Id a buscad el Conocimiento aunque fuere a China

A-s-salamu alaykum – La paz sobre vosotros

Al principio de nuestra andadura en el Islam, al final de la década de los 70 hubo de llegar hasta nosotros la colección Sahih Muslim en inglés. Uno de nuestro grupo llamado Amin, profesor de Filología inglesa, lo tradujo al español a mano, en una época en que las dos opciones de escritura eran a mano o a máquina de escribir, pues ordenadores no había por entonces.

Un hadiz curioso llamó nuestra atención; un hadiz transmitido por Abdullah Ibn al Amr Ibn al ‘As que decía: “Id a buscar el conocimiento aunque fuere necesario ir hasta China para ello”. El contenido de este hadiz complementa el de otros en el que se nos anima a buscar la Ciencia y el Conocimiento. Uno de estos hadices dice:

La búsqueda de conocimiento es obligatoria para todo musulmán. Y todas cosas piden a Allah el perdón del buscador del conocimiento, incluso las ballenas en el mar.” (Anas Ibn Malik – Ibn Mayah).

La torpeza, e incluso la maldad de este mago del engaño llamado Albani, le llevaron a rehacer los dos Sahih, aún a pesar de que no existía otro criterio para hacerlo que su propia torpeza y osadía. Este señor no contaba con ningún transmisor de hadices que le asesorara como si lo tuvieron los Imames Bujari y Muslim.

Apoyado por los sauditas, Albani declaró el hadiz de ir a buscar conocimiento aunque fuere en China como débil. Su febril mentalidad y sus aspiraciones de renombre dieron con China; un país al que los aliados de Arabia Saudita (los ingleses) no habían podido doblegar. En toda evidencia en la fraudulenta reclasificación de los sahih de Albani el aspecto geopolítico era fundamental. Y más habida cuenta de que el único país del mundo donde fue recibido con honores fue en el reino de su Graciosa majestad. Albani jugó sus cartas a caballo ganador para satisfacer a sus mentores.

Curioso, cuando leo en un libro de hadices del autor del probablemente mejor tafsir del Corán de todos los tiempos (Ibn Kazir) un hadiz que nos dice textualmente:

Dos naciones ayudarán a los Banu Israil en los últimos tiempos: Amirika wa Inkilaterra

Otro hadiz de la misma colección dedicada a los acontecimientos de los Ultimos tiempos dice:

Al final de los tiempos el dinero se llamará Dullar wa Yiuro.

Este libro editado en el segundo decenio del siglo XX demuestra, casi sin querer, su propia autenticidad. Y además nos informa sobre las alianzas secretas o no tan secretas de aquellos quienes ayudan a los israelitas a hacer y deshacer, haciendo sufrir a un pueblo inocente parte de lo mucho que ellos hubieron de sufrir sin justificación alguna durante la segunda de las guerras mundiales.

Pero no queremos hablar de geopolítica sino de conocimiento. Únicamente hicimos este inciso para dejar claro que naciones e intereses andan detrás de la injustificada destrucción de la Sunna en la que, tanto Albani como los sauditas tienen todo que ver.

Aicha, la madre de los creyentes, fue una mujer sabia que transmitió miles de palabras y hechos del Profeta – sobre el la plegaria y la paz – y pronunciaba sermones y daba clases tanto a mujeres como a hombres. El Saber, el Conocimiento pues, no es un asunto que compete al género masculino sino a ambos sexos. El Islam no hace distinción en este sentido, aunque si pueda hacerlo, por diversas razones, en el rol que pueda desempeñar cada género en los ritos propios de las obligaciones religiosas de base.

Este Conocimiento del que hablan los hadices no podemos dividirlo, como algunos hacen erróneamente, en religioso y científico. Esto es un error de base, ya que la religión del Islam (el Din) engloba todas las ciencias; haciéndolo de igual manera para aquellas ciencias que podríamos calificar de rituales o de adoración, así como las que nos acercan al conocimiento de la Ciencia, la Historia, la Gramática, la Filosofia, la Medicina, las Matemáticas y el resto de saberes, comúnmente llamados “científicos” o “culturales”.

Efectivamente, cuando el Corán nos invita a tomar ejemplo de las generaciones que nos precedieron, estamos hablando de la Historia. Cuando el hadiz nos invita a trabajar para este mundo como si fuéramos a vivir siempre y para el Otro como si fuéramos a morir mañana, se nos está diciendo que las dos ciencias son complementarias, que ambas son religiosas, aunque externamente pudiera no parecerlo. Pues la Ciencia de la vida de este mundo nos ayuda a trabajar en él con denuedo y sabiduría, dado que Allah nos ha puesto en él para que Le recordemos en todos los ámbitos de la vida. Allah no solamente posee el Nombre de Al Batin (El Interior), sino el de A-z-Zahir (El Exterior); porque las luces divinas como dice el principio de la aleya de la luz, lo abarcan todo:

Allah es la luz de los cielos y de la tierra       

Efectivamente, la idea que nos hacemos de Allah es la base de todo conocimiento. Y si sabemos que El se encuentra presente en toda cosa o circunstancia, llegaremos a comprender que, tanto este mundo como el Otro se encuentran santificados por Su Presencia divina. Allah no es de este mundo ni del Otro. El se encuentra por encima de ambos, independientemente de toda división y apariencia.

Otro hadiz nos dice:

La sabiduría añade honor al noble y eleva al esclavo haciéndolo ascender al grado de los reyes.