18 junio 2024
Fiqh y jurisprudencia

Entre el Ateísmo y el Dios barbudo

Abdul Karim Mullor

Entre el Ateísmo y el Dios barbudo

Cuando observamos las pinturas, frescos y demás, que encontramos en las iglesias no podemos evitar una especie de rechazo a ese Dios representado en ellos. Interpretado por la figura de un señor mayor y canoso, extendiendo la mano desde las nubes en ademán de ordenar y decidir desde los cielos. Si a esta figura, ya desafortunada en ella misma, la aderezamos con la de esos esos niños regordetes con alas, casi desnudos, y con cara de inocencia, pues podemos comprender que toda lógica se ve ya agredida por un escenario semejante. Al menos, los romanos, y esto es una opinión personal, tenían más arte para representar cualquier cosa con sus estatuas y grabados.

No es de extrañar pues que el rechazo a este Dios así representado haya llevado a muchos al repudio de un concepto tal de la Divinidad. Claro que, si los ateos solamente se hubieran quedado en ello, es decir, en rechazar esa idea de Dios, hubieran tenido razón.

Pero ellos han ido más lejos queriendo universalizar su rechazo a la idea de la Divinidad misma. Para ello han ido al extremo de negar cualquierconcepto,que nos lleve a la existencia de un ser superior. No se dan cuenta de que han caído en la misma trampa que aquella en la que han sucumbido los que creen en esa idea de Dios que existe en los grabados. De alguna manera, ellos han querido comprender que Dios es eso, y como argumentan que Dios es eso, por eso no creen en Dios.

Uno a veces se pregunta si la intención detrás de esas pinturas y grabados no es la de que algunos dimitan de la fe en la Divinidad. Pero, no voy a seguir por este camino porque podría ser tratado de “conspiranoico”.

Sea como fuere, el ateo revindica un mundo sin Dios. Así de simple. El argumenta que como no ve a Dios, éste no existe. Poco le importa que sus ojos le demuestren debilidad al no poder enfrentarse de lleno al mismo Sol. Ellos, no es que no crean, sino que pretenden no hacerlo al fin de liberarse de toda norma que no estuviera a su gusto rechazando la responsabilidad inherente a la creencia. Dicen: “Yo, con no hacer mal a nadie…”. Pero si no saben lo que es el Bien ni lo que es el mal, ¿cómo entonces podrían evitar hacer este último?

Todo lo que se conceptúa por la mente, o existe o puede existir. La mente no puede traspasar el mundo de las imágenes sensibles y llegar a pensar o a considerar formas diferentes a las que conoce en el transcurso de su existencia.

Es pues, que si pensamos en un unicornio (algo que no existe), es porque la mente es capaz mezclar el cuerno con el caballo. Estos dos últimos existen, y la mente no hubiera podido forjar un unicornio sin ellos dos.

Quiero demostrar con esto que si nos hacemos la idea de un Ser Todo Poderoso e Infinito es porque El existe. Y aunque nuestra mente no pueda darle forma, ello es solamente porque Su grandeza excede con mucho nuestras propias facultades.

Si pensamos en el orden, en la generosidad, en la inteligencia, en la justicia, en el valor, etc. vemos que todas ellas pudieran estar viviendo conjuntamente en un ser humano, y éste sería un compendio de todas las buenas virtudes. Exista o no, nos podemos imaginar un Ser humano semejante. No es difícil hacerlo.

Si extrapolamos estas virtudes y las elevamos a un grado superior, y a ellas les añadimos el Todo Poder, el control absoluto, la Eternidad, la Infinitud, entonces tenemos a Dios. Le podemos imaginar, y aunque no lo podremos hacer nunca totalmente, sí es simple comprender que lo que podemos imaginar existe.

Si niegas la existencia de algo a lo cual puedes dar un nombre, entonces eres el mayor sofista que pueda tener la Historia. Eres simplemente un cúmulo de despropósitos negando algo que tú mismo puedes nombrar. Y puesto que antes argumentabas que no podías creer en algo que no vieres, te contradices negando lo que nombras tú mismo, con tu propio cerebro, con tu propia lengua.

Volviendo a ese Dios barbudo, no lo tomes como excusa. Todos los que tenemos nuestro espíritu no perturbado sabemos que Dios no es así y que Su grandeza no se puede representar.

Si alguno cree que Dios es así le podremos llamar tonto. Y si alguno argumenta que esa representación podría llevarnos a la comprensión de lo que es Dios en realidad, al menos le trataremos como iluso. Pues lo pequeño ¿cómo podría representar a lo inmenso?

Esas figuras condicionan la mente impidiendo al Ser Humano traspasar las nubes, los planetas, el Universo, rebajándole a lo terrenal y efímero. Y esto, si estoy convencido que es la finalidad de esas pinturas y grabados, a saber: dejar a la gente en la más completa ignorancia para poderla controlar mejor, para poder dominar sus pensamientos más íntimos, a fin de que el poder material ordene y mande en este mundo injusto y lleno de intereses, que por lo materiales que son, podríamos encuadrarlos en el Reino Animal mucho más que en el de la Especie humana.