El petulante mundo de las citas en carteles
Abdul Karim Mullor
El petulante mundo de las citas en carteles
Se ha convertido en una moda insidiosa colgar, como si de un cartel virtual se tratara, presumibles citas de tal o cual erudito. Lo peor de todo esto es que esa moda ha llegado a las citas de Corán y de los hadices. Ha irrumpido en ellos de tal manera que mediante ese proceder se ayuda a desvirtuar los significados de ambos.
En condiciones normales no sería necesario llamar la atención sobre el hecho de que una cita de unas palabras del Corán o del Profeta – sobre él la plegaria y la paz – es información sesgada. Tanto las aleyas del Corán como las de la Sunna se encuentran ligadas a las anteriores y a las posteriores, en la ausencia de las cuales se vulnera el significado.
Peor aún es cuando se citan palabras de un Corán adulterado, o de hadices añadiendo entre paréntesis cosas que el Profeta no dijo. Como si se quisiera apuntalar qué es lo que debe entender el lector, violando de esa manera su capacidad individual y las citas originales.
“Como Muḥammad no está entre nosotros, falsifiquemos el Corán y el hadiz que muy pocos se darán cuenta», parece que pensaron los promotores. Muy musulmanes de segunda mano ellos
Aparte de esta adulteración, de la cual ya hemos hablado en repetidas ocasiones, existe la irresponsabilidad manifiesta de presentar citas de gente que no se conoce. Esto se puede comprender de un adolescente que todavía no se haya formado como persona adulta. Sin embargo, ver a personas adultas que lo hacen resulta preocupante, visto el nivel nulo que demuestran tener.
Se otorga confianza a la propaganda sectaria que para apoyar tesis que poco han de ver con el Islâm han escogido a una serie de eruditos que nunca tuvieron reconocimiento islámico en los lugares y los tiempos en los que vivieron. Se recurre entonces a ellos porque en sus tiempos tuvieron problemas con los sabios de la época. Algunos de ellos fueron declarados heréticos en todo el mundo islámico. Y es ese tipo de personajes el que se busca en realidad.
Estos son: Ibn Taimiyya – Ibn al Qayyim – Ibn al Jawzi – y los actuales: Ibn Baz – Ibn Uzaymin – Fawzan y otros que viven y hablan a expensas de ese líquido viscoso extraído del vientre de la tierra que ellos venden cuanto más caro posible sin importarles quién es el comprador.
En esta venta, como experto en Economía que soy, se activa una figura totalmente prohibida en Islâm que es la de la “especulación». Esta consiste en mantener el producto en stock y hacer subir artificialmente el precio cuando les conviene. Es esta una de las figuras de “riba” prohibidas por el Corán, la Sunna y el Consenso.
¿Qué puede enseñar pues aquel que vive de los emolumentos procedentes del dinero ilícito?
Algunos llegan a citar a Hassan al Basri como si fuera de los suyos. Ellos desprecian el Sufismo, y sin embargo, cínicamente citan a un reconocido sufí, que era además uno de los comunicadores y una de las referencias del Sufismo histórico a nivel de Umma.
En su época, y bajo su auspicio, los sufís realizaban sus invocaciones en las mezquitas, hasta que la envidia de los eruditos cercanos a los sultanes, hizo que estos, ávidos de poder, arremetieran contra los sufis por el simple delito de conocer y predicar el Islâm muchísimo mejor que ellos. Pero, no, esto no os lo van a decir.
Si los wahabitas de ahora nos insultan y se inventan cosas contra los sufís es porque experimentan pánico de gentes mejor formadas que ellos. Gentes que como nosotros, conocemos mucho mejor el Islâm y que tengan lo que ellos no tienen (un corazón puro). Experimentan terror de que puedan ridiculizarles en público dejando sus diatribas en el lugar que por derecho les pertenece que es: en el desprecio y en el olvido.
Hasta hoy, ninguno me ha tomado el reto de celebrar un debate público.
Hablando de Hassan Basri las mayorías de las citas son inventadas, y cuando se extraen de sus escritos o dichos se hace recortándolas o sacándolas de contexto a fin de que parezcan otra cosa.
El Islâm de manual de instrucciones
Es un Islam de catálogo, de manual de instrucciones, o como el de esos planos que te ofrecen en Ikea para montar el mueble. Estos eruditos de pandereta, y por qué no de supermercado, preparan a sus acólitos con consignas parecidísimas a los anuncios televisivos en los cuales se dicen frases estimulantes para incitar al consumo. Son exactamente las mismas técnicas.
Y, como dijo el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – en un hadiz transmitido por Ibn Umar – que Allâh esté satisfecho de él y de su padre – :
“Quien imita a un pueblo forma parte de él”
Una frase que precisamente ellos utilizan para otros menesteres, en su campaña de desprestigiar la verdadera doctrina del Islâm.
Y ellos imitan en su manera de transmitir sus mentiras, como hemos dicho los manuales de instrucciones. Asimismo actúan como los incrédulos traficando con el precio de los productos, una de las formas de riba, de la que, como ya hemos declarado, nos informan el Corán, así como la Sunna.
Citar a unos pocos
No es necesario ser una eminencia, ni haber estudiado en grandes centros de saber para caer perfectamente en la cuenta de que nombrar a un número tan exiguo de eruditos obedece a una estrategia preconcebida.
De esa manera se priva a los nuevos musulmanes de conocer a las verdaderas eminencias y mensajes del Islâm, que, durante siglos adornaron la Historia de la Religión. Centenares de sabios insignes, de los cuales unos formaron escuelas, otros cimentaron la ciencia del Hadiz, otros la del Tafsir, otros la de Jurisprudencia, la Ciencia de las letras; el Tasawwuf; y todas las demás ciencias del Islâm, de cuyo conocimiento estos sectarios quieren apartar a todo musulmán.
De esta manera pretenden crear un ejército de clones que todos digan lo mismo y que se activen cuando ellos lo decidan.
El Islam de manual
Todo esto desemboca en un Islâm de manual. Una religión sapientísima a la que se ha pretendido arrancar de cuajo la cabeza y el corazón.
Se enseñan menos de 100 hadices y una cincuentena de aleyas del Corán y se hace creer que uno ya está preparado para predicar. Se excita el orgullo y la prepotencia.
Todo aquello de lo que no has sido informado por la secta, o no existe o es Haram.
Como los Testigos de Jehová
No se puede apercibir ninguna diferencia de metodología de estos próceres del manual instrucciones con los testigos de Jehová. Se les entrena para convencer, y a algunos, como a los del Tabligh se les dan los libritos y el maletín.
Estad atentos al timbre, no sea que vengan a vuestras casas. Cerrad con cuidado las puertas y no les pilléis los pelos de la barba.
El Infierno wahabón y saláfico
Sí, ya lo sé, el título es satírico. No obstante, podéis comprender que todo esto se presta a ser objeto de sátira. Se nos ha puesto a tiro. ¿Qué culpa tenemos nosotros?
Si no haces lo que dice Fawzan, Ibn Baz e Ibn Uzaymin te vas a ir al Infierno, porque serás un asociador. Porque hacerles caso a otros, y no a Allâh y a Su religión es asociar, pero a ellos si hay que recurrir, que para eso se metieron dentro de la Kaaba y se esculpieron. Ellos son muy listos, son el no va más. Son como los ingenieros de Ikea: te “montan” lo que tú quieras.
Perdonadme pues si termino de decir todas estas verdades con tono jocoso; pero no podía hacerlo de otra manera.
¿Estoy perdonado, verdad?
Pues que Allâh nos perdone cuando hacemos tawba y nos otorgue Su excelente Misericordia. Amín.