18 abril 2024
Fiqh y jurisprudenciaNuevos Musulmanes

Hoy he completado vuestra Religión (Din)…

En el Nombre de Allah – el Todo Misericordioso – el que prodiga Misericordia

Y la plegaria y la paz sobre el Enviado, su familia y compañeros

Hoy os he completado vuestra Religión, he culminado Mi bendición sobre vosotros y os he aceptado complacido el Islam como Práctica de Adoración. (5-3)

Nunca en mis años de musulmán hubiera podido llegar a sospechar que pudiera haber gentes quienes llegaran a decir que desde el instante en que este versículo fue revelado no se puede incluir nada en el Islam. El caso es que está afirmación solamente puede proceder de un cerebro dañado y pleno de oscuridad. No hablemos ya del corazón. Pobre el de aquél que defienda esta tesis procedente de espíritus ciegos y de almas en pena.

Este versículo es el último revelado en el Corán. Fue revelado en Arafa, el día de Arafa, un viernes, en la ocasión del Peregrinaje del Adios, según nos transmitió sayyidina Umar – que Allah esté satisfecho de él –

He culminado Mi bendición sobre vosotros y os he aceptado complacido el Islam como Práctica de Adoración, es la parte de la aleya que se ha querido interpretar así, estamos seguros que por conveniencia, para construir sobre él una doctrina de patio de colegio.

Si fuera como dicen, entonces Muhammad – sobre él la plegaria y la paz – hubiera dejado de ser profeta desde ese preciso momento, hasta el punto de que todo cuanto dijera e hiciera desde ese instante hasta el día de su muerte no podría ser considerado como Sunna.

Por otra parte ellos no saben qué es el Corán, ni la función que le ha sido conferida por Allah. Ya que, el Corán está vivo, y engloba y da vida, no solamente a la Sunna del Profeta – sobre él la plegaria y la paz – sino a los actos y palabras de los sabios virtuosos de los que el Libro luminoso habla en numerosas ocasiones, llamándoles entre otras cosas “aproximados”, “purificados” (surat 56) y ordenando a los musulmanes a irles a pedir consejo:

Preguntad a las gentes del recuerdo, si vosotros no sabéis”.

Entonces: el Tarawih puesto en escena por Umar; el Corán en un formato libro, terminado por el califa Uzman; las cuatro escuelas jurídicas; las dos escuelas de Aqida; la gramática árabe; y tantas y tantas cosas que los sabios piadosos han integrado a través de los siglos, sin contradecir en ninguna medida el Libro de Allah y la Sunna; en ese caso, todo eso sería innovación y desvío.

¿Y qué decir del contenido del hadiz de la Yami’a-s-sagir de Yalaluddin Suyuti en el que Rasulu-l-Lah – sobre él la plegaria y la paz – nos advierte que cada siglo Allah enviará a alguien de la Umma para renovar el Din?

Un hadiz que encontramos en Muslim y en Kanz al Ummal dice:

Cuando alguien incluye una buena costumbre en la religión, Allah le recompensará por él mismo y por todos aquellos que la sigan hasta el Día del Juicio.

Buena costumbre es, efectivamente, algo que no contradiga ni el Corán ni la Sunna, ya que si les contradijera entonces estaríamos hablando de una innovación dañina.

Aquellos pretendidos y supuestos sabios que apoyan o han extendido esta tesis lo han hecho sin duda con una buena dosis de maldad. Y lo han hecho precisamente para que todo el mundo tenga miedo de hacer cualquier cosa sin preguntarles a ellos. Se trata de manipulación mental; del establecimiento de una dictadura psicológica mediante la cual procurarse una armada de zombies espirituales que no son dueños de sus actos y actúan por miedo y por instinto.

Si alguien no sabe distinguir el Bien del mal, podemos decir que tiene un gran problema, habida cuenta de que Allah ha puesto en nosotros la capacidad suficiente para poderlo hacer. Y si alguien teniendo esa capacidad no la ejerce, y hace dejación de su responsabilidad en otros, podemos decir, sin temor a equivocarnos, que tiene un problema con Allah y con el Islam.

Esa robotización del pensamiento, la dejación del corazón en manos de otro, provoca agresividad. Es por eso que veis a quienes defienden tesis indefendibles como esta, siempre nerviosos, agresivos, a la que salta; porque ellos no pueden resistir que haya gente que piense y que sea firme, ya que ellos no lo son y no quieren verse en desventaja.

Estos son los signos de la manipulación mental y el lavado de cerebro que utilizan cualquiera de las sectas que podemos ver en uno u otro lugar, en una u otra religión. El fanatismo, la ceguera, la agresividad a flor de piel; todas ellas son manifestaciones de una vuelta a la ignorancia preislámica. No se entierran a las primogénitas vivas, pero se condena a los buenos musulmanes al Infierno, cuando no se guerrea contra ellos o se justifican guerras fratricidas.

Estamos ante un fenómeno grave, incluso peligroso; ante gente que no es de controlar sus actos porque no es capaz de razonar  con equilibrio y normalidad.

Mienten en religión solamente para que la gente les sigan. Se olvida lo que se predica. Se predica el bien, en apariencia, y se hace el mal en realidad.

Hace poco, un personaje, de cuyo nombre no quiero acordarme, mentía diciendo que el sacrificio del Aid es Fard (obligatorio), y al poco se desdecía cuando se le descubrió, reconociendo que es Sunna reforzada. Es así, el tarro de las esencias del diablo que disfruta y se alegra cuando la gente se desvía del camino. Y no olvidemos que, como dice la surat A-n-Nas, el diablo se encuentra entre los hombre y los genios. Separémonos pues de estos humanos como huimos del olor del cadáver del asno en descomposición.

Que Allah nos proteja contra los mentirosos y de nuestra propia dejadez.