La capacidad del maqam

Abdul Karim Mullor

La capacidad del maqam

En la publicación que escribí hace tiempo a la que titulé “Consideraciones sobre el maqam[1] dije que de él se podían establecer dos grandes divisiones: Maqam Rabbani y maqam chaytani.

Dentro del maqam Rabbani existen dos grandes grupos: el maqam de la Chari’a y el maqam espiritual.

Hoy nos ocuparemos de este último, así como de las personas o grupos de personas que están en él. Pero sobre todo nos centraremos en aquellos que pretender estar en él, y, no obstante, en realidad, se encuentran más cerca del maqam chaytani que del rabbani.

Una ley elemental de la Física puede ser utilizada para explicar un principio fundamental del maqam espiritual. No podemos llenar con 5 litros un recipiente de 1 litro. En este último recipiente solamente puede entrar una limitada cantidad de líquido, de tal manera que nunca podremos echarle más.

Es así que cada corazón tiene un maqam. Nadie puede llegar más allá de la capacidad que le ha sido concedida de antemano por Allâh Misericordioso.

Si estás en un maqam de penumbra toda luz te parecerá Divina, aún incluso si procediera de las falsas luces de chaytan, que las hay:

Satanás ha embellecido sus obras a sus ojos; les ha apartado de la verdadera ruta, de modo que no están dirigidos (27-24)

Hemos puesto una barrera por delante de ellos y otra por detrás y les hemos velado, no pueden ver. (36-9)

Imaginaos que un corazón cuya capacidad es de ½ litro pretende poder contener 100 o 1000. Si esa persona se hubiera conformado con lo que Allâh le dio, y hubiera puesto a trabajar su capacidad en su beneficio y el de otros, él sería alguien bendecido y digno de confianza. Pero si él, no estando conforme con su ½ litro, pretende tener 500 o 1000, entonces, incluso el medio litro que tenía se le caerá y no podrá volver a llenar su corazón, a no ser que procediera a un gran arrepentimiento y a realizar una postración sincera.

Hoy, tenemos corazones de 2cl paseándose con una garrafa de 10 litros y contorneándose delante de unos y de otros. No obstante, su garrafa está vacía, por muy opaco que sea el cristal con el que ellos cubren sus vergüenzas.

Nadie que no esté en un maqam rabbani consolidado tiene acceso a un cierto nivel de Sabiduría. Dicho nivel se prodiga únicamente en su ámbito natural, es decir, los más elevados grados de entre los humanos.

Y esto constituye en sí mismo un secreto. Ya que, al no poder llegar a él, por mucho que se le explique, nadie podrá comprender absolutamente nada.

He aquí la trampa en la que muchos caen creyendo que por leer los libros de sabios y santos eminentes con ello van a obtener sabiduría. Un ciego no puede ver el Sol por mucho que se lo expliques. Si ese ciego tiene el don de la dicción podrá engañar a los incautos. Nunca a la gente del maqam y mucho menos a Allâh.

Se parecen a quienes encienden un fuego y cuando alumbra en torno a ellos, Allâh se lleva la luz y los deja a oscuras, sin ver.
Sordos, mudos y ciegos, no podrán volver 
(22- 17, 18)

Estas aleyas, que en un principio podrían estar dirigidas a los incrédulos, sirven asimismo a aquellos quienes pretender tener lo que no pueden abarcar.

La propia incapacidad, si no se la reconoce convenientemente, se vuelve un arma de doble filo con la que se cortará aquel que la tenga en propiedad y a quien éste se acerque.

El Nafs repuga ser menos que otro. Tomemos ejemplo de lo que les ocurrió a los hermanos de sayyidina Yussuf  – sobre él la paz – por no soportar ver lo que Allâh había puesto en su hermano.

Hoy, los Yussuf de este tiempo, han de soportar la violencia y la codicia de los hermanos cananeos, por mucho que éstos se vistan con turbante y con ŷilaba, que anden cacareando sus ayunos y sus plegarias de la noche, o sus obnuvilantes experiencias espirituales en tecnicolor.

Sus 20cl ya los han desperdiciado por no conformarse a la Verdad y por no acercarse a aquellos en quienes Allâh ha depositado Su luz.

Si en un hermano Allâh ha depositado un gran maqam, primeramente hay que reconocerlo. Que tú sabes que no estás capacitado para ello, porque posiblemente Allâh le ha elegido a él y no a ti, no contestes la elección de Allâh, pues seguro que ese hermano se ha esforzado mucho más que tú aunque no alardee de ello.

Si no lo rechazas y marchas con él en el camino, sabe que en el Ajira estaréis en el mismo maqam. Pues Rasulu-l-Lâh – sobre él la plegaria y la paz – dijo que cada uno estaría en el Ajira con aquél a quien el ama.

Sin embargo, para poder trabajar en esta vida, Allâh le ha escogido a él porque El conoce su naturaleza y sabe que es el adecuado para cumplir con una determinada función.

Al final el que menos tiene gana más. Pues el punto de partida de este último ha sido de más abajo para llegar al mismo nivel. Pero la codicia ciega, el orgullo vuelve sordo y la animosidad hace perder el habla.

El maqam es como el Rizq (la provisión). No puedes quitar a nadie lo que le ha sido predestinado, y tú no puedes llegar más allá de lo que se ha decidido de antemano.

¡Cuidado; el tiempo pasa! Si no reaccionas a tiempo luego no habrá más días, meses y años.

¡Si no despiertas a tiempo sucumbirás a causa de ti mismo!

¡Cambia a partir de ahora! ¡Es fácil!

Solamente tienes que decir: ¡“Ya”!


[1] Maqam o estado espiritual de carácter estable o permanente