La banalización de la ciencia de la interpretación de las visiones
La banalización de la ciencia de la interpretación de las visiones
Abdul Karim Mullor
Hace poco aclarábamos cuan nocivo es la tendencia actual a la banalización de lo sagrado. Se trata de una actitud de esta época muy extendida. Pues algunos se dan a hablar de lo que no saben a fin de aparentar erudición.
Consecuentemente, como ellos no saben de lo que hablan, reinventan cualquier tema sagrado convirtiéndolo en una cosa banal cuya comprensión pretenden al alcance de todos.
De total evidencia es que al alcance de cualquiera se encuentra lo banal de la falta de comprensión de estas personas. Sin embargo, y aunque se intente caricaturizarlo, lo sagrado posee una entidad por ella misma tan poderosa que procurar licuarla no deja de ser un atentado frontal contra la Verdad. Quien nada en las aguas de la Verdad observa esta iniquidad con asombro. No se comprende cómo es posible que las gentes caigan en trampas como estas.
Se busca dinero, poco o mucho, y fama; aceptación de las gentes; prestigio, etc. La razón de esto es que cuando uno se encuentra vacío de la luz de la verdad quiere suplir esa luz que no se tiene con todo lo que acaricia el Nafs.
Temas sagrados como el Faná (la extinción del Nafs) o “la muerte antes de la muerte”; la realización espiritual, etc. son presentados por personas ignorantes, y por lo tanto incompetentes al efecto. Personas que no saben, que nunca vivieron aquello de lo que hablan, enseñando a quienes no saben. Nos recuerda a ese teatro del absurdo que el buen José María del Valle Inclán bautizó con el nombre de “esperpento”.
Para quienes no lo conozcáis, según Valle Inclán, el esperpento es una deformación grotesca de lo real.
Y todo ello canalizado por esos falsos sufíes de esa falsa tariqa creada por la Masonería inglesa y los Clinton. Un grupo creado con el fin de destruir el concepto de Sufismo convirtiéndolo en un circo salpicado de gorritos verdes, bastoncitos, graciosos turbantes y pomposos cargos como el de aquél anciano falaz que se hacía llamar el “sultán de los ‘awliya”. De los awliyya de Peter Paan y de Walt Disney en ese país de ensueño “donde los sueños se convierten en realidad”. ¿O quizás las pesadillas?
Una ciencia sagrada como la interpretación de sueños convertida en cursillos por entregas. Parecido a un culebrón venezolano, es una prueba indeleble de la banalización de lo sagrado.
Convertir lo sagrado en banal es una acción que obtiene su recompensa inmediata, consistente en aumentar más la ignorancia a la propia ignorancia de partida. En resumen, el sin saber del sin saber convertido en panoplia. Lo santo cubierto por el hollín.
El Corán nos muestra que la interpretación de las visiones verídicas es una ciencia de profetas. Antes de Yussuf – sobre él la paz – nadie nos habla de ello.
A falta de los profetas hoy quedan los siervos puros de Allâh que pueden interpretar las visiones. Y éstos no dan cursillos online, porque una ciencia que es sagrada no se puede mostrar a cualquiera, ni enseñar por las calles gesticulando y chillando.
No tengas pudor y haz lo que quieras – dice el hadiz
Quien no tiene pudor no tiene Fe – dice otro hadiz
El hecho de hablar de una ciencia sagrada a cualquiera que llegue, en medio del zoco, hablando “a grito pelao”, es una muestra de lo vulgar del personaje que se dedica a ello. ¿Dónde está el pudor de tratar a lo sagrado como lo qué es?
Ahora lo santo se pasea por la playa con la otra mano de la que se lleva el perro. O quizás campea por los anfiteatros y las tribunas de los cosos futbolísticos.
En cuanto a la Ciencia de la interpretación de las visiones, he de decir, que, un servidor la posee en gran parte por la Gracia de Allâh. Pero yo no me voy a poner a alardear de ello; porque hay que saber que esa Ciencia es aplicable a cada persona en particular y sus circunstancias. Se trata de un saber activo que se actualiza con las circunstancias exteriores de la vida cotidiana.
Y si un servidor, y otros como yo, poseemos esa ciencia es porque previamente hemos alcanzado un grado de Conocimiento que lo permite. Pues sin purificar el alma y sin conocer el Corán y la Sunna no se puede llegar a parte alguna.
Hace unos doce años escribí algo al efecto.
Hoy solamente voy a explicar esto:
A / Que para saber explicar las visiones hay que tener un estado espiritual que permita tomar en las manos esta herencia de los profetas.
B / Que para saber interpretar las visiones hay que tenerlas. Y no solamente una vez, sino una y otra vez, una y otra vez, y más y muchas más veces.
C / Que la interpretación va en función de la persona que los tiene, de sus circunstancias, de su estado y de los fines que persigue.
D/ Que solamente alguien con un conocimiento global del Tawhid puede interpretarlos. Ya sea su estado el del Yaquin o el del Kashf.
E/ Que todas las visiones deben ser explicadas con el Corán o la Sunna, a ambas a la vez.
Para terminar diré que hoy no voy a enumerar el significado de lo que vemos en sueños porque no es el momento; y también porque no quiero que me copie alguien y se lo adjudique como si fuera suyo. Me suele ocurrir. Y velaré de que no se haga pues el escrito que hice ya hace doce años está en la web.
Así pues, dentro de unas semanas realizaremos un trabajo exhaustivo con respecto a esta ciencia.
Quiero avisar que hablar de lo que no se sabe es una actitud dañina para quien lo hace y para quien lo oye. Hacerlo denota que no se tiene la consciencia de que Allâh nos está viendo, así como que no se tiene una idea de lo serio de esta actitud.
Nosotros, como tariqa en la que se imparte el conocimiento, nunca podremos tratar lo sagrado en público. Incluso, a las personas que nos frecuentan y que se encuentran con nosotros no podemos hablarles yendo más lejos de lo que corresponde según la situación interior en la que se encuentran.
El Profeta – sobre él la plegaria y la paz – no enseñaba estas cosas delante de todos en la mezquita. El lo hacía a aquellos que eran capaces de asimilar dicha ciencia e integrarla en sus corazones.
¿Os dais cuenta ahora, después de lo dicho, de lo grotesco y lo feo de ir hablando de lo santo a cualquiera y de cualquier manera?
Yo creo que sí ¿verdad?