13 julio 2024
Ceuta

La antigua línea de Ferrocarril Ceuta Tetuán

La Línea de Ferrocarril Ceuta Tetuán

Nuestra asociación cultural ACEDI ha realizado un video histórico sobre la línea ferroviaria Ceuta-Tetuán. Dentro de unos días pues lo haremos público, en tanto y en cuanto dicho vídeo forma parte de un proyecto que nos encontramos divulgando en Ceuta y en dos facultades de la Universidad Complutense de Madrid.

No obstante, esto no impide para que hagamos una pequeña sinopsis sobre dicha línea ferroviaria, que fue inaugurada por Carlos de Borbón y por la autoridad local de Tetuán, Muḥammad el Mehdi en 1918.

Dicha línea, inaugurada en la época del Protectorado español en el Norte de Marruecos, pretendía sobre todo dar logística a las tropas españolas que defendían la zona de los ataques guerrilleros.

A pesar de esto, el tren pronto se convirtió en una herramienta útil para el transporte de pasajeros y de mercancías. Sobre todo desde el momento en el que España y Marruecos rebajaron tensiones, fundamentalmente desde la Guerra Civil de 1936-1939.

Recordemos que Ceuta fue colonia portuguesa y que pasó a ser española cuando ambos países, España y Portugal se anexionaron (1580-1583) en uno solo. Cuando Portugal retornó a constituirse en país independiente, España se quedó con Ceuta hasta el momento actual.

En cuanto al Protectorado español en el Norte de Marruecos se refiere, este se formó a primeros del siglo XIX. España, después de perder Cuba y Filipinas en 1898, se quedó, por primera vez después de siglos, sin territorios propios fuera del país.

Esta línea férrea tuvo como consecuencia acercar a los dos pueblos. No era seguramente la idea de origen, pero sí fue una consecuencia directa de su inauguración y de su funcionamiento.

La ausencia de tecnología a nivel español provocó que las primeras máquinas, las ALCO, se importaran a Estados Unidos. Dicha ausencia de métodos de fabricación propios y de piezas de repuesto produjo varios inconvenientes. Las averías eran difíciles de reparar en un tiempo considerado como aceptable. Esto impedía mantener la línea a pleno funcionamiento.

Aquellos tetuaníes que aún recuerdan la presencia española en la ciudad, podemos decir que, contrariamente a los que muchos pudieran llegar a pensar, hablan con nostalgia y respeto de los españoles que residían en la ciudad. No podemos decir lo mismo, seguramente en ninguna otra región de Marruecos con respecto a los franceses, cuyo comportamiento fue mucho más agresivo e impopular.

El Hospital Militar que aún hoy existe, en el que mucha gente de Tetuán va a curarse o tratarse, regido como está por monjas españolas, constituye un vestigio de esa presencia de antaño y de esa buena relación popular entre ambos pueblos.

Quien pasee por Tetuán encontrará la antigua fábrica española de fósforos. Más arriba, el antiguo cuartel de regulares, que aunque ruinoso no ha sido demolido. Aquellos edificios de corte colonial y estilo andaluz reconvertidos en sedes administrativas. Visto esto, cuesta trabajo comprender cómo es posible que a nivel administrativo, Marruecos se haya basado en el modelo francés y no en el español. Quizás porque los franceses se encontraban en Rabat y Casablanca y los españoles en el Norte.

Seguramente el tren debió ayudar mucho a ese aspecto español antiguo que conservan hoy gran parte de los edificios del centro de Tetuán. Se puede distinguir en ellos ese aire tan andaluz que destilan.

Pero el tiempo transcurre de manera inexorable; y en ese trascurrir hemos vivido otros episodios. No trataremos de evaluarlos por prudencia. Si es cierto que hoy, el tránsito entre Ceuta y Tetuán ( y viceversa) se ha convertido en algo muy desagradable de experimentar. Como siempre, como ocurre en cada lugar de este mundo convulso, quienes pagamos las consecuencias de acuerdos, desacuerdos y de otras cosas, somos los de siempre, el pueblo llano. Nunca hizo nada para merecernos el padecimiento y el penar.

Hoy somos nostálgicos del tren. No del tren en él mismo, sino de lo que representaba como acercamiento entre pueblos y sus gentes. Miramos con admiración esas bellas fotografías que nos han dejado el recuerdo de una época en la que las personas vivían sin prisa y sin rencor.

Ellos sabían vivir la vida; nosotros, no lo sé.