17 junio 2024
Nuevos Musulmanes

La Bondad

Abdul Karim Mullor

La Bondad

Poco ha, estaba de moda « ser bueno ». Esta expresión, que podríamos llamar “buenismo”, no era otra cosa que una excusa para dejar de comprometerse con la Verdad. “Yo, con no hacer mal a nadie…”. Hoy da igual “ser bueno”; eso no vende; hoy vende “ser uno mismo”. No sabemos muy bien que quiere decir eso, habida cuenta de que todos somos “nosotros mismos”, sin duda alguna.

Puede ser que este “ser uno mismo” signifique para algunos ser consecuente con el propio pensamiento. Claro que no hay nada más fugaz y etéreo que el pensamiento, sobre todo cuando éste cambia de parecer, que en la mayoría de los casos es muy a menudo. A medida que acumulamos experiencias nuestro pensamiento cambia. Y este cambio se produce cuando no se tiene claro dónde está la Verdad y el sentido de la vida.

En mi caso, desde que tuve 15 años resolví en mi fuero interno buscar la Verdad. Pasaron los años y seguí con el mismo propósito, ya que, aunque haya descubierto cual es la fuente de la Verdad, descubrir la Verdad misma es ver la Realidad Total y Universal cara a cara.

Cuando acepté el Islâm, en enero de 1979, pude vivir experiencias increíbles. Y esta vivencia me ha estado acompañando durante todos estos años sin cese alguno. Es más, ha sido así, in crescendo, de modo progresivo y evolutivo.

Volviendo al sujeto de este escrito “La Bondad”, he de decir que los que la pregonan, por regla general, poco expresan de ella. Para algunos es como una bandera que hay que enarbolar, no una práctica diaria.

Este buenismo ramplón hay que edulcorarlo con una falsa humildad, a fin que la gente diga de ti que “eres bueno”. Los buenistas se quieren hacer pasar por los más humildes. Si ven a alguien decir que tal o cual cosa no está bien, entonces arremeten contra él por haber evitado un mal, diciendo que con una sonrisa vale.

¿Os podéis imaginar el ridículo acto de ver al Profeta – sobre él la plegaria y la paz – abordar a alguien que estuviera enterrando a su hija primogénita en vida, dándole una palmadita en la espalda, diciendo: “buen hombre, no sea usted mal educado, eso no se hace”?

Esta es la bondad del buenista. Ella consiste en dar una imagen de sí mismo como siendo “el bueno” y perseguir a aquél que obra con bien y justicia diciendo que “no es bueno porque no sonríe”. De risa es, hermanos.

El buenista es el más humilde de Sierra Morena y parte del extranjero. Pero nunca podrá ser considerado como “bueno” si no ataca con subterfugios a aquél que realmente lo es.

Estamos hablando de una clase de hipocresía ramplona por la que quien así hace se delata de manera cómica. Cree que nadie ve su juego, cuando queda en realidad claro y neto como la luz del día que “va de bueno por la vida”.

Practicar la Bondad, es ordenar el Bien, prohibir el mal, ayudar al prójimo con hechos, no con palabras. El buenista no ayuda a nadie, suele ser tacaño, miedoso de perder sus bienes. No verás comer a nadie gratis en la casa del buenista. Suele actuar de lejos, y no se mezcla con la gente, interactuando con ella solamente para mostrar “su bondad”.

Cuando evitamos que alguien haga el mal a otros estamos siendo buenos. Sin embargo, cuando criticamos a alguien que critica el mal para que otros no se vean alcanzados por él, entonces, bajo la excusa de ser educados estamos practicando el mal.

Se da el caso práctico de alguno que anda denunciando un Corán falsificado por Israel, y, la misma persona que lo denuncia, se encuentra utilizando la desvergonzada traducción adulterada de Juan Simón García, una y otra vez, muy a pesar de que le hemos aconsejado no hacerlo. Esta actitud entra dentro de lo que podemos calificar como “nifak” “hipocresía”. Porque es dar imagen de “bueno” utilizar un Corán adulterado de alguien que se dice musulmán y contribuir así a engañar a las gentes. Por ser «bueno», hay que dejar que el adulterador siga engañando a los hermanos diciendo que su adulteración es la Palabra de Allâh.

¿Es eso Bondad? ¿No es exactamente su contrario?

La Bondad, hermanos/as ni se compra ni se vende. Ella consiste en hacer el Bien, evitar el mal; prevenir contra el mal a las posibles víctimas; defender la Verdad a capa y espada.

No digas que con “no hacer mal a nadie” tienes bastante. Pues no evitar el mal es ya un mal en sí mismo. Defender a alguien de quien injustamente se está abusando es ya un bien en ello mismo. Tu catálogo del Bien está incompleto; está falsificado.

No hay Bondad sin Verdad, sin valentía, sin sinceridad.

¡Aprende de Ali, de Omar, de Abu Bakr que defendieron la Verdad con la Bondad de oponerse al mal de manera efectiva!

¡Aprende de Muḥammad – sobre él la plegaria y la paz –  que dijo:

El mejor muŷahid es aquel que lucha para que la palabra de Allâh sea la más alta!