27 mayo 2024
Nuevos Musulmanes

El origen de las primeras conversiones al Islam de los españoles – Un poco de historia

Un poco de Historia del islam en España:

Por Abdul Karim Mullor

Como he hecho saber de una o de otra manera, no soy de los que le guste escoger la palabra «retornado» para nombrar a aquellos españoles y demás musulmanes que, en un momento u otro de nuestras vidas decidimos hacer shahada y practicar el Islam. Prefiero utilizar el término «converso» o «convertido» porque este término pone en realce el cambio de vida que decidimos realizar para transformarnos en algo que no éramos inmediatamente antes . No obstante, se nombre de una manera u otra, esto no tiene para nosotros una importancia de peso como para dedicar tiempo a departir sobre este asunto.

Creo que puede resultar muy útil a aquellos musulmanes que hicieron šahada después de los años 90 conocer como se desarrolló el despuntar del Islam en España, y cuáles fueron sus orígenes. Asimismo, muchos musulmanes de origen no conocen nuestra historia, por no hablar de nuestros conciudadanos no musulmanes para quienes este hecho ha pasado casi desapercibido. Este testimonio escrito, simplificado y esquematizado, pretende dar una idea justa del nacimiento de este fenómeno del retorno islámico a nuestro país, encarnado en gentes como nosotros: españoles bautizados y educados en la España de los 50, 60 y 70.

Comenzaremos por un esquema; seguiremos ofreciendo detalles sobre la evolución de las comunidades hasta finales de los años 90. No obstante, en posteriores fechas, trataremos de contactar con aquellos quienes vivieron este movimiento desde el final de la década de los 70, en la cual comenzó la islamización de ciudadanos de origen español; recogeremos sus testimonios y vivencias y las presentaremos dándolas a conocer a todo aquel quien se encuentre interesado.

Nos encontramos ante un hecho histórico, sin duda alguna; ya que Historia hacen aquellos acontecimientos que, despuntando, se salen de lo ordinario por derecho propio, detentando una entidad suficientemente sólida como para ser considerados de gran importancia; y para nosotros este hecho lo es de manera incontestable. La Historia no deja de serlo porque al poder reinante de cada época no le interese relatarla. Siempre, tarde o temprano, los hechos encuentran a aquellos que, sin intereses personales, les adjudiquen el justo valor que les corresponde. Cada acontecimiento encuentra de manera natural a su digno relator.

No hay datos, ni pruebas históricas que puedan sugerir que aquellos quienes comenzamos en la década de los 70 a practicar el Islam, fuéramos descendientes más o menos directos de los moriscos que quedaron en España después de la expulsión multitudinaria que en 1609 se produjo desde el puerto de Alicante. Si hubiera una línea sanguínea directa no parece fruto de otra cosa que de las posibilidades inherentes al porcentaje poblacional de aquellos que decidieron quedarse en su tierra, simulando una renuncia a su religión. Así que, desde el punto de vista histórico no se puede reivindicar sin pruebas una presunción semejante. Un retornar, a través de unos lazos sanguíneos perdidos que hubieran actuado silenciosa y secretamente para emerger cuatro siglos más tarde, no parece ser una presunción en ella misma lo suficientemente sólida como para poder otorgarla autenticidad Más aun, tomar la fe y sus milagros como excusa para otorgarse la licencia de hacer prevalecer esta tesis, resulta un argumento históricamente débil, habida cuenta de que el Islam nunca ha dado por supuesto que la fe se herede por vínculo de sangre.

Sea como fuere, resultó un hecho extraordinariamente sorprendente que en una España en la que no había conocimiento sobre el Islam, surgieran varios grupos de personas que lo adoptaran como religión y forma de vida; y ello de manera simultánea sin tener comunicación unos con otros, cosa que, en ella misma, no deja de ser sorprendente, sobre y ante todo cuando debimos ser, sin proponérnoslo, protagonistas y observadores a la vez de este hecho inédito.

Nuestro grupo, nacido del estudio de la espiritualidad de todas las religiones, habiendo escogido el Islam por razones puramente intelectuales en aquel momento, sin ningún otro interés anexo, no conoció en su origen a aquellos otros grupos de andaluces que se fueron convirtiendo de manera paulatina en Córdoba, Sevilla y Granada fundamentalmente. Nuestro grupo estaba compuesto por 30 familias que residíamos en Getafe, ciudad situada a 12 kmts de Madrid, y otras 15 familias más en la zona de Levante. Es más, nos mostramos intensamente sorprendimos cuando supimos de las conversiones en Andalucía. Estamos hablando de los años que van de 1977 a 1980.

Efectivamente, encontramos un maestro en Tlemcem, ciudad argelina en la que reposan los restos del sevillano ilustre Abu Madyam al Gawz de Cantillana. Curiosamente, una vuelta al origen islámico de al Ándalus se había producido de manera natural. Ahmad al Alawi (1868-1934), fundador de la cofradía sufi llamada Tariqa Alawiya fue un gran renovador del Islam en el siglo XX. Luchó contra la perversión de las costumbres islámicas propiciada por la presencia colonial de las potencias europeas en el Norte de África y Medio Oriente, llegando a contar con cerca de un millón de discípulos, numerosos de los cuales fueron europeos convertidos al Islam de su mano, como el editor Bernard Tapie y el periodista Gustave Jossot que adoptó al nombre musulmán de Abdul Karim.

http://gustave.jossot.free.fr/biographia.html

Esta cofradía, en el final de la década de los 70, contaba con numerosos grupos, y nosotros fuimos a dar con el núcleo desde el cual se enseñaba no solamente el Tasawwuf, sino las ciencias y especialidades de la Šari’a, el Fiqh, el Hadiz y todas las otras ciencias islámicas que podían aprenderse en cualquier escuela o universidad musulmana. Es decir, todo esto representaba, nada más y nada menos, que unos sólidos cimientos obtenidos en las ciencias del exterior imprescindibles para poder progresar en el camino del espíritu, que no es otra cosa que las técnicas sagradas destinadas a purificar el alma, basadas, inexorablemente, en el Libro de Allâh – exaltado sea – y la Sunna del profeta Muḥammad – sobre él la plegaria y la paz -.

En cambio, los grupos que se habían convertido en Andalucía, para hacer honor a la verdad, habían surgido en el entorno de un cambio político, el cual propició un retorno, sentimental para muchos, e intelectual para algunos, a esa antigua Al Ándalus, madre de las ciencias y de las artes, que durante ocho siglos enteros había sido maestra del mundo islámico. Al Ándalus, no solamente vio nacer insignes maestros sufís, como Ibn ˤArabi, Abu Madiam, Ibn Abbad de Ronda, Abul Abbas Mursi, Ibn Masarra, etc. sino sabios como Al Qurtubi e Ibn Hazm, filósofos como Ibn Rušd (Averroes), científicos como Abu Sina (Avicena) y poetas como el rey sevillano Al Muˤtamid.

La figura de Blas Infante, convertido al Islam en los años 20, que fue nombrado “padre de la patria andaluza” cuando la creación de la autonomía, si cabe, animó más aun a muchos andaluces a convertirse al Islam, posiblemente en busca de ese Al Ándalus perdido y añorado, arrancado a sangre y fuego por gobernantes implacables y una Inquisición sedienta de víctimas.

En cuanto al desarrollo interno del Islam dentro de los grupos ya mencionados, hemos de decir que, de alguna manera hubimos de prodigarnos en un esfuerzo colosal para aprender el Islam en toda su complejidad y poderlo enseñar a los cientos, miles, que iban viniendo, gota a gota, a islamizarse entre nuestras manos. De tal mamera que entre nosotros surgieron sabios de la religión por la pura necesidad de mantener a la Umma recién formada dentro de las normas y las costumbres del Islam.

Aquel Islam era el de toda la vida, el de una de las cuatro escuelas (mayormente la Maliki) y de las dos de doctrinas (Aqida); ya que toda una diversidad de grupos, la mayor parte de ellos heterodoxos desde el punto de vista del verdadero Islam, comenzaron a afluir en los albores de la década de los años 90. A partir de ahí comenzó el desbarajuste, la desunión y la enemistad profunda propiciada por las sectas que vinieron a establecerse con sus lujosas mezquitas, producto de una nada sana economía basada en intereses puramente geopolíticos y económicos.

En la siguiente entrada enumeraremos cada uno de los grupos que iniciaron el Islam en España, así como sus características y tendencias.

Continuaremos…