18 abril 2024
Diálogo intercultural

¿Hacia dónde se dirige la Humanidad?

Dice el Libro de Allah:

Por esto les decretamos a los hijos de Israel que quien matara a alguien, sin ser a cambio de otro o por haber corrompido en la tierra, sería como haber matado a la humanidad entera.Y quien lo salvara, sería como haber salvado a la humanidad entera. (5-32)

Y no te hemos enviado sino como misericordia para todos los mundos. (21-107)

Cierto que Allah no cambia lo que una gente tiene hasta que ellos no han cambiado lo que hay en sí mismos y cuando Allah quiere un mal para una gente, no hay forma de evitarlo y no tienen, fuera de Él, nadie que los proteja. (13-11)

La deriva de la Humanidad, en la gesta de buscar un Destino común; es evidente. Es incuestionable que, siguiendo la misma tendencia que sigue, en los tiempos venideros el Ser humano se terminará de despojar de las pocas virtudes que hasta hoy pudo llegar a conservar. El materialismo generalizado desemboca en egoísmo, generando toda clase de luchas conducentes a la obtención de privilegios propios en detrimento de los derechos ajenos.

El Ser humano, no solamente se acosa a él mismo, sino al Planeta donde reside, causando todo tipo de penas y desgracias a la tierra en la que habita y a los semejantes, así como a todo ser vivo e inerte que habita en este lugar en el que nos encontramos, cuyo aire respiramos, y del cual nos aprovechamos sin ofrecer a cambio otra cosa que desagradecimiento.

Como dice Allah en el Corán “Allah no cambia la condición de una gente hasta que ellos han cambiado lo que hay en ellos mismos…”. Efectivamente, hoy nos quejamos de mil y una maneras de todas las desgracias que nos acaecen, aunqe siempre poniendo el punto de mira en los defectos ajenos. Nos quejamos de que en el Planeta el 10 por ciento de la población detenta el 90 por ciento de la riqueza; y por supuesto dirigimos nuestra atención a esa minoría de gente ávida acusándoles de todas las desgracias que se ciernen sobre nosotros. Puede que no nos falte razón, aunque a todas luces esta no sea esa la raíz del problema.

¿Y si la causa de los males que nos asolan se encontrara en nosotros mismos?

Estamos asistiendo a una vida en sociedad en la que se hace evidente la pérdida de valores humanos, y por ende morales. La sinceridad, la honestidad, el bien obrar, la benevolencia y el bien pensar se han convertido en bienes que caen cada vez más en desuso. Incluso desde las plataformas religiosas de cualquiera de las religiones que existen en el mundo, sus representantes, en muchos de los casos, hacen gala de lo contrario de lo que predican.

Si el Ser humano no muestra bondad con sus familiares, sus vecinos, sus compañeros de trabajo y estudios y con el resto de personas que se cruzan en su vida de manera constante o transitoria no vemos razón para exigir que hacia él se tenga un comportamiento correcto y que pueda quejarse de la injusticia generalizada que existe en el mundo donde vivimos.

Es por eso que las Palabras Divinas siempre nos aclaran las cosas indicándonos la verdadera raíz del problema. No son pues ni los ricos ni los gobernantes corruptos de tal o cual país la raíz de los males de la Humanidad, aunque si sean parte activa de ella, sino que somos nosotros mismos; no hay que ir más lejos, nosotros somos la causa.

Los musulmanes hemos de dar ejemplo

Si los musulmanes creemos que nuestra religión es la verdadera y que tiene una medicina para todos los males que asolan al mundo, entonces debemos de dar ejemplo.

Y dar ejemplo no es sentirse superiores a nadie o vivir como si lo fuéramos; dar ejemplo es mostrar las verdades de nuestra fé en nosotros mismos; en nuestros actos, nuestras palabras y en nuestras vidas.

Sin embargo, en estos tiempos, podemos constatar que nos encontramos muy lejos de ello.

Los ignorantes se suben a las cátedras, tal y como dijo el profeta – sobre él la plegaria y la paz – , asolando así en el camino a las personas necesitadas de guía. Se quieren erigir en responsables de la comunidad musulmana, gentes que por sus actos dejan mucho que desear en materia de honradez y veracidad. Damos la imagen de una comunidad en la que los ricos deciden y en la que los pobres callan. Una comunidad en la que los ignorantes tienen medios para transmitir y en la que los sabios no tienen voz.

Siendo así ¿qué derecho podemos tener en decir que el mundo va mal? Nosotros mismos adolecemos de los mismos defectos que criticamos en otros, siendo fuente y raíz del problema y no simples víctimas como queremos hacer ver.

La codicia, el engaño, la envidia son el menú del día de una comunidad en la que sus mandatarios buscan con codicia bienes materiales y se comportan de manera deshonrosa con aquellos quienes se considera podrían competir con nosotros.

Conclusiones

Siendo así, no es de extrañar que la Humanidad no vaya bien, ni tampoco que del mal que adolece vaya empeorando de una manera u otra.

En esta crisis habla Dios, amigos, hermanos. Nos hemos confinado en nuestras casas para reflexionar, para no realizar los mismos errores que antes cometíamos fuera de ellas. No somos libres, y eso lo podemos constatar, porque hay una Entidad Todo poderosa que está mostrando solamente una pequeña parte de Su capacidad coercitiva.

La pregunta que se nos plantea ahora es: ¿aprenderemos o volveremos a las andadas?

Y en cuanto a los musulmanes se refiere dos males asolan a la comunidad:

El uno es que se han perdido las referencias y nos estamos guiando por gentes sin capacidad que obran con intereses encubiertos.

El otro es la codicia provocada por la falta de humildad de no reconocer nuestras limitaciones en materia de conocimiento y de virtud. Codicia esta que desemboca en que los menos indicados ocupan los puestos que deberían ocupar los sabios y los honestos.

Mientras esto siga así no pretendamos que Allah vaya a cambiar nuestra condición ya que nosotros no somos dignos de ello hasta que no nos cambiemos a nosotros mismos.

¿Y si hubiera un nuevo despertar, un nuevo mundo que nos espere y nosotros no somos capaces de concebirlo?

Un mundo en el que la justicia y el amor prevalecerán; un mundo en el que podamos vivir y respirar con dignidad.

Vamos a por ello!

¿Cuándo aprenderemos? -When will we ever learn?

Que Allah nos ilumine y guíe nuestros pasos.