El Mawlid Nabawi una misericordia para la Comunidad
Abdul Karim Mullor
El Mawlid Nabawi una misericordia para la Comunidad
Al igual que los dos ˤAid, la Laylatul Qadr, Ašura y demás días señalados en el año musulmán constituyen una oportunidad popular para recordar a Allâh y darle gracias por el bien del Islâm, el Mawlid es una gran ocasión para recordar a Muḥammad – sobre él la plegaria y la paz -, ya que Allâh, como dice en la Surat “¿No te hemos abierto?” valora grandemente el recuerdo del Nabi.
…y hemos puesto tu mención en un lugar elevado (94-4)
El Corán va aún más lejos, casi obligando al festejo del Mawlid. Y digo festejo y no “dikra”, como algunos dicen por miedo a los detractores, porque Allâh lo trata de tal. Siendo el festejo como tal una expresión de alegría desbordante, y diciendo Allâh esto:
1-107. Nos no te hemos enviado sino como misericordia para los mundos.
10-58. Di: «¡Que se alegren del favor de Allah y de Su misericordia. Eso es mejor que lo que ellos amasan!»
No podríamos tratarlo de otra manera. Pues Allâh lo dijo de manera bien clara. El Mawlid es una fiesta porque nos alegramos de la Misericordia de Allâh que Él ha querido expresar a través de Muḥammad.
La Verdad y la ignorancia no pueden ser puestas al mismo nivel. Los detractores ignorantes de la celebración del Mawlid no saben qué decir para disimular su ausencia de amor al Profeta.
Dicen que Muhammad no lo festejó. Esta es una excusa poco menos que pueril, ya que el Profeta nunca tocó el Corán en un libro, ni siguió escuela jurídica alguna, ni editó la Gramática árabe. Estas, junto con el Mawlid, son un honorable ejemplo de esas Sunnas venerables que se han introducido en la Umma. Por ellas, según un hadiz que encontramos en el Sahih Muslim, el que las haya introducido recibirá su recompensa y el de todos los que la practiquen hasta el Día del juicio.
Estamos plenamente convencidos que aquél que argumenta con frases tales como “el Profeta no lo hizo”, se encuentra bien lejos de contar con una intención sana así como con una mente esclarecida.
Un jurisconsulto ceutí, el Qadi Iyyad – que Allâh esté satisfecho de él – fue quien recomendó festejar el Mawlid de manera multitudinaria. Y sigo y seguiré diciendo “festejar” porque el Corán dice:
10-58. Di: «¡Que se alegren del favor de Allah y de Su misericordia. Eso es mejor que lo que ellos amasan!»
El mismo Muḥammad – ˤalayhi-ṣ-ṣalatu wa-s-salam – nos citó el día de su nacimiento antes que la Noche del Decreto:
Ayunad los lunes porque es el día en que nací y en el que fue revelado el Corán
Evidentemente, cuando el Profeta citaba algo lo hacía en plena consciencia. El hecho de haber citado el día de su nacimiento por delante de La noche del Decreto no debe pasar desapercibido, como no lo pasa para:
Los que saben reconocer lo esencial (2-269)
Se trata de una noche bendita de la que solamente puede obtener beneficios quienes amen al Profeta y estén convencidos de que deben rememorarle esa noche. Incluso, la bendición de ese día se extiende a todo el mes de Rabi’ al Awal.
Allâh pues, nos ha regalado una gran oportunidad para acercarnos a Él conmemorando el nacimiento del Profeta. Aquellos que no admiten la grandeza de esta celebración se castigan ellos mismos privándose de recibir bendiciones y bienes. Allâh es Sabio y puede que no los merezcan y El haya decidido que se castiguen con sus propias manos. Quien sabe; Allâh sabe más.
Fijaos con aquellos cuatro: el adulterador del Corán, el otro, que llamó adúlteras a las mujeres musulmanas que se perfuman, y dos de sus acólitos. Quisieron ocupar el espacio del Mawlid para que la gente se fijara en ellos y olvidara al Profeta y recibieron cumplida respuesta viéndose obligados a cancelar su particular espectáculo circense.
Las personas de corazón blanco, de espíritu simple y directo, no pueden privarse de conmemorar el nacimiento del Profeta; en ello, cualquiera “con dos dedos de frente” sabe que hay un bien y que eso complace a Allâh.
Celebrar este día en Comunidad acerca los corazones de los musulmanes entre ellos. Genera complicidad de corazón; es decir, todos estamos de acuerdo en honrar a nuestro Profeta, y esto es tener una gran cosa en común.
Es un día, mejor, son unos días de misericordia, amor y plenitud de corazón. Constituye una puerta para acceder al Conocimiento, pues la ciudad del Conocimiento es el Profeta mismo. Es una luz que alumbra las tinieblas y que estimula los corazones a que se lancen a la persecución de las mayores gestas cumplidas con espíritu de desprendimiento y de bondad.