El matrimonio en el Islam

En el Nombre de Allâh – el Todo Misericordioso; el que Manifiesta Su Misericordia

Y la plegaria y la paz perfecta sean sobre Muḥammad, su familia purificada y sus compañeros nobles.

¿QUE ES EL MATRIMONIO?

Y parte de Sus signos es que creó esposas sacadas de vosotros mismos para que encontrarais sosiego en  ellas, y puso entre vosotros amor y misericordia; realmente en eso hay signos para gente que reflexiona” (30-20)

Dijo el Mensajero de Allâh – sobre él la plegaria y la paz -:

Una persona casada dormida es mejor ante Allâh que el que ayuna y pasa la noche de pie rezando, siendo soltero.” 
Bihâr Al-Anwâr, t.103, p.221. 

Dijo el Mensajero de Allâh – sobre él la plegaria y la paz -: 
Quien se casa ha salvaguardado la mitad de su religión.” Y en otro hadiz dice: “Que tenga conciencia de Allâh en la otra mitad o en lo restante.” 
Al-Kâfî, t.5, p.328. 

Dijo el Mensajero de Allâh – sobre él la plegaria y la paz -: 
Quien desee encontrar a Allâh estando puro y purificado, que le encuentre teniendo una esposa.” 
Man lâ Îahdzuruh Al-Faqîh, t.3, p.385 


Dijo el Mensajero de Allâh – sobre él la plegaria y la paz -:
Son abiertas la puertas del cielo de la misericordia en cuatro momentos: cuando baja la lluvia, cuando el hijo mira el rostro de sus padres, cuando se abre la puerta de la Kabah y al momento de casarse.” 
Bihâr Al-Anwâr, t.103, p.221. 

Se trata de una de las expresiones más puras y completas del Tawhid; una manifestación luminosa de la Unicidad de Allâh, Quien se muestra en este mundo en virtud de Su Nombre A-ẓ-Ẓahir (El Manifiesto). Es el dos convertido en uno, la multiplicidad convertida en unidad; la unión de dos seres, de dos almas distintas en una sola, en perfecta simbiosis y complicidad de aspiraciones. y de actos. A Adam – sobre él la paz – le fue otorgada una esposa la cual

Sin la unión del primer hombre y de la primera mujer, la Humanidad no hubiera existido; era necesario que los dos se fundieran en uno para poder dar lugar a la creación más grande de Allâh: el Ser humano, la cual pudiera asimismo convertirse en la más vil de todas, si se separara de la Voluntad del Señor de los mundos.

COMO ENTENDER LA VIDA EN COMUN

“Y parte de Sus signos es que os creó esposas sacadas de vosotros mismos para que encontrarais sosiego en ellas y puso entre vosotros amor y misericordia; realmente en eso hay signos para gente que reflexiona”. (30-20)

“¡Hombres! Temed a vuestro Señor que os creó a partir de un solo ser, creando de él a su pareja y generando a partir de ambos muchos hombres y mujeres.” (4-1)

“Y Allâh os ha dado esposas, hijos y nietos y os provee con cosas buenas. ¿Es que van a creer en lo falso negando las bendiciones de Allâh? (16-72)

 El Profeta – sobre él la plegaria y la paz – dijo:

“No os caséis por la belleza porque quizás esta sea luego la causa del declive moral, ni lo hagáis por la riqueza porque quizás esta sea luego la causa de la desobediencia. Casaos con quienes provengan de familias de religión.” – Recopilado por Ibn Maŷah

Y dijo también – sobre él la plegaria y la paz -:

“Una mujer es desposada por cuatro razones: su riqueza, su linaje, su belleza y su religiosidad. Desposad a la religiosa, pues ello dará mayor seguridad al futuro de vuestro hogar.”(Sahih Bujari)

Otra tradición profética dice:

Lo que más ama el Šaytan es separar al hombre de la mujer”

Allâh ha creado al hombre con anterioridad, por una sabiduría de Su parte. Nos ha mostrado que la mujer salió del hombre, significando con esto el carácter unitario de la pareja. Es la unidad descendida al mundo de la multiplicidad, mundo en el cual, esta última retorna a su fuente primordial mediante el matrimonio. El carácter sagrado de la unión del hombre y de la mujer es puesto de relieve en el Libro de Allâh. Su importancia ha sido acrecentada por las tradiciones proféticas hasta el punto de mostrar que aquello que más ama el enemigo de la especie humana es separar al hombre de la mujer.

La línea de acontecimientos, comenzada por la creación de Adam y seguida por la de su esposa, es plasmada en este mundo por medio de la procreación. Es necesario para procrear que el varón y la hembra se unan en uno solo a fin de dar fruto; sin esta unión no puede haber lugar a la descendencia, y ésta, fruto de dicha unión, es la consecuencia del retorno de lo múltiple a lo Uno. Es por esto que el nacimiento de un hijo es, en cierta manera, una reproducción simbólica de la creación de Adam. La nueva criatura es, en cierta manera, un nuevo Adam o una nueva esposa de Adam.

Rasulu-l-Lâh – sobre él la plegaria y la paz – nos ha aconsejado sobre la importancia del matrimonio asegurando que representa la mitad de la Religión

Al Bayhaqi – que Allâh esté satisfecho de él – recopiló el siguiente hadiz:

“Cuando una persona se casa ha completado la mitad de su religión, así que tema a Allâh con respecto a la otra mitad”.

Nuestro Profeta – sobre él la oración y la paz – nos muestra las mejores cualidades que se deben valorar en una esposa dando prioridad a la religión; aun así, las otras tres: riqueza, linaje y belleza no deben ser desdeñadas, ya que hay hombres quienes no podrían desposar a mujeres exentas de belleza y viceversa. Por otro lado, el linaje suele ser fundamental en la educación de la persona; de ahí que debamos evaluar quiénes son sus padres y cuál es su carácter para así saber cuál es la educación recibida por nuestro/a futuro/a esposo/a. En cuanto a la riqueza es algo a tener en cuenta, aunque no sea fundamental.

Al final, en todo esto, es la religión la que se impone; de nada nos sirve desposar un hombre o una mujer bellos si se encuentra exento/a de religión, de inteligencia, de honestidad y de sinceridad. ¿Cómo una persona desprovista de los caracteres nobles enmarcados en la religión podría acompañarnos en nuestras vidas haciendo de nuestra moradas y de nuestra descendencia un Paraíso, tal y como dijo Ali – que Allâh ennoblezca su rostro -?:

“El Paraíso de un hombre es su propio hogar”

Al ser la mitad de la religión, el matrimonio reviste una enorme importancia. El amor, la complicidad, la amistad y lo común de las metas a conseguir, confirman que es la manera más apropiada de aproximarse a Allâh; la base de la ˤibada.

Ahora bien, la presencia de disensiones, las diferencias entre los cónyuges, no son otra que el triunfo del Šaytan que trataba de separarles. Es por eso que las personas quienes intentan dominar las voluntades o atacar la religión, no encuentran otra manera mejor que la de asaltar a la persona más débil del matrimonio, para así desestabilizar a la otra parte y que de esta manera dicha alteración llegue a afectar a los propios hijos.

Es por este motivo, que si bien el Paraíso puede ser el hogar, ese mismo hogar puede llegar a ser el mismísimo Infierno si uno de los miembros del matrimonio se deja convencer por los šaytanes humanos que pueblan y dirigen las sectas. Muchos matrimonios se han roto “gracias” a estos diablos humanos que no descansan hasta que hacen salir a las gentes del camino, incendiando casas y centros de culto.

Al contrario, cuando los dos miembros se vuelven sabios, se animan el uno al otro en las obras de bien, se apoyan en la consecución de todos los fines comunes, en ese caso el hogar es el laboratorio en el cual se llegan a fabricar las mejores medicinas, tanto para la progenie, como para aquellos quienes entran en contacto con esta dichosa pareja, unida y sólida.

Es por ese motivo que, como dice el Libro de Allâh, nuestro Señor ha puesto el amor entre ambos; y ese amor no es una pura atracción física, sino que es un móvil que nos atrae hacia Allâh, Quien ha depositado Su presencia en cada una de las partes de la pareja, para que dicho amor sea un reflejo del Amor divino.

Este es uno de los secretos de la grandeza del matrimonio, el cual no es concebido por muchos. Ahora bien, cuando uno de los miembros toma un mal camino, la confianza y el amor se truncan, quedando viva únicamente la pasión, mientras que para el individuo más honesto de ambos, aún queda la educación de los hijos y la misericordia hacia estos, y tal vez por eso no termine de romper el hilo desgarrado de dicha unión.

Algunos perturban sus vidas y las de otros analizando puntillosamente la prioridad de uno u otro de los cónyuges. Habida cuenta de lo que acabamos de escribir, esto no es más que una pérdida de tiempo de parte de aquellos quienes gustan de sumergirse en elucubraciones dialécticas y en embrollos seudo intelectuales.

¿Qué importancia tiene saber quién es superior si el lugar de cada uno ya es otorgado por Allâh con Sus consejos y mandatos en Su Libro y a través del Mensajero en la Sunna?

En la unidad procedente de la diversidad, no en su destrucción que se encuentra el Tawhid; dos personas que son convertidas en una a causa de la atracción causada por su propia diversidad. Sin diferencia no hay atracción; sin atracción no puede darse la Unidad. He aquí una realidad para aquellos que reflexionan.

La imposición, la falta de cuidado en el trato, la falta de comprensión entre uno y otro, no aceptando las diferencias propias de la condición particular es causa de distanciamiento o separación.

Es necesario dejar al matrimonio tomar su propia ruta, andar juntos el mismo camino, ya que sin duda, si hay amor, cada uno ocupará de manera natural el lugar que le corresponde, dependiendo de las capacidades y habilidades innatas que les son propias. Si ambos coinciden en seguir los preceptos y consejos de Allâh ¿por qué motivo deberían guiarse por directrices ajenas? El matrimonio son dos, no tres, ni cuatro; y como dijo el Profeta – sobre él la oración y la paz – “Que ninguno de vosotros se ocupe de lo que no le concierne”. En ocasiones, el marido es mejor que la esposa; otras al contrario, es ella quien es mejor; en otras ambos son equiparables. Cada pareja tiene sus circunstancias que le son específicas y su forma de vivir ha de adaptarse a la realidad del hogar; siempre, claro está, salvando los límites impuestos por Allâh los cuales son conocidos y son, a decir verdad, poco limitativos.

LA DESCENDENCIA DE ADAM

Cuando Allâh creó a Adam – sobre él la paz – colocó en su espalda a toda la Humanidad y se la mostró diciendo que solamente una minoría iría al Paraíso. Luego los llevó al Azal, lugar donde cada alma espera el momento de su venida a la tierra.

Dijimos que el nacimiento de un nuevo ser humano es como una réplica de la creación de Adam; de hecho cada nuevo ser posee su alma individual, sus capacidades, sus características y su destino. Hay quienes dicen que el Matrimonio no tendría sentido alguno sin que sirviera para la multiplicación de la especie. Sinceramente, no creemos que ello sea así; ya que el fin principal es que marido y esposa tengan junto a ellos a su compañero/a y su amigo/a para ayudarse mutuamente en la vida y en la religión. La prueba de ello es que marido y esposa se encontrarán juntos en el Paraíso hayan tenido o no descendencia.

La multiplicación del ser humano significa una réplica del propio Adam convertida en otra persona diferente. Esto lo demuestra el hecho de que cada uno conservamos, al menos en potencia, los suficientes elementos para alcanzar un alto grado de proximidad ante Allâh, aunque más tarde por una sabiduría divina algunos puedan llegar a ser exactamente lo contrario de una criatura noble y digna de su origen. Y esto, al entrar en los designios divinos, es algo cuyos motivos se nos escapan y que corresponde al Bien Hacer del Altísimo quien posee una Sabiduría tan sutil que escapa a las más despiertas inteligencias y a los conocedores más profundos; Bien Hacer en el cual no tenemos derecho a intervenir.

LAS RESPONSABILIDADES

¡Oh creyentes! Guardaos a vosotros mismos y a vuestras familias de un fuego cuyo combustible serán los hombres y las piedras. (Corán 66-6)

Y los que dicen: ¡Señor nuestro! Concédenos en nuestras esposas descendencia y frescura de ojos y haznos un modelo para los que tienen temor (25-74)

¡Señor mío! Concédeme una buena descendencia procedente de Ti; realmente Tú eres el que atiende las súplicas. (3-38)

¡Vosotros que creéis! Es cierto que entre vuestras esposas e hijos hay enemigos para vosotros, guardaos de ellos (Corán 64-14)

El Mensajero de Allâh  – sobre él la plegaria y la paz – dijo: “Honrad a vuestros hijos y criadlos bien. Ciertamente los hijos son un regalo” (Ibn Maŷah)

Anas relata lo que sigue: “Nunca vi a nadie tan compasivo con los niños que el Enviado de Allâh – sobre él la plegaria y la paz” (Muslim)

El Mensajero de Allâh  – sobre él la plegaria y la paz – dijo: – Temed a Allâh y sed justos con vuestros hijos (Recopilado por A-n-Numan)

El Mensajero de Allâh  – sobre él la plegaria y la paz – dijo: Los hijos de los creyentes se instalan sobre la montaña del Paraíso, son confiados a Ibrahim y Sarah quienes les devolverán a sus padres, el día de la resurrección. (De Abu Hurayra, recopilado por Al-Bujari)

Las aleyas del Libro de Allâh y las palabras del Enviado – sobre él la plegaria y la paz – que se refieren a los hijos abundan tanto que sería imposible explicarlas todas en este escrito.

No obstante, en estas palabras que estamos escribiendo hoy, únicamente queremos poner en relieve lo que significa la descendencia para los cónyuges, de una manera general y sin entrar en detalles legales; asunto este último que merece una consideración aparte y específica.

En efecto, el género humano se multiplica a través de la pareja. Dicha multiplicación no es otra cosa que la adición de la unidad un número determinado de veces. De hecho, dos veces uno hacen la pareja y de ella nacen nuevas unidades. Aun así, lo múltiple sigue siendo uno, ya que cada individuo es totalmente independiente del resto, y eso lo demuestra el tratamiento específico que recibe cada cual en esta vida y el que recibirá sin falta en la Otra.

Aun a pesar de esto, la vuelta de todos los unos múltiples e individuales a la vez, puede llegar a convertirse de nuevo en uno, habida cuenta de las prerrogativas que Allâh ha concedido a los más avanzados en virtud. Efectivamente, aquél quien ama a uno de los próximos a Allâh, aunque no alcance su grado de presencia, podrá, en virtud de este amor, unirse a él en el Paraíso y compartir su suerte. De alguna manera, gracias a los próximos, el resto de la Humanidad puede obtener enormes beneficios.

Según podemos comprender por las Palabras de Allâh y Su Enviado, la descendencia es un fuerte componente del matrimonio cuando es considerada desde el punto de vista colectivo. Desde el enfoque individual, aunque la descendencia no es necesaria para mantener el equilibrio, bien claro está que puede considerarse como una oportunidad para que se desarrolle en el hogar un clima de misericordia.

Uno de los principales objetivos del Matrimonio con respecto a los hijos, aparte del ya bastante importante del cuidado en el crecimiento corporal, es la educación; una tarea que cae dentro del ámbito de la responsabilidad de ambos miembros. En realidad, se trata de poner todos los medios para que los nuevos seres humanos que forman parte de la Humanidad, en este caso integrantes de la Umma de Muḥammad – sobre él la plegaria y la paz –, crezcan dentro de un clima de amor, misericordia y respeto.

Procede igualmente comprender que la función de los progenitores es la de poner en la sociedad nuevos miembros capaces de actuar de manera positiva y  creativa, pues la colectividad tiene derechos propios, siendo estos la de contener en su seno miembros honestos, activos y responsables. La sociedad es como un cuerpo el cual necesita de todos sus miembros para encontrarse sano y realizar objetivos nobles y elevados.

Entre progenitores y descendencia ha de existir un amor y respeto mutuos; no solamente de los hijos a los padres, sino de ambas partes, la una a la otra. En principio, la responsabilidad más importante es la de los progenitores, quienes tendrán derecho a exigir de sus descendientes respeto y consideración; no a cambio de los servicios prestados, sino con el fin primero de procurarles una educación digna, mostrándoles el respeto a sus semejantes, y primeramente a sus padres y hermanos.

Es cierto, que como dice el hadiz, un hijo puede ser un regalo, y al mismo tiempo es bien posible que se trate de una prueba y que ese hijo pudiera volverse un enemigo de sus padres. No creo que sea necesario adornar esto con ejemplos, aunque si citaremos dos para ayudar a ciertos espíritus más pausados a la hora de comprender. No es igual un hijo como  lo era Yusuf para Yakub – sobre ambos la paz – que el hijo de sayyidina Nuḥ – sobre él la paz – quien se extravió apenando a su padre. Este lloró el extravío de su hijo, hasta que recibió la respuesta divina de que no debía considerarle como tal.

Resumiendo entonces, los progenitores tienen la responsabilidad de hacer crecer a sus hijos, tanto desde el punto de vista físico como moral y espiritual. Están obligados a trabajar para darles de comer, a estudiar para enseñarles, a respetarlos para a su vez recibir de ellos respeto, y a amarlos para que ellos aprendan a amar a su vez. Son muchas obligaciones para los padres, es cierto; pero también lo es que si se quiere ser un buen padre, o una buena madre, se debe uno adornar de las mejores cualidades a fin de transmitirlas a ellos y a la sociedad; a fin de que ellos puedan transmitirlas a su vez a sus descendientes y a la misma sociedad, la cual, como ya hemos expresado tiene derechos, y no pocos, sobre todos y cada uno de sus individuos.

Educar en el capricho y en la barbarie, o en la estricta disciplina militar, son dos extremos peligrosos que pudieran marcarlos desde la infancia. Un niño mimado hoy será un hombre prepotente mañana. Un niño golpeado y fieramente controlado hoy será un hombre débil incapaz de tener iniciativa y solvencia propias.