El soborno

La paz sobre vosotros

Llamamos soborno a la consecución de una injusticia mediante un pago previo a fin de poner el resultado de un litigio a nuestro favor, siendo que en justicia no nos corresponde. Se llama soborno igualmente a la obtención de favores que en origen no están destinados a nosotros mediante el pago a la persona que tiene facultad de darlos vulnerando la Ley divina.

No os apropiéis unos de la riqueza de otros, recurriendo a la falsedad, ni recurráis a los jueces para arrebatar algo de la riqueza de otro con delito, sabiendo lo que hacéis. (2-188)

Abdu-l-Lâh Ibn Amr – que Allâh esté satisfecho de él – dijo que el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – maldijo al que ofrece soborno y a quien lo acepta.

Efectivamente, el soborno existe absolutamente por todas partes en el mundo; no solamente en lo relacionado con los países de mayoría musulmana, en los cuales se encuentra bien establecido, sino en el mundo mal llamado “desarrollado”. Forma parte de la naturaleza humana, y se ha extendido de tal manera que en todas las sociedades esta clase de “favores” hacen funcionar la sociedad de la injusticia, poniendo en los puestos de responsabilidad a las personas más malvadas o manejables, a quienes se le pide que realicen todo tipo de injusticias a cambio de un puesto o de una buena suma de dinero.

Vivimos, por tanto, en las sociedades del soborno, en la Sociedad Mundial del Soborno.

Pues no es solamente soborno pagar por un favor o por una injusticia, sino colocar en los mejores puestos a las personas que te puedan obedecer y servir como un esclavo a fin de tener más poder. De esta manera, el mundo está gobernado por aquellos a quienes nadie llegará ni alcanzará, rodeados como están de cortesanos fieles que agachan la cabeza al mínimo chasquido de los dedos del amo, cual perro guardián a quien se le mantiene con buenos trozos de carne para que sacie su hambre mundanal.

Claro que, hermanos/as, también existe soborno en el Islam; y ese soborno sigue exactamente las mismas pautas que en el resto del mundo. Gente poderosa que cambia la Religión para mantener un poder y un estatus y se rodea de gente bien cebada y sumisa a quienes se les ofrecen buenas viandas para ayudarles a ellos a extender la corrupción por la tierra. Ellos se tienen por reformadores, pero veamos que dice de ellos el Libro de Allâh:

Cuando se les dice: No corrompáis las cosas en la tierra, responden: Pero si sólo las hacemos mejores. ¿Acaso no son los corruptores, aunque no se den cuenta? Y cuando se les dice: Creed como han creído los hombres.
Dicen: ¿Es que vamos a creer como los necios? ¿No son ellos los necios sin saberlo?
Cuando se encuentran con los que creen, les dicen: Creemos.
Pero cuando se quedan a solas con sus demonios, les dicen:
La verdad es que estamos con vosotros y sólo queremos burlarnos.
(2 – 11 a 14)

Si hermanos/as cuando se encuentran con nosotros dicen: “Creemos”, pero ellos nos engañan y se frotan las manos con sus ganancias.

Y luego dicen: ¿Vamos a creer como creen los necios?

Fijaos el Corán como es Sabio, como Allâh sabe los argumentos de estos corruptores que pasan siempre por vituperar y ridiculizar a los buenos musulmanes y al verdadero Islam. Y sí, como Allâh dice: “¿No son ellos los necios…?

El soborno con dinero y bienes materiales, utilizado para crear la mayor injusticia que se puede dar, que es el enfrentar a unos musulmanes con otros. El soborno ofrecido a gente sin principios ni escrúpulos por parte de gente malvada y corrupta. El soborno para que los sobornados canten las loanzas de guerras y matanzas entre musulmanes. El soborno para falsificar el Corán. El soborno para apartar a las gentes del Camino Recto.

Como dice el hadiz:

El Profeta – sobre él la plegaria y la paz – maldijo al que ofrece soborno y a quien lo acepta.

La maldición del Nabí no es cosa de risa, no es cosa leve, porque él no maldecía a nadie ni a nada sin el Permiso de Allâh; de tal manera que podemos decir que a quien maldice el Profeta es maldito por Allâh.

El soborno para que los pobres nuevos musulmanes se aparten del camino de la Verdad; el soborno para guiar a las gentes en el camino del fuego y de la desgracia. El soborno extendido de tal manera como no se ha visto en época alguna de la historia del Islam.

No en vano el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – decía:

No habrá una generación que no sea peor que la anterior.