El recuerdo (dikr) de Allâh – por Abdul Qadir Jilani

Traducido y comentado por Abdul Karim Mullor

A-s-salamu ‘alaykum

He tenido la gran suerte de practicar el recuerdo desde mi primer año de Islam. Unos meses después de aprender a realizar los ritos básicos de los cinco pilares, hube de comenzar a realizar una invocación llamada Wird el origen de cuya práctica se encuentra en el mismo Profeta – sobre él la plegaria y la paz – y sus compañeros – que Allâh esté satisfecho de ellos – ; y que estos últimos transmitieron a los siguientes, y de allí de forma continuada, de generación en generación, hasta el día de hoy. Una práctica que comporta letanías en las que se pide perdón a Allâh, se hace el salat sobre el Profeta y se proclama la Unicidad de Allah.

Todo ello deja una impronta en el corazón que es imborrable y otorga una nueva dimensión a nuestras vidas y actos. Quizá, gracias a esta invocación, nunca en todos estos años dejé una sola salat, ni un solo día de Ramadán y sigo cumpliendo con total rigor (gracias a Allâh) los cinco pilares del Islam, obligatorios para todo musulmán, así como todas Sus otras prescripciones. Gracias a ello también busco siempre en todo acto, no solamente que sea permitido (Halal) por Allâh, sino que sea el apropiado para cada situación y que sea el que más agrada a Allâh.

Este dikr (recuerdo de Allâh) me ha dado fuerzas para estudiar toda ciencia del Islam; para trabajar sin descanso por aprender y enseñar de todo de cuanto he tenido concimiento, sin esperar recompensa, ni recibir a cambio otra cosa que la satisfacción de ver a otros como se han podido beneficiar de este don de Allâh inmenso qu es el Islam.

Efectivamente, quien invoque y recuerde a Allâh nunca pierde; y sea cual sea su nivel de conocimiento e implicación, siempre resulta ganador y jamás se encuentra decepcionado ni derrotado. El recuerdo es la mejor medicina para la desesperanza y cualquier tipo de enfermedad que pueda sufrir el alma.

El texto:

Allâh – Altísimo – muestra la vía a aquellos quienes buscan su recuerdo:

Invocad-Le pues Él os ha mostrado la buena guía (2-198)

Esto significa que hay que recordar que vuestro Creador os ha concedido un cierto nivel de consciencia y de fe y que únicamente podéis recordarle en la medida que se encuentre a nivel de vuestra capacidad. Nuestro maestro, el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – ha dicho:

La mejor declaración de recuerdo es la que yo mismo y todos los profetas anteriores recitamos. Es la expresión divina “Lâ ‘ilaha ‘illâ-l-Lâh” – No hay divinidad sino Allâh.

Existen diferentes niveles de recuerdo y cada uno de ellos conlleva distintas vías. Algunos se manifiestan exteriormente en voz audible, otros son experimentados interiormente a partir del centro del corazón. Al principio, es necesario expresarse mediante palabras  que podamos recordar. Seguidamente, etapa por etapa, el recuerdo se extiende por todo el ser descendiendo al corazón, y remontando posteriormente al alma. Más tarde, yendo más lejos, alcanza el reino de los secretos, y más allá lo oculto, y más allá lo más oculto de lo oculto. Hasta donde llegue el recuerdo y el nivel que se alcance depende únicamente de la amplitud de la guía, que Allâh, en Su Bondad, haya otorgado a cada cual.

El recuerdo pronunciado mediante palabras no es sino una prueba de que el corazón no ha olvidado a Allâh.

El recuerdo interior silencioso es un movimiento de las emociones. El recuerdo del corazón se realiza a través de la sensación que se experimenta de la manifestación del poder y de la belleza de Allâh, mientras que el recuerdo del alma se hace por la revelación de la luz divina generada por el poder y la belleza de Allâh.

El recuerdo a nivel del reino secreto pasa por el éxtasis provocado por el conocimiento de los secretos divinos.

El recuerdo del reino oculto conduce

En una morada de verdad, junto a un Señor Soberano y Omnipotente (54-55)

El recuerdo del último nivel, al que se le llama «jafî-l-ajfâ» – lo más oculto de lo oculto – conduce a un estado de aniquilación de sí y de unificación con la verdad. En realidad, nadie sino Allâh es conocedor del estado de aquél quien ha entrado en el reino donde se encuentra todo conocimiento, que es el término de toda cosa y de cada una de ellas.

El conoce ciertamente los secretos, incluso los más ocultos (20-7)

Cuando alguien penetra estos niveles de recuerdo, nace en él un nuevo estado de espíritu, como un alma nueva y diferente. Este alma es más pura y sutil que todas las otras. Ella es el hijo predilecto, el hijo de la verdad. Entonces, bajo la forma de una semilla este niño invita y atrae al hombre a buscar y encontrar la verdad; desde que nace, este niño va a exhortar al hombre a buscar la Esencia de Allâh, el Altísimo. Ni esta nueva alma llamada el niño del corazón, ni su semilla y potencialidades se encuentran en todos los hombres.

Se la encuentra solamente en el creyente puro. Él envía por Su Orden el Espíritu sobre quien Él quiere entre Sus servidores (40-15)

Este alma es enviada del reino del Todo Poderos y es ubicada en el universo de los mundos visibles en el que los atributos del Creador son manifestados en la creación, no obstante, ella pertenece al reino de la verdad. Ella no experimenta preferencia ni atención a nada que no sea la Esencia de Allâh. Nuestro maestro, el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – ha dicho:

Este mundo no es deseable ni lícito para aquellos que aspiran al más allá. El más allá no es deseable para aquellos que desean este bajo mundo, y no les será dado. Pero para las almas que buscan la Esencia de Allâh, ni este mundo, ni el más allá son atractivos.

Esta alma es el hijo de la verdad. Es ella que se encuentra en el interior de aquél que busca y encuentra a su Señor, y después permanece en Su compañía.

En todo cuanto hacéis, el ser material en vosotros debe seguir el camino recto. Y esto no es posible de otra manera que siguiendo los preceptos de la religión. Para poder llegar a ello es necesario ser consciente y recordar a Allâh de día y de noche, tanto interior como exteriormente, de manera continuada. Para aquellos que ven la verdad el recuerdo es una obligación. Tal y como Allâ lo ordena:

Invocad el Nombre de Allâh, de pie, sentados o echados sobre vuestros costados. (4-103)

…quienes, de pie, sentados, echados sobre sus costados, invocan a Allâh y meditan sobre la creación de los cielos y de la tierra: Señor nuestro, Tú no has creado esto en vano, Gloria a Ti (3-191)