17 junio 2024
DestacadasEditorial

Innovación e inmovilismo

A-s-salamu alaykum – La paz de Allah sobre vosotros

Un hadiz, del que muchos alardean para prohibir toda clase de cosas, dice:

Toda innovación es un desvío, y todo desvió nos lleva al fuego (Tirmidhi y otros)

En toda evidencia este hadiz es auténtico; ni nosotros ni nadie lo puede negar. Lo que no es correcto es utilizarlo fuera de contexto y aplicarlo a toda cosa, pues esta actitud no deja de ser una innovación que cae en el ámbito penalizado por el texto el hadiz. Es decir, queriendo hacer de todo una innovación dañina se cae en la innovación prohibida sin duda alguna.

Pues, en otro hadiz que podemos encontrar, entre otros en Muslim, Jamia-s-sagira y Kanz al Ummal, podemos leer estas palabras:

Quien introduzca en la religión una buena costumbre (sunna) será recompensado por ella y recibirá la suma de todas las recompensas de quienes la hayan seguido hasta el día del Juicio. Quien al contrario introduzca una mala costumbre cargará con su falta y con la de todos aquellos quienes la practican hasta el Día del Juicio.

Es así, que la innovación mencionada en el primer hadiz es, ni más ni menos, la mala costumbre relacionada en el segundo.

En algunos sermones del viernes los predicadores del club de “los amigos de la bida’” alardean de discurso mencionando el primer hadiz y escondiendo el  segundo, para así crear la impresión en la gente de que toda cosa nueva es mala de por sí. Este acto, no exento de maldad, no pasa desapercibido para aquellos que hemos estudiado la religión, y la mala fe de estos falsos predicadores no nos puede pasar desapercibida.

Desde aquí les decimos que Allah ni es ciego ni sordo y que como dice el Libro de Allah:

Quien haya hecho un átomo de bien, lo verá; y quien haya hecho un átomo de mal, lo verá

¿Cuáles son los criterios para distinguir una buena costumbre de otra mala? 

El criterio que se ha seguido durante todo el periodo del Islam por los reyes y los príncipes de la Jurisprudencia para considerar la naturaleza de una nueva costumbre de naturaleza religiosa es saber distinguir si esa nueva costumbre contradice el Corán y la Sunna. Si se constata que no lo hace, y asimismo se prueba que la introducción de la nueva costumbre redunda en un bien para los musulmanes, sea a nivel particular o general, entonces se conviene de que dicha costumbre es una buena sunna, por la cual su autor o autores gozarán de la recompensa Divina.

Si antes bien, esa nueva costumbre contradice el Libro de Allah y/o la Sunna del Profeta – sobre él la plegaria y la paz – , entonces se puede concluir que quienes la hayan introducido recibirán el castigo por haberlo hecho y el castigo por aquellos quienes la hayan seguido hasta el Día del Juicio; es decir: la ruina total.

¿Qué será entonces de aquellos quienes digan que Allah es un gran cuerpo que se sienta sobre un Trono? ¿Qué será de aquellos qué trajinan los hadices a su antojo, recortándolos, cambiándolos, escondiéndolos? La ruina de la ruina.

Resulta por lo menos gracioso

Escuchar a algunos que argumentan sobre la última aleya revelada que dice que Allah ha completado para nosotros la religión, interpretando esto como que nada puede ser hecho o añadido. Esto raya el más completo de los absurdos, ya que estas luminarias muy iluminadas se han dejado atrás tantas evidencias que descubren sus apaños cuando, si se sigue su criterio se debería anular toda la Sunna desde ese día hasta la muerte del Profeta, así como la Sunna de los compañeros, de la que el Profeta habló diciendo que debería ser seguida.

Esta teoría, esta manera de razonar, es de tal manera increíble que da vergüenza ajena ni tan siquiera escucharla de un musulmán que se precie de haber llegado a la mayoría de edad. Es la teoría del absurdo llevado al grado de la ignorancia sublime y de las ocurrencias peregrinas, que sin duda podrían pasar a los anales de la Historia, suponiendo que este mundo durara siglos, para que los musulmanes de épocas posteriores amenizaran las reuniones familiares contando chistes como este. Esto, pronunciado por personajes que se quieren hacer pasar por sabios, nos puede hacer pensar que hemos vuelto a la época de la ignorancia primera, de la brutalidad anterior a la llegada del Profeta, del balbuceo y del vociferío.

Buenas sunnas o innovaciones

Una vez habiendo declarado, como dice el hadiz, que existen buenas sunnas e innovaciones por las cuales se recibe recompensa Divina, a veces fuera de todo cálculo, pasemos a poner como ejemplos algunas de las que más bien ha hecho a la comunidad musulmana de todos los tiempos:

La recopilación del Corán en un libro.

El salat del Tarawih

La recopilación de los hadices, su técnica y metodología.

La fundación de las cuatro escuelas de Jurisprudencia o madahib (Malikita, Shafiita, Hanbalita y Hanifita)

Las dos escuelas de Aqida (Ashari y Maturidi)

La gramática árabe.

Los logros de la ciencia islámica.

La celebración del nacimiento del Profeta – sobre él la plegaria y la paz -.

La sadaqa cuando alguien está enfermo o se restablece de una enfermedad.

Etc.

En cuanto a las innovaciones dañinas las hay a centenares; y una de ellas es la de querer convertir las buenas costumbres en malas innovaciones, cosa a la que tienden los espíritus perversos y rebeldes.

Inmovilismo

El Inmovilismo islámico no es una teoría en sí, sino antes bien una herramienta utilizada por los próceres del islam político a fin de tener esclavizadas las mentes de los musulmanes. De esta manera, al tener miedo de realizar cualquier acto, los musulmanes preguntarán a los falsos sabios de las sectas, y estos siempre tendrán merodeando alrededor de ellos almas que han perdido la confianza debida en su Creador pensando que todo es susceptible de culpa y de castigo.

Que Allah nos preserve de la ignorancia, del inmovilismo y de la inoperancia.