13 abril 2024
Corán

He divisado un fuego – ‘Innî ‘anastu narân

Por Abdul Karim (José Luis) Mullor

En el Nombre de Allâh – el Todo Misericordioso, el que manifiesta Su Misericordia

Cuando Musa dijo a su familia: He divisado un fuego, alguna noticia o alguna brasa encendida para que os podáis calentar; os traeré de él. (8)
Y cuando llegó a él, una voz lo llamó: ¡Bendito sea todo aquel que esté donde este fuego y quien esté a su alrededor y gloria a Allah el Señor de todos los mundos!(9)
¡Musa! Yo soy Allah el Poderoso, el Sabio. (10)
Tira tu vara. Y cuando la vio reptar como si fuera una serpiente se alejó dando la espalda sin volverse.
¡Musa! No temas, los enviados no temen ante Mí. (11)
Pero sí quien haya sido injusto, a menos que reemplace el mal por bien pues es cierto que Allah es Perdonador y Compasivo.(12)
E introdúcete la mano en el escote y saldrá blanca, sin tener ningún mal, como parte de los nueve signos dirigidos a Firaún y a su gente.
Realmente son gente descarriada. (13)
Y cuando les llegaron Nuestros signos evidentes dijeron: Esto es pura magia. (14)
Pero los negaron, en contra de la certeza que sus almas tenían sobre ellos, por injusticia y arrogancia.
Mira cómo acabaron los corruptores.
(Corán 27 – 7 a 14)

Mûsâ – sobre él la paz – es nombrado nabí (profeta) y Rasûl (Enviado) en este episodio en el que Allâh le dice ¡Musa! No temas, los enviados no temen ante Mí. A su vez, Allâh nos otorga otro signo de Su presencia diciendo: ¡Bendito sea todo aquel que esté donde este fuego y quien esté a su alrededor y gloria a Allah el Señor de todos los mundos!

¿A quiénes se refiere Allâh Altísimo cuando dice Bendito sea todo aquel que esté donde este fuego y quien esté a su alrededor? Habida cuenta de que en ese momento solamente Mûsâ se encontraba en su cercanía. Allâh, en toda evidencia, no se refería solamente a él, sino a todo aquél que de alguna manera se encontrara, antes o después en ese lugar bendito, pues no olvidemos que en otra aleya Allâh le ordena a Mûsâ descalzarse ya que se encontraba en territorio sagrado.

Y cuando llegó a él, oyó una llamada: ¡Musa!:Yo soy tu Señor, quítate las sandalias pues estás en el purificado valle de Tuwa. Te he elegido, así pues pon atención a lo que se inspira (20 – 11 a 13)

Allâh – Altísimo no se presenta ante Mûsâ – sobre él la paz – en todo Su esplendor, ya que si no lo hiciera a través de un velo Mûsâ, o cualquier otro que él, hubiera perecido sin poder completar su visión, vista la fuerza de la Inmensidad divina cuando se manifiesta en toda Su Realidad.

En otra aleya de esta misma surat Allâh dice a Mûsâ Y te elegí para Mí.

Y cuando Musa vino a Nuestra cita y su Señor le habló, dijo: ¡Señor mío! Muéstrate ante mí para que pueda verte; dijo: No Me verás, pero mira el monte y si permanece en su sitio entonces Me verás.
Y cuando su Señor se manifestó al monte lo pulverizó y Musa cayó fulminado. Al volver en sí, dijo: ¡Gloria a Ti! A Ti me vuelvo y soy el primero de los creyentes.
(7-143)

Efectivamente, Allâh se manifiesta en el mundo de una manera conveniente a Su Sabiduría y sagacidad, conociendo Su propio Poder y Su capacidad infinita de ejercer Su Irresistibilidad a Sus servidores.

En la aleya de la Luz Allâh dice: “Allâh es la luz de los cielos y de la tierra”. Ciertamente, sin la luz todo es oscuridad y tinieblas, ausencia de vida y desolación; mientras que cerca de ella todo es vida y sabiduría.

Por eso Allâh llama bendito a todo aquél quien aproxima a esa manifestación Divina, en este caso tomando como velo una simple zarza que ardía. Y estos benditos no son solamente los profetas y enviados – sobre ellos la paz – sino aquellos quienes purificando sus almas marchan detrás de sus pasos alumbrando a los creyentes con un tizón de ese fuego que Mûsâ encontró en al valle sagrado de Tuba. Es así que Allâh ha enviado a Sus profetas a fin de acercarnos a esa luz, a esa manifestación de Su Grandeza divina y de Su proximidad, pues en el Corán Allâh nos pone el ejemplo de como Él se encuentra más cerca de nosotros que nosotros mismos lo podemos estar.

Si reflexionamos en esta aleya Dios está más cerca de vosotros que vuestra vena yugular. (Corán 50: 16) convendremos en que ello significa que la consciencia de la proximidad de Allâh no es totalmente completa en el ser humano. Es como si Allâh, para quien sepa y pueda comprender, nos dijera: “vosotros no sois conscientes de Mi presencia y Mi cercanía; no podéis comprenderla, no tenéis capacidad para realizarla; por tanto sabed que Yo estoy ahí, en vuestro interior, donde no alcanzan las miradas; porque vosotros no llegáis a ser conocedores de vuestra verdadera naturaleza que Yo Mismo he creado.

Alabado sea el Señor de la Gloria por encima de lo que le atribuyen (Corán)

Por encima de lo que Le atribuimos, porque es lo poco que conocemos de Él, y en nuestra ignorancia buscamos atribuirle cosas que se encuentran a nuestro nivel de comprensión, mientras Él es Glorioso e independiente de todas estas atribuciones humanizadas e incompletas.

Por eso la continuidad de esta aleya nos otorga la solución con respecto a nuestra falta de consciencia remitiéndonos a los enviados – sobre ellos la paz – diciendo:

Y paz sobre los enviados, y alabanza a Allâh Señor de los mundos

Es decir, la guía nos llega a través de ellos, y es siguiendo su guía y sus pasos que podremos atribuirle a Allâh realidades que se conformen a Su Naturaleza, Esencia y Atributos.

Ya sería una gran noticia que cualquiera de nosotros pudiera decir: “Innî ‘anastu naran” (he divisado un fuego) pues si así fuera, ese divisar un taŷalli (una teofanía) sería para nosotros un todo un acontecimiento que marcaría nuestras vidas, teniendo en cuenta que ese fuego se encuentra en el valle sagrado de Tuba, es decir, en un recinto sagrado reservado para la guía, en el cual es necesario descalzarse a fin de desembarazarse de toda impureza y falta de conocimiento. Pues, como dice Allâh: Bendito sea todo aquel que esté donde este fuego y quien esté a su alrededor.

Como veis, hermanos/as el Corán es un Libro prolífico en significados profundos, en ejemplos de una amplitud sorprendente

¿Acaso no reflexionaréis? Dice Allâh invitándonos, incitándonos a conocer el maravilloso océano de luces que se encuentra oculto en un Libro descendido del Señor de los mundos al Profeta – sobre él la plegaria y la paz – y de ahí dado a conocer a todos los musulmanes.