El Paraíso

A-s-salamu ‘alaykum – La paz sobre vosotros

Mucho se ha hablado y escrito sobre el Paraíso. Ese lugar eterno en el que si entramos no experimentaremos penas ni preocupaciones. Un lugar donde se recogen los frutos de los méritos o del perdón, o de ambos a la vez.

Un buen musulmán, no solamente debe aspirar a él, sino que debe desearlo para todos sus hermanos y hermanas, pues al fin y al cabo, nadie en su sano juicio desea el mal a otra persona.

Transcurren nuestras vidas en este mundo, sometidas al paso del tiempo que, de manera implacable, pasa más rápido cada vez. Algunos intentan acumular buenas obras, como si de un ejercicio contable piadoso se tratara; otros van más allá y tratan de establecer dentro de ellos los cimientos de un buen carácter y de un sólido Iman para estar cerca de Allâh. Ambos irán al Paraíso, si Allâh lo quiere, aunque cada uno irá al que le corresponda dependiendo de a lo que aspiró en su vida mundanal, y según la actitud que mostró en ella.

Las descripciones del Paraíso, tanto en el Corán como en el hadiz, son asombrosas, aunque por maravillosas que sean nunca podrán hacer que nos hagamos una idea fidedigna de su grandeza. Es tanta, que se dice que si una mujer del Paraíso, presentara su mano en este cielo, su resplandor iluminaría todo el mundo. Y si esto hace una sola mano de uno de sus habitantes, imaginemos cuánto habrá como beatitud en ese lugar.

Entrad en el Jardín vosotros y vuestras esposas y sed agasajados. Circularán entre ellos con platos de oro y copas en las que habrá lo que las almas deseen y les sea dulce a los ojos. En él seréis inmortales. Y este es el Jardín que habréis heredado por lo que hayáis hecho. En él hay abundante fruta de la que comeréis. (43 – 71 a73)

 El Profeta Muhammad dijo que un heraldo dirá cuando la gente ingrese en el Paraíso: “Siempre estarán sanos y no enfermarán, vivirán por siempre y ya no experimentarán la muerte, serán por siempre jóvenes y ya no envejecerán, disfrutarán y ya no sentirán pesar alguno.” (Sahih Muslim)

Cuando morimos somos liberados de las cadenas de los sentidos y veremos con el ojo del espíritu, el cual se encuentra bien guardado dentro de nuestros corazones. Según el fallecido se haya comportado en esta vida será su visión. La de unos más aguda, la de otros más corta. Y cada uno se levantará de su tumba, en el Día de la Asamblea en el mismo estado en el que dejó la vida, creyendo haber pasado una sola tarde en su féretro. Otros no se quedarán en sus tumbas, pues habrán sido agraciados con el martirio o con la Ciencia e irán directamente junto a Allâh. Otros verán sus obras pesadas en la balanza; otros no. Y así, uno detrás de otro, en ese Día habrá toda una amalgama de casos generales y/o particulares.

En la obra “La vida después de la muerte” Abu Hamid Gazali relata cómo alguien vio en sueños al Imâm Šafi’i después de su muerte. Le preguntó que había hecho Allâh con él, y él respondió:

Me encontraba reflexionando sobre un asunto de Jurisprudencia y de repente me vi en el Paraíso”.

Otros podrán interceder por otros, con permiso de Allâh, tal y como es expresado en varios hadices al efecto.

Nadie intercede ante El sino es con Su permiso (aleya del Trono)

En el día de la Resurrección los Profetas serán los primeros intercesores, después vendrán los sabios e inmediatamente los mártires. (Recopilado por Ibn Maŷah)

Unos irán al Firdaws, cuyo estrado más elevado se llama Iliyyin. Ellos estarán en el Estanque del Profeta – sobre él la plegaria y la paz -. Ellos verán a Allâh en su Belleza todos los viernes.

Y los adelantados. ¡Oh los adelantados! Esos serán los que tengan proximidad en los jardines del Deleite. Muchos de los primeros y pocos de los últimos. Estarán sobre divanes tejidos de oro, recostados unos frente a otros. En torno a ellos irán pasando muchachos eternamente jóvenes con copas, vasijas y vasos de un vino que manará de un manantial y no les provocará dolor de cabeza ni embriaguez. Tendrán las frutas que elijan
y la carne de ave que les apetezca. Y unas de ojos hermosísimos, parecidas a las perlas semiocultas. Como recompensa por lo que hicieron. Allí no oirán frivolidad ni incitación al mal, tan sólo la palabra: Paz, paz.

Otros irán a otros paraísos inferiores, y verán el superior al suyo como nosotros vemos las estrellas en la bóveda celeste.

Y los compañeros de la derecha. ¡Oh los compañeros de la derecha! Estarán entre azufaifos sin espinas y exuberantes árboles de plátano. En sombras perennes, agua en continuo fluir y abundantes frutas que no dejarán de producirse ni serán inaccesibles. En lechos elevados. Realmente las habremos creado de nuevo. Y las habremos hecho vírgenes, amorosas y de la misma edad. Para los compañeros de la derecha. (56 – 27 a 38)

Los de los paraísos inferiores solamente tendrán un penar: el de no haberse comportado en esta vida de una manera que les facilitara la entrada en el Paraíso superior.

Abu Hurayra transmitió que el Profeta- sobre él la plegaria y la paz – dijo:

… El paraíso tiene cien niveles que Allâh ha reservado para los muŷâḥidîn que luchan en Su Causa, y la distancia entre cada uno de los dos grados es como la distancia entre los cielos y la tierra. Entonces, cuando le pidas algo a Allâh, pide Al Firdaws, que es la mejor y más alta parte del Paraíso. Arriba está el trono del Más Misericordioso, y de él se originan los ríos del Paraíso». (Bujari)

¡Que Allâh nos haga obedecerle y amarle, así como a Su Profeta y que nos favorezca con el Firdaws!