar, que significa, en la peculiar manera de expresión Divina?

Y para ello, nos dirigimos al Corán, que dice:

Aunque los árboles de la tierra fueran cálamos y el mar junto con otros siete mares más, las palabras de Allâh no se agotarían. Es cierto que Allâh es Poderoso, Sabio. (31-27)

En esta aleya vemos claramente que el mar es tomado como referencia de transmisión de conocimiento. Allâh compara a los árboles con los cálamos. En cuanto al mar lo hace de manera sutil, con la tinta o la materia que de forma a las palabras procedentes de ese Conocimiento inmenso propuesto en esta aleya de la Surat Luqman.

Luego, si el mar es la materia que da forma al Conocimiento, podemos concluir que su proposición en el Corán como lugar de encuentro está reflejada claramente en el contenido del episodio que vivieron ambos protagonistas: Mûsâ y Al Jadir. Hay que recordar que el encuentro de ambos vino propiciado por la aspiración de Mûsâ de aprender la Ciencia que él mismo no poseía.

Efectivamente, en este episodio se trata de manera exclusiva de la transmisión de conocimiento. En este caso, la transmisión de la ciencia que Allâh había procurado a Al Jadir. El era quien residía en la confluencia de los dos mares, y desde allí se la transmitió al profeta Mûsâ.

Ciertamente entonces, el lugar de residencia en la confluencia de los dos mares es otorgada a Al Jadir. Esto es en realidad un signo inequívoco de su conocimiento. Ahora bien, nos podemos preguntar ¿qué significa entonces en ese dominio del conocimiento una confluencia de dos mares?

Uno de los mares era el conocimiento de Mûsâ, como profeta que era, dirigiendo el pueblo y estableciendo leyes. Otro de los mares es el conocimiento de Al Jadir que en el Corán es llamado “laduni”, es decir, procedente de Nos, de Allâh. Pues, aunque Allâh se haya mostrado como “nos” en esta aleya, el uso de Mío está justificado, en tanto y en cuanto no se cambie el texto del Corán, y esté destinado únicamente a hacer comprender el significado del origen de esa Ciencia.

Así pues, tenemos dos mares que se encuentran, pero no se unen. Los que residimos en Ceuta somos testigos a diario de esa curiosidad que se encuentra avalada por los estudios oceanográficos. Existe una barrera entre los dos mares en una línea que, partiendo de Ceuta, llega hasta un punto de la costa entre Algeciras y Tarifa.

Teniendo esto último en cuenta, lo que podemos decir de este encuentro en el plano no material es que se trata de dos clases de conocimiento que se encuentran pero que no se mezclan. Y si se mezclan lo hacen solamente de una manera aparente, siendo el punto de encuentro el Ser humano que las practica ambas.

Es el mar de la Šari’a o Conocimiento exterior y el de la Haqiqa, o conocimiento superior o interior, es decir, la Ciencia Laduni que acabamos de citar.

El encuentro de los dos santos personajes escenifica la realidad de que ambos mares, ambas ciencias, se pueden ver representadas en un Ser humano; en este caso en lo que Allâh llama mu’min (verdadero creyente).

Ambas ciencias alcanzaron su máxima expresión en el profeta Muḥammad – sobre él la plegaria y la paz – quien las practico y las enseñó. Por eso, él dijo:

 El saber, en tanto que ciencia organizada, es de dos clases; el que es adquirido por el corazón es el más útil, mientras que aquel que se adquiere de boca en boca es una prueba contra el hijo de Adam.

En otra palabra suya, el Profeta pone a la sabiduría en el plano superior que le corresponde diciendo:

 La sabiduría acrecienta el honor del noble, y eleva al esclavo al rango de los reyes.