12 octubre 2026
Ceuta

¿Es el Ser humano cambiante o son las circunstancias que lo son?

Abdul Karim Mullor

¿Es el Ser humano cambiante o son las circunstancias que lo son?

Algunos se mesarán los cabellos, otros se desgarrarán los vestidos cuando me oigan decir:

Ambas cosas.

Sí, el Ser humano es cambiante. Quizás no lo sea en su estructura primigenia, pero sí en cuanto a su realidad a través de las épocas.

El solo elemento que no es cambiante en él es el Ruḥ que le fue insuflado a Adam – sobre él la paz – , pero lo demás: Nafs y cuerpo cambian de estructura, dependiendo de las épocas y de las circunstancias.

Los que no comprenden la realidad del Corán y de la Sunna creerán que tanto el Libro de Allâh – alabado sea – y la Sunna del Profeta – sobre él la plegaria y la paz – se rigen siempre por los mismos actos y consideraciones, y que los escenarios no cambian.

Sin embargo, el Libro de Allâh está vivo, así como su Autor que es el Ḥayy (El Viviente) por excelencia.

No intento relativizar la Ley Islámica, la cual ha sido muy bien establecida, que es Universal y que resiste al paso de los tiempos y de las circunstancias.

Hay que saber que el valor numérico del Nombre Supremo, Allâh es de 66 (Alif=1 + Lam = 30 + Lam =30 + Ha= 5). Allâh dispone pues de 66 aqidas (doctrinas). Sesenta y seis formas de acercarse al Ser humano y de que éste se acerque hasta El.

Esas formas se encuentran todas en el Corán y en la Sunna, aún a pesar de que aquellos que se dedican a simplificar el Din no lleguen a poder comprenderlas.

Cada Aqida corresponde a un grupo de creyentes y a unas circunstancias específicas. Es por este motivo que, aunque la Verdad absoluta se nos escape, sí podemos llegar a conocerla por medio de verdades que se van generando y nos van abriendo el paso.

Es necesario estar dotado de un olfato bien fino para comprender todo esto. Por eso el Libro de Allâh nos impele a “reflexionar”: ¿Acaso no reflexionaréis? – Pocos son los que saben reconocer lo esencial.

¿Nos hemos olvidado de que Allâh alojó a Yunus en el vientre del pez, e hizo que el fuego fuera frío para Ibrâhîm, o que Yusuf estuvo 14 años en prisión – sobre ellos la paz -?

Las diferentes formas de expresarse de Allâh no inciden únicamente en los profetas, sino en aquellos destinados en acercarse a Él.

Antes, los awliya de Allâh se acercaban a Él a través de la mortificación y de la férrea disciplina corporal y mental. Hoy, eso no funciona. Hay otra doctrina, otro método; otro Ser humano; otras nafs; otras personalidades.

No estamos en la época del ayuno, cosa que vemos a menudo hace exaltar el orgullo de quienes lo hacen cuando se encuentran con los otros que no.

No estamos en la época de los Tarawih multitudinarios y las plegarias en esos lugares de adoctrinamiento que muchos fraudulentamente se llaman mezquitas. Todo ha cambiado.

Es la época de la Sinceridad, de la Bondad, de la Generosidad, de la Veracidad; del respeto al prójimo.

El gran reto es el de no dejarse engañar. Estudiar a fondo vale más que ayunar. Dar Sadaqa vale más que dejarte ver por esos Tarawih y por la mezquita. Es la época de no dejarse engañar.

Tú, que cuando compras una casa miras el contrato a la línea porque no te fías, vas y caes en las primeras mentiras que escuchas a aquellos que dicen conocer la religión. Ahí no miras a la línea, te confías y le das tu alma. ¿De qué te vale ayunar o invocar entonces si vendiste por poco precio el bien más preciado que te dio Allâh?

Luchar contra el nafs hoy equivale a esto; asimismo a no creerse sabio por estudiar cuatro libros. Hay que ser humilde y reconocer nuestra propia situación.

Si no sabemos lo que somos ¿de qué nos sirve ayunar e ir a la mezquita o invocar a Allâh?  Si cualquiera puede engañarnos, ¿cómo podremos argumentar estar en la verdad solamente porque nos han dicho que seguimos el Corán y la Sunna como si nos estuvieran vendiendo un producto?

Nos lo ha dicho gentes que no siguen ni comprenden ni el uno ni la otra, y nosotros, cuando alguien nos dice la Verdad, nos tapamos los oídos tal y como el Qurayš aconsejaba hacer a los visitantes a Meca cuando predicaba Muḥammad – sobre él la plegaria y la paz -. ¿Haremos como aquellos?

Los que hacen eso son carne de cañón; son el báculo en el que se apoyan los diablos que les engañan. Las cuerdas que tiraron los magos delante de Mûsâ, haciendo creer a las gentes que reptaban.

Esa es la Aqida de hoy, hermanos/as:

La Sinceridad – La Generosidad – La Perspicacia – La búsqueda incesante de la Verdad – El Trabajo (sé que a muchos les asusta el esfuerzo y se dejan llevar).

Sin trabajo no se come en la vida de este mundo. Mucho más aún cuando se trata del Ajira.

No nos podemos acercar a Allâh desde nuestro sillón con las zapatillas puestas. Hay que moverse; hay que sufrir; hay que levantarse, una y otra vez. Si no lo haces no pidas cuentas a otro; pídetelas a ti mismo

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