18 abril 2024
Hadiz

El maqam de Muhammad – sobre él la plegaria y la paz –

El maqam de Muhammad

En el Nombre de Allâh – el Todo Misericordioso – el que manifiesta Su Misericordia.

Y la plegaria y la paz de Allâh sobre Muhammad, la corona y sello de los profetas, la primera de las creaciones de Allâh, así como sobre su familia purificada y sus nobles compañeros. Sobre todos ellos el más bello y cumplido de los saludos.

Todos los musulmanes creemos que Muhammad es el último de los profetas, que sobre él descendió el Corán, el cual es la Palabra increada de Allâh Altísimo.

Sin embargo, no todos los musulmanes conocen la naturaleza del Profeta; de tal manera que, consecuentemente, tampoco conocen la naturaleza esencial de ese Ser humano que ha sido designado como representante de Allâh en la tierra.

Esto, visto con total imparcialidad, no deja de ser sorprendente, habida  cuenta de que todos estamos obligados a seguir la Sunna. Seguir la Sunna sin saber a quién estamos siguiendo y porqué lo hacemos no es precisamente una prueba de madurez en el Imân.

Si ya el Corán nos otorga unas pistas extraordinariamente claras sobre el estatus del Profeta, la Sunna no es menos explícita, ya que, entre el uno y la otra podemos establecer con claridad cuál es el maqam espiritual de Muhammad, tanto frente a Allâh como cara al resto de la Humanidad.

Y en verdad que estás constituido de una naturaleza grandiosa – Wa ‘innaka laˤalâ juluqin ˤaẓimin. (68-4)

Y hemos puesto tu mención en un lugar elevado – Wa rafaˤnâ laka dikrak (94-4)

Y no te hemos enviado sino como misericordia para los mundos – Wa mâ ‘arsalnâka ‘illâ raḥmatan li-l-ˤâlamîn. (21-107)

Para aliviar la sorpresa que Allâh nos ofrece en estas aleyas, ya que, algunos espíritus difíciles pudieran llegar a entender a través de ellos que el Profeta pudiera tener una naturaleza próxima a la Divina, Allâh nos dice esto que sigue:

Tú no eres más que un advertidor para el que tenga temor – ‘Innamâ ‘anta munḍiru man yajšayhâ  (79-45)

Y esta aleya despeja las sospechas que algunos pudieran tener al efecto.

El Hadiz de Ŷabir Ibn ˤAbdi-l-Lâh

En una ocasión, Muhammad, encontrándose rodeado por algunos compañeros, dirigiéndose a Ŷabir Ibn ˤAbdi-l-Lâh, le explicó en qué constituía su naturaleza, es decir, esa naturaleza que el Libro de Allâh califica como “grandiosa” (ˤaẓima).

Muhammad explica a Ŷabir como Allâh estaba Solo y tomando un puñado (qabd) de Su propia luz, lo eyectó diciendo: “Kun Muhammandan” (Sé Muhammad)”. Esta luz seguidamente vino a postrarse ante su Creador, y es así como Muhammad fue la primera creación de Allâh. Con esa luz, Allâh creó todo el resto de la creación, incluidos los ángeles, el Trono, la Tabla bien Guardada, los cielos y los astros…

Este Hadiz que demuestra que Muhammad es la primera creación de Allâh queda refrendado por su Ascensión celeste (miˤraŷ). Cuando Muhammad y Ŷibril llegaron al azufaifo del confín (ṣidrat al muntaha), este último no pudo continuar y Muhammad continuó ascendiendo hasta ver el más grande signo de su Señor, quedando a la distancia de dos tiros de arco o menos del Altísimo.

Nadie ha podido llegar ni podrá alcanzar tal estatus, ni ángel ni ser humano, lo cual demuestra la prioridad de Muhammad sobre todo lo demás que se pueda encontrar en la Creación de Allâh.

Si pues, Muhammad es la mejor creación de Allâh, forzosamente ha de ser la primera; pues Allâh no iría a crear algo de Su propia luz que no fuera lo mejor de la creación. Pues siguiendo el orden de las cosas, lo más puro es lo que se encuentra al principio.

Siendo más explícitos, diremos que si antes de la Creación solamente existía Allâh, lo primero que Allâh creo, debe ser necesariamente lo mejor. Y al ser Muhammad la mejor creación de Allâh, forzosamente asimismo ha de ser la primera. Pues la primera luz que emana de la fuente, ha de ser, sin duda alguna, la más potente y nítida de las que puedan existir.

La primera creación de Allâh es la máq próxima a El. Y el más próximo a Allâh en la creación es nuestro profeta Muhammad a quien hay que amar más que a nuestros bienes y nuestras familias.

Y Allâh sabe más.