El viaje después de la muerte – La gran Asamblea de la Humanidad
Abdessalam Ortiz
El viaje después de la muerte – La gran Asamblea de la Humanidad
A la tierra la ha invadido el fuego; éste se extingue; las montañas se pliegan y queda preparada la llanura en la que se celebrará el Día del encuentro; de la Asamblea última.
Las tumbas se abren, los cuerpos se recomponen bajo el aspecto en el que dejaron este mundo. Los viejos salen viejos; los jóvenes salen jóvenes; los hombres resucitan como hombres; las mujeres como mujeres.
Todos esperarán sentados junto a sus tumbas; recompuestos; desnudos, salvo los musulmanes que saldrán envueltos en sus sudarios. Los que quemaron sus cuerpos verán recompuestas sus cenizas para encontrarse de nuevo tal y como estaban inmediatamente antes de quemarse.
Seguidamente, un heraldo les conminará a dirigirse a la Asamblea. Largo camino les espera por delante. Las obras buenas de cada uno se convertirán en monturas. Para algunos aparecerán en forma de camellos u otros equinos de transporte; para los de escasas obras se configurarán corderos que, de tiempo en tiempo, les harán tropezar y caerse, de manera tal que su camino sea tortuoso.
Algunos dispondrán de una montura para ellos solos; otros deberán compartirla, de tal manera que cada uno encontrará tanta comodidad o pena como fueron sus obras, muchas o pocas, en este mundo.
Asimismo, las obras se convertirán en una luz que alumbra el camino. Unos marcharán como si estuvieran bajo la luz del Sol, otros de la Luna plena; algunos tendrán una luz que les deja ver un amplio horizonte; otros una luz que apenas les alumbra el camino.
Y así llegarán a una vasta llanura cuyo suelo será de arena blanquecina. Los profetas bajarán de sus respectivos cielos para unirse a la Asamblea. Asimismo lo harán los awliyya de Allâh, los saliḥîn y los mártires.
Es el Día de la Asamblea, en la que toda la Humanidad pasada y presente se unirá en aquel lugar.
Entonces Allâh tomará la palabra y se presentará ante todos con un aspecto en el que pocos le conocerán. Incluso, habrá quienes al verle se refugien ante El como si lo hicieran del šaytan. El se presentará bajo un aspecto reconocible para aquellos que Le conocieron en sus vidas.
El dirá: ¿Dónde están aquellos que se amaron en Mi Nombre?
Ellos entrarán en grupos, cada grupo con sus mentores en este mundo directamente al Firdaws o al Iliyyin; que son los dos paraísos más elevados en los que verán a Allâh en Su esplendor todos los Viernes.
Cada comunidad se presentará flanqueada por su profeta, siendo la de Muḥammad – sobre él la plegaria y la paz – la más numerosa de todas y la más agraciada. Nuḥ, Ibrâhîm, Hud, Saliḥ, Šwayb y Lut – sobre ellos la paz – harán de testigos de cargo contra sus pueblos, que no les escucharon ni siguieron.
Todo el mundo habrá de pasar el Sirat; un puente que pasa por encima del fuego. Algunos lo atravesarán lentamente, sufriendo de una manera enorme; pues sus obras habrán sido escasas. Otros serán precipitados al fuego cayendo en el vacío. Otros lo pasarán como un relámpago, sin notarlo siquiera.
Cuando toda la Humanidad se encuentre reunida los ángeles de cada cielo les circundarán desde las alturas. Del primer cielo 10 ángeles por cada persona; del segundo cielo un número de ellos 20 veces mayor que los del primero; del tercero 30 veces de los del segundo; del cuarto, 40 veces de los del tercero; del quinto, 50 veces de los del cuarto; del sexto, 60 veces de los del quinto; del séptimo 70 veces de los del sexto.
Algunosse encontrarán al amparo de la sombra, como aquellas siete clases que tendrán la sombra del Misericordioso cuando no haya otra sombra que la Suya.
Una gran parte 70.000 no verán sus obras pesadas en la Balanza; otros hadices hablan de 70.000 veces 70.000.
Puede decirse que aquellos cuyas obras se pesarán en la Balanza serán los que hayan alternado las buenas con las malas obras en este mundo y sean perdonados; así como aquellos que se condenarán, a fin de que no puedan servirse de argumento alguno ante su Señor.
Asimismo, a cada uno le seránexpuestas sus malas obras de manera privada, sin que a ningún otro le sea dado conocerlas.
Allâh no hablará a los condenados; y estos no Le verán. Los ángeles estarán encargados de entablar con ellos conversación y de llevarles las noticias sobre su condena merecida y justa. Allâh no es injusto con nadie.
El Infierno será presentado ante todos; encadenado, acarreado por miles de ángeles. De tal manera será tan sobrecogedor que incluso Muḥammad exclamará: “¡Ya Allâh, mi Umma!” e Isâ – sobre él la paz – exclamará: “¡Ya Allâh, mi madre!”.
La Humanidad estará tanto tiempo en aquél lugar que irán en busca de los profetas para que intercedan ante Allâh para terminar cuanto antes. Hasta que llegarán a Muḥammad – sobre él la plegaria y la paz – que intercederá ante su Señor.
Los saliḥîn, los sabios, los awliyya, los profetas tendrán otorgado poder de intercesión de la parte de su Señor. Algunos podrán hacerlo por decenas, centenares o miles de personas. Todo ello según Allâh quiera y les otorgue poder.
Los tres grupos relacionados en la Surat Al Waqiˤa (El Acontecimiento), aproximado,s compañeros de la derecha y de la izquierda representan las tres grandes clasificaciones de la Humanidad.
No obstante, entre los condenados habrá escalas de tormento; entre los compañeros de la derecha existirán diferentes paraísos. Para los aproximados Allâh ha guardado el Firdaws donde todos estarán iguales en grados debido al amor que se guardaban entre ellos. Aun así, también entre estos últimos habrá grados.
Los musulmanes condenados no sufrirán el fuego, aunque se encuentren en el Infierno. Un día saldrán a causa de haber hecho la Šahada y creer en ella. Y cuando salgan, irán al Paraíso con una marca distintiva por la que todos reconocerán que antes estaban en el Infierno y Allâh les perdonó después.
Los hipócritas y los heréticos, aunque hubieran hecho Šahada, nunca saldrán del Infierno y estarán en lo más bajo de él.
Todos entrarán en parejas al Paraíso, sea el Paraíso que sea. Todos entrarán en grupos; cada uno de ellos por la puerta que le corresponda y al Paraíso de destino.
Muchos eventos sucederán ese Día que se encuentran reflejados en los hadices. No obstante, en este momento, no es el lugar para comentarlos.
Hay que decir que muchos, fundamentalmente los aproximados y los profetas, ya se encontrarán previamente en el Paraíso, pues ellos no pasarán por la prueba de la Balanza. No obstante, y a pesar de eso, ellos descenderán ese día para formar parte de la Gran Asamblea de la Humanidad.