13 abril 2024
Nuevos Musulmanes

Es el camino, no tu camino

Abdul Karim Mullor

Es el camino, no tu camino

Hoy viernes del mes de Ša’aban quiero decir unas palabras con mucho afecto y atención a aquellos quienes manifiestan querer conocer a Allâh mediante un camino elegido y trazado por ellos.

Hermano/a, no puedes imponer normas a Allâh. Al contrario, El, que es el Rey de reyes, tiene Sus propias normas. No se puede uno acercar a lo más sagrado mediante un camino diseñado a propia voluntad. ¿Quién eres tú para hacerlo? Nadie lo ha hecho nunca así y ha triunfado; eso no funciona y finaliza en el más estrepitoso de los fracasos.

Algunos de vosotros ya habréis experimentado esta sensación de fracaso, a medida que os vais acercando a esa edad en la que se ve próxima la muerte. Os habéis apercibido ya, que por ese camino no obtuvisteis ninguna otra cosa que seguir manteniendo una ilusión. Y algunos, a pesar de esto, continuais tozudamente causándoos un daño irreparable. Si no se reflexiona a las puertas de la muerte, ¿entonces, que se puede esperar?

Y es que como dice el Corán, no encontraremos cambios en la Costumbre de Allâh.

Es así que el Rey de reyes establece Sus normas. Quien las siga, triunfará; quien no lo haga, perderá. Despilfarrará su tiempo y esfuerzos por dejarse llevar por su voluntad propia, que no es otra que el mismo nafs llevándoles de un sitio a otro a voluntad.

Dijo ella[1]: «Los reyes, cuando entran en una ciudad, la arruinan y reducen a la miseria a sus habitantes más poderosos. Así es como hacen. (27-34)

Las condiciones de Allâh para acercarse a Él son simples y precisas:

Es necesario tener un maestro cuyas raíces procedan del Profeta – sobre él la plegaria y la paz – siguiendo una ininterrumpida cadena de transmisores. Si no es así, remitámonos a una palabra del Šayj Al ˤArabi A-d-Darqawi[2] que dijo:

Quien no tiene šayj tiene como maestro a šaytan”.

Y, si no te escuchan, sabe que no hacen sino seguir sus pasiones. ¿Y hay alguien más extraviado que quien sigue sus pasiones, sin ninguna dirección venida de Allâh? Allâh no dirige al pueblo impío. (28-50)

Unas palabras de Muhammad – sobre él la plegaria y la paz – dicen:

El sabio y quien busca aprender están ambos asociados en el bien, mientras que el resto no tienen bien alguno. (De Abu Darda, recopilado por A-t-Tabarani)

La superioridad del sabio respecto al devoto, es como la superioridad de la luna llena sobre los demás astros. (De Ma’az, recopilado por Abu Na’im)

Las gentes no forman sino es dos categorías; un sabio y uno que aprende y una tercera clase está desprovista de todo bien. (Recopilado por A-t-Tabarani)

Dicho esto, y una vez que uno ha tomado un verdadero maestro, no un falso, es entonces que puede comenzar a realizar el trabajo de acercarse a Allâh, según las condiciones particulares de su interior, las indicaciones del maestro y la Guía interna de Allâh Todo-Poderoso. Con el acto de tomar un guía hace un pacto con Allâh que no se puede romper.

Recordad la gracia que Allâh os dispensó y el pacto que concluyó con vosotros cuando dijisteis: «Oímos y obedecemos». ¡Temed a Allâh! Allâh sabe bien lo que encierran los pechos. (5-7)

Si quieres recorrer el camino por ti solo, sabe que tu alma y el šaytan te llevarán por otro camino, y es este el que recorrerás, sin duda alguna. Puede ser que te cueste mucho reconocer que te equivocaste, y que pienses que tu reputación podría verse afectada por ello. Esto puede ocurrir, y es así, cuando el orgullo del alma no soporta verse humillada ante otros cuya opinión se tiene en mayor estima que el seguimiento de la Verdad.

¡Ay de ti, entonces! ¡Tú mismo te infligiste la derrota!

Por otra parte, ocurre con frecuencia que uno se deja arrastrar para tomar un falso maestro. Un maestro falso puede arruinar la vida de todo aquél que lo frecuenta. Si se tiene una sinceridad total, y cuando digo “total”, es “total”, entonces al final llegarás a saber que ese a quien has escogido, es simplemente un diablo con turbante, yilaba, bastoncito y rosario.

Muchos siguen a esta plaga de falsos guías. He de decir que, conociendo esto como lo conozco de tan cerca, sé que es imposible que con el tiempo no caigan en la cuenta de esta circunstancia.

Desdicha a mi comunidad a causa de los malos sabios que enseñan el mal. (De Anas, recopilado por Al-Hakim)

Los que se dejan atrapar en esta trampa son gente de voluntad débil, quienes, o bien por el miedo a verse solos, o por amor a su reputación personal, o porque se encuentran ante una fuente de recursos materiales siguiendo al falso, prefieren cerrar los ojos y cantar una y otra vez las “facultades espirituales” y las “hazañas” de este Buscón Pablos[3] que decidió convertirse en guía.

Otra cosa es que cuando Allâh elige a alguien para ser guiado, nada ni nadie le podrá apartar del camino. Pero, dime, ¿cómo podría Allâh elegirte si te mueres por tener dinero y fama? ¿Cómo puede Allâh guiarte si prefieres tener amistades que seguir la Verdad? ¿Cómo puede Allâh guiarte si te encanta que las gentes te aprecien, te admiren y hablen bien de ti?

Sabe que todos esos amigos te darán la espalda. Sabe que solamente te admiran y hablan bien de ti porque con tu actitud se justifican a ellos mismos.

Eres, sin duda alguna, el capitán del barco que va a la deriva. Ahora bien, si te da igual ir a la deriva o no con tal de ser capitán, ahí lo tienes. ¡No te podrás quejar cuando veas los resultados!

Todo el mundo quiere ser más que el otro, más que nadie. Excepto muy pocos, todos tienen estos sentimientos. Si eres uno de esos que estás centrado en tus propias circunstancias sin preocuparte de dónde están los demás, entonces has ganado mucho más de lo que puedes llegar a imaginar. Es así, no tengas la menor duda.

¿No ves, hermano/a, que el estado espiritual es como el sustento que nada ni nadie lo podrá hacer crecer o disminuir? ¿Qué haces entonces compitiendo? ¿No te das cuenta de que si lo haces no serás otra cosa que un alma en pena? Competir con otros por lo intangible es el sumun de la ignorancia.

Esta insana rivalidad mata la unión entre los musulmanes. Se ven los defectos ajenos, pero se es inconsciente de los propios. Siendo así esto se convierte en un enorme gallinero en el que todos quieren tener espolón, y cada uno se pavonea con sus “virtudes” por toda la granja. Viendo así a los gallos, el dueño de la granja sabe que no puede hacer carrera de ellos.

Hay un ave, el ganso, voraz, avariciosa y glotona; siempre le gusta todo cuanto le da contento. Así es el nafs, voraz porque quiere imponer su voluntad; avariciosa porque lo quiere todo para ella, y nada para otro; glotona porque siempre quiere más; siempre buscando saciar sus pasiones.

Si no vuelas como las águilas siempre mirarás el suelo para ver que te proporciona. Desde arriba se ve en perspectiva; desde abajo solamente se divisan las miserias.


[1] Se refiere a Balkis, la reina de Saba.

[2] Maestro sufí marroquí del siglo XVIII. Uno de los más grandes y conocidos guías espirituales del Magreb.

[3] Personaje, personificación del pícaro, de una novela del escritor español Francisco de Quevedo