17 junio 2024
Fiqh y jurisprudencia

El lustroso comercio del pecado

No deja de sorprendernos, y nunca nos podremos acostumbrar a ver a tanto predicador que para hacerse notar no habla sino del pecado, del infierno, de las transgresiones, de las prohibiciones, de los castigos, de los tormentos en la tumba y de toda cosa negativa que se nos pueda venir a vuestra imaginación. Otra cosa es que más claro llegamos a verlo cuando constatamos que detrás de este discurso hay todo un lustroso mercado de influencias y seguidores.

Un verdadero marketing que nos hace llegar a entender el porqué de este mensaje del miedo y de los temores, que a veces llega a ser una verdadera pandemia la cual se extiende por todos los rincones, entra en las casas por las puertas traseras e invade todo cuanto encuentra a su paso.

Provocando un temor convulsivo que bien podría asimilarse a lo que en Psicología toma el nombre de Esquizofrenia, se instala en lo más hondo del corazón humano creando desconfianza en el Bien y en su Creador. Una falta de consciencia de la confianza en la Misericordia del Señor que impregna el corazón de un sentimiento negro de indecisión, invadiendo éste de escrúpulos y extendiendo en él un espíritu derrotista y excéptico.

Sordos, ciegos, mudos, estos predicadores de las sombras no atienden a nada, no son capaces de experimentar un sentimiento de sana alegría, de confianza plena en Allah. Pues la sola relación que quieren guardar con El – exaltado sea – es la del miedo y la obediencia por el miedo.

El Temor de Allah no es entendible por él mismo sino viene acompañado de la Esperanza (Raya) de la Confianza (Btiqa), del Amor por Su Belleza inconmensurable.

La Belleza de Allah se plasma en Sus criaturas, en sus actos, en sus manifestaciones inocentes y desprendidas.

Quien solo ve mal, lo hace así por el reflejo de la negrura de su corazón, de la espesura de la noche de su propia ignorancia.

Justifiquemos los errores de nuestros hermanos y Allah lo hará con los muchos nuestros; miremos la viga de nuestro ojo y lloremos por ella, porque la que ves en ojo ajeno es el reflejo de la tuya propia. No hay nadie mejor que nadie sino es por la Gracia de Allah; y debido a nuestras faltas ninguno la merecemos. Ahora bien, por la confianza que tenemos en Su Bondad y Misericordia sabemos que El se hará cargo de nosotros. Porque El es Bello y Bueno, más de lo que podemos llegar a imaginar.

Podríamos estar admirándonos toda la vida por Su Grandeza y no llegar a experimentar una milésima parte de lo Misericordioso que El es.

No amar a un Dios así, no esperar de El, no tener confianza en El, esas son las verdaderas faltas.

Que Allah nos perdone, nos guíe, nos dirija de las tinieblas a la luz y nos otorgue el Firdaws.