El Mahdi y sus consejeros que aparecerán al final de los tiempos.
El Mahdi y sus consejeros que aparecerán al final de los tiempos.
Abdul Karim Mullor
La paz sobre vosotros.
He comenzado a traducir una obra de Ibn Arabi cuyo título podéis ver más arriba. Es un capítulo de su obra titulada Futuhat al Makkiyya dedicado a la persona del Mahdi al Muntadar, que será alguien de la Umma enviado por Allâh para establecer en el mundo la Justicia después de que, como ocurre en nuestros tiempos, haya sido envilecido por la injusticia. Asimismo será enviado para restablecer el Islam después de una época como esta en la que se encuentra envilecido por agentes, tanto externos como internos.
He aquí el comiendo de la traducción.
El Texto
Él fue anunciado por el Profeta (ˤalayhi-ṣ-Ṣalatu wa-s-salam) y forma parte de su familia.
Cierto es que el Imâm tiene necesidad de un consejero
Alrededor de ellos gira la esfera de la existencia
Si por estos dos el rey no está sostenido
Terminará ciertamente por perecer
Pero el Dios de la verdad prescinde de todo consejero
Para cumplir Su voluntad
El reino del Dios de la verdad es muy elevado
Para tener necesidad de la ayuda de una criatura
Sabe, que Allâh nos asista, que el Califa de Allâh aparecerá mientras que el mundo estará pleno de tiranía y de injusticia; él la tornará entonces de equidad y de justicia. Si no debiera quedar ni un solo día de existencia a este mundo, Allâh la prolongaría hasta que llegue este califa descendiente de la familia del Enviado de Allâh por la línea de Fátima[1]. Su nombre lo toma del Enviado de Allâh[2]
Su ancestro será Ḥassan Ibn ˤAlî Ibn Abi Talib y le harán alianza entre el ángulo de la piedra negra y el maqam Ibrâhîm. Se parecerá físicamente al Profeta, pero no podrá igualarle en perfección moral, pues Allâh ha dicho a su respecto: “En verdad has sido dotado de una naturaleza grandiosa” (68-4).
Tiene la frente ancha y la nariz aguileña. Las gentes que extraerán más beneficio de su presencia serán las gentes de Kufa[3]. Distribuirá las riquezas en total equidad y juzgará los asuntos litigiosos con justicia. Cuando un hombre le diga: “Oh Mahdi, hazme un don”, él recibirá tanto dinero como su manto será capaz de contener.
Aparecerá en una época en la que la religión se encontrará eclipsada. Allâh le dará un poder tal para suprimir el mal que no ha concedido al Corán en cuanto a ese poder de suprimir el mal se refiere.
Se acostará una noche sin ciencia, sin generosidad ni valentía, y se convertirá en la mañana en el hombre más sabio, el más generoso y el más valiente. Se le preparará para su misión en una sola noche.[4]
La victoria será su compañera, y asumirá su función durante cinco, siete o nueve años. Marchará tras los pasos del Enviado de Allâh y no dará un paso en falso. Un ángel que el Mahdi no verá estará encargado de protegerle.
Se ocupará de todos; reforzará al débil en la verdad y dará hospitalidad al invitado. Asistirá a las víctimas de las catástrofes naturales. Sus actos serán conformes a sus palabras, y sus palabras estarán en conformidad con su ciencia. El conocerá aquello a lo que ha de enfrentarse.
Conquistará la ciudad de Estambul pronunciando el takbir acompañado de 70.000 musulmanes, todos hijos de Isḥak[5]. Asistirá a la Gran Melé; que estará seguida del Gran Festín, que se dará en las praderas de Acre.[6]
Derribará a la injusticia y a los injustos. Restablecerá la religión en su pureza, insuflando el Espíritu en el Islâm, que se elevará de esta manera después de haber sido envilecido. Será revivificado después de un periodo de muerte. Suprimirá el tributo impuesto a los no musulmanes[7] y llamará a las gentes a Allâh.
Quienquiera que se oponga a él será derrotado. Manifestará la religión tal y como es verdaderamente, de manera tal que si el Enviado de Allâh estuviera en vida, la ejercería entendida de esa manera.
Pondrá fin a todas las escuelas jurídicas existentes; solamente quedará la religión pura. Sus enemigos serán los eruditos que siguen ciegamente las gentes del esfuerzo jurisprudencial, cuando ellos vean que su autoridad es ejercida en contradicción con los posicionamientos de sus imames.
Ellos se colocarán entonces bajo su autoridad a la fuerza por temor de su espada y de su poder, así como espoleados por la codicia de gozar de sus favores. El común de los musulmanes se alegrará antes de su venida que aquellos que desempeñan una función oficial.
Los conocedores de Allâh (al ˤarifûn bi-l-Lâh)[8] entre los hombres, aquellos que han realizado las verdades metafísicas mediante la contemplación y el desvelamiento iniciático le prestarán alianza bajo instrucción divina.
Hombres quienes habrán alcanzado el grado del conocimiento de Allâh estarán a su lado para completar su obra y llevarle a la victoria. Ellos son los Consejeros, quienes se harán cargo de su reino y le ayudarán a cumplir con la misión con la que Allâh le habrá investido.
Es a él que vendrá Jesús, hijo de María quien descenderá sobre el minarete blanco que se encuentra en el este de Damasco, vestido con dos piezas de tela de color azafrán, apoyado sobre dos ángeles, uno a su derecha, otro a su izquierda. De su cabeza fluirán gotas de agua semejantes a las perlas. El avanzará agachado como si anduviera bajo una bóveda y llegará mientras las gentes se preparen para la plegaria del Asr. El Imâm le cederá la plaza y él rehusará diciendo que es uno de ellos quien debe ocuparse del rezo. Romperá la cruz y matará al puerco.[9]
Allâh llamará a él al Mahdi que será perfectamente puro y El dará muerte al Sufyani junto un árbol en el oasís (ghuta) de Damasco. Su ejército será engullido por la tierra en Bayda, entre Madina y la Meca; de este ejército sobrevivirá un solo hombre de la tribu de Ŷuhayna.[10]
Dicho ejército, antes de eso, se habrá apoderado de la ciudad del Enviado de Allâh durante tres días. Después, mientras se dirigirá a La Meca será en Bayda donde será engullido. Los que fueron enrolados en él a la fuerza tendrán una suerte en el Día del Juicio conforme a su intención.
El Corán juzga, mientras la Espada erradica. He aquí el porqué de la tradición siguiente:
Es por el Sultán y no por el Corán que Allâh suprime el mal de manera efectiva.[11]
Sí, ciertamente el Sello de los santos se encuentra presente
Mientras que se encuentra ausente el Imâm de los mundos
El señor bien dirigido de la línea de Aḥmad
Él es la espada que erradica el mal
El Sol que disipa las nubes y las tinieblas
Él es el aguacero que inunda de generosidad
Su tiempo ha llegado; ha comenzado en el cuarto siglo que sucede al siglo del Enviado de Allâh, que era el siglo de los Compañeros. Un siglo seguido de otro aún y llegaron tiempos vacíos de vida espiritual; sobrevinieron las dificultades; las pasiones se desataron; se hizo correr la sangre; los lobos infectaron por todas partes; la corrupción se generalizó.[12]
Es así que la tiranía se instaló y que la luz de la justicia desapareció en provecho de las tinieblas
Los hombres que morirán mártires junto al Mahdi son los más grandes entre los mártires, y sus hombres de confianza los más nobles de entre todos.
Hay un grupo de hombres a su servicio. Allâh les ha ocultado en el secreto de Su Misterio. Les ha hecho conocer mediante el desvelamiento iniciático y la contemplación las verdades espirituales, así como la misión que el Mahdi debe cumplir de cara a Sus servidores.
Es consultándoles que él cumplirá su obra, ya que ellos son conocedores, aquellos que conocen Aquél que es. En cuanto a él respecta, no es otra cosa que el detentor de una Espada de verdad y de una política inspirada. El conoce de Allâh lo que su rango requiere y su grado es el de un Califa divinamente guiado.
Conoce el lenguaje de los animales y su justicia se extenderá a los hombres y a los genios. Entre los secretos de la ciencia que poseen los Consejeros que Él los ha escogido, nos encontramos con esta aleya:
Es un deber para Nos acordar la victoria a los creyentes (30-47)
Continuará…
[1] Fatima Sahra – que Allâh esté satisfecho de ella-: hija del Profeta y de su esposa Jadiya. Esposa de ˤAli – que Allâh ennoblezca su rostro – y madre de Hassan y de Hussain, los príncipes de los jóvenes en el Paraíso.
[2] El Enviado de Allâh – sobre él la plegaria y la paz – toma muchos nombres en la escatología islámica. Los tres más significativos son Muḥammad, Maḥmud y Aḥmad: pero se le asignan otros como Yasin, Taha, BalQasem, etc. No obstante, el Mahdi, se llame como se llame antes de su misión podrá cambiar su nombre. Hay que saber que aquellos quienes transitan por el Camino de Allâh tienen un nombre en la tierra y otro en los cielos.
[3] Ciudad situada a 170 kilómetros al sur de Bagdad.
[4] Alusión a un hadiz transmitido por ˤAli y repertoriado por Aḥmad Ibn Hanbal.
[5] Alude a un hadiz repertoriado por Ibn Kazir en su “Bidaya wa-n-nihaya”.
[6] Alude a un hadiz transmitido por Abu Hurayra y repertoriado por Muslim.
[7] Este tributo consistía en pgar un 10% de los ingresos al Erario público musulmán por parte de cristianos y judíos.
[8] Aquellos que conocen a Allâh por medio de la purificación interior.
[9] Alusión a un hadiz Saḥiḥ.
[10] A-s-Sufyani es un qurayshita de la tribu de Kalb
[11] Frase imputada a Uzman Ibn Affan (compañero del Profeta y tercer califa bien guiado.
[12] Ibn ˤArabi no quiere decir que su tiempo es el del Mahdi, sino que a partir de entonces él puede venir al mundo, vista la corrupción que existía entonces en el mundo musulmán, así como la ignorancia profunda generalizada en cuanto a las verdades sagradas de la religión