Islam en español
Abdul Karim Mullor
Islam en español
Este título podría parecer un reclamo publicitario para promocionar nuestra web. No es así. Se trata de un panorama visual de lo que ha sido y lo qué es el Islam en España. De cómo los primeros conversos comenzamos a practicar el Islam, de cómo lo conocimos, de cuáles eran las motivaciones.
Islam en España – Los comienzos. Islam en español
Voy a comenzar por un caso como el mío. Un grupo de familias en Getafe, preocupados por la búsqueda de la Verdad en una sociedad plena de los estereotipos de una dictadura en declive y del comienzo de un simulacro de lo que hoy se ha dado en llamar “Democracia”.
Si bien lo primero funcionó como una dictadura, sobre todo en sus dos primeros decenios (años 40 y 50), lo de hoy nunca ha sido una Democracia, sino una sociedad capturada por las grandes fortunas y dirigida por intereses económicos espurios, a los que el pueblo llano nunca tuvo acceso.
Pero no pretendemos realizar un análisis político-social, que no es lo nuestro, ni nos interesa en absoluto que lo sea. Vivir lejos del volcán siempre ha sido seguro.
Pues sí, unas treinta familias convertidas al Islam sin que mediaran razones político-sociales, sino puramente de orden intelectual.
Iniciamos nuestro Islam en el Sufismo, teniendo la gran suerte de deber aprender el Islam en toda su integridad para así poder guiar a otros. No había ni mezquitas ni árabes en España en aquella época. Esto nos aseguró aprender le Religión sin intermediarios interesados, sin ningún país árabe al acecho.
La deriva de este grupo, su ruptura fue más por razones de “egoicidad” que por otro tipo de injerencias externas. Puedo decir, y ya lo he explicado en detalle en otras ocasiones, que solamente una o dos personas hemos sobrevivido de dicho grupo primario en el que llegó a haber una cincuentena de familias.
El Islam Andalusí
La España recién salida de la dictadura motivó a algunos andaluces a adoptar el Islam como modo de vida, fundamentalmente a causa de la nostalgia de ocho siglos de Historia Musulmana en nuestro país.
Ese Islam si tenía tintes políticos, y como tal era su naturaleza se precisaban subvenciones para sobrevivir y extenderse.
Había que hacer mezquitas, y centros islámicos; se necesitaba publicidad; se precisaba resucitar a Al Andalus, siendo una de las premisas de estos grupos intentar motivar a la población andaluza a retornar a sus raíces islámicas.
Hemos de decir, con el corazón en la mano, que la motivación político-social cobraba más importancia que el retorno sincero a la adoración del Dios Unico. Pese a quien pese, esto era así.
Por eso, se pidieron subvenciones, a veces muy jugosas. Por eso la Masonería inglesa envió a su hombre (Ian Dallas), antiguo manager de los Beatles, para controlar.
Él se beatificó a él mismo, auto nombrándose como el mega maestro de lo andalusí. Parece curioso que se dejara a los ingleses tomar Gibraltar por vez segunda, visto lo visto.
Pero el dinero mandaba, y él era un rastreador consumado de subvenciones, viajando por aquellos países que quisieran darlas. Siempre con el cazo boca arriba a fin de crear su peculiar imperio. Al contrario de lo que dice la Sunna: “La mano que está arriba es mejor que la que está abajo”
Otros grupos como la Ŷamaˤa Islamiyya, o como el curioso grupo formado por Mansur Escudero – que Allâh le haga Misericordia – nacieron y crecieron, siempre bajo la caricia de ese viento andalusí que motivaba el nacimiento del Islam al Sur de aquél desfiladero que separaba las provincias de Ciudad Real y Jaén.
No, y nadie puede rebatírmelo; no era un Islam per sé. Era un Islam político 100 por 100; por mucho que en el seno de estos grupos hubiera musulmanes de un gran corazón; sobre todo en este último grupo que hemos mencionado, dirigido hoy por un personaje de dudoso, o mucho más que dudoso “Islam” que pugnó como pudo para que cerráramos nuestra web haciendo presión a nuestro difunto Mehdi Flores – que Allâh le tenga en Su Paraíso.
Desde aquí un saludo a este personaje; saludo éste de todo menos afectuoso, y sí, con mucha ironía y no exento de jocosidad. Eso sí con la inocencia de haber sido defensor de la Verdad y no perseguidor del dinero…; vamos, con las manos limpias. ¿Qué más puedo decir?
Llegaron los árabes con sus mezquitas y el negocio del Islam
Y con esos árabes y esas mezquitas, nuevos musulmanes atraídos por templos de dudosa autenticidad. Al menos, y eso lo conozco debidamente, las dos grandes mezquitas de Madrid representan de todo menos Islam. Son centros de negocios, y de otras cosas, de cuya naturaleza no quiero hablar, porque tampoco quiero acordarme.
Nuevos musulmanes “amezquitados”, salidos de las cuatro paredes de esos centros que enseñaban el Islam con catecismos, rosarios y estampitas.
Pasó el tiempo, y esos centros fueron tomados por musulmanes de origen norteafricano nacidos en España como segunda generación de inmigrantes. Ávidos de dinero y de prebendas
Y entonces esos “centros islámicos” se convirtieron en oficinas de empleo, centros de negocios y de captación de voluntades y almas. En ellos, los países del Golfo y de Oriente Medio vieron la oportunidad de crear un ejército de almas afines y controladas; de robots que se movieran convenientemente a la menor de las consignas.
Pero como su conocimiento es tan escaso, ninguno de ellos puede soportar la menor discusión seria, reaccionando con una violencia verbal que disimula una profunda ignorancia y que les revela como víctimas de una posesión mental ejercida desde unos 7000 kilómetros de distancia.
Y los Hermanos Musulmanes se convirtieron en la visagra por cuyos goznes giraba un Islam Masonizado
Wahhabismo- salafismo -Tabligh- Coranismo- Progresismo; todo con la coletilla de “islámico”, hoy por hoy es vehiculado por la Cofradía, cuyo nombre original “Hermanos Musulmanes” ilustra más la “hermandad” masónica que aquello de que los musulmanes somos hermanos. El nombre les delata.
Pero ya hablamos de ellos en distintas ocasiones…