13 abril 2024
Nuevos Musulmanes

El legado

El legado

Muchos pasaron dejando un legado para las generaciones posteriores. Muchísimos más no dejaron nada; nadie les recuerda. Otros dejaron un legado y no son recordados porque su herencia no gozó de un valor material.

Vivir y pasar la vida son dos conceptos totalmente diferentes. Aquél que vive, trabaja, construye, y de manera consciente o inconsciente, deja un legado para quienes viven y/o los que vienen detrás. Sin embargo, aquél que se dedica a pasar la vida, nace, vive y muere sin pena ni gloria. Otros dejan un legado de maldad y terror, o de mentira. Pero de ellos no vamos a hablar. Ya se fueron y dejaron el mundo en paz.

El valor del Ser humano se mide en la calidad de vida que demuestra. Ahora bien, esa calidad de vida no es lo que ahora es llamado como tal. Se trata de la consciencia de vivir y de realizar algo útil para sí y para quienes le rodean, para la sociedad en general.

Una cosa es el legado y otra el recuerdo del que lega. Hay quienes nos han legado Ciencia útil. Otros nos han legado una sabiduría para encarar la vida. Otros nos legaron pura Humanidad, porque se dedicaron a hacer el bien allá donde iban. Y el mejor de los legados es aquel que te hace elevar el alma a las más altas cumbres del Conocimiento. El Conocimiento es aplicable a cualquier aspecto de la vida, a cualquier otra ciencia, a todo en general.

El legado no es un conocimiento que se construye para el futuro. El legado es presente, y se edifica para la época actual por alguien que se encuentra en esta misma época. Algunos le dan valor más adelante, pero la verdadera utilidad es la de cuando se realiza. El que no lo aprovecha en su tiempo ha perdido una parte importante de su vida. Porque pudiera ser que sirviera para después, lo mismo que es posible que no. Por eso muchos filósofos y profetas fueron desdeñados en sus épocas pasando su legado al futuro inmediato. La Humanidad es así de inconsciente. Como dijo Jesús – sobre él la paz – “nadie es profeta en su tierra”. Aunque también pudiera haber sido dicho: “nadie es profeta en su tiempo”; y ello con mucha razón.

Ocurre que los adelantados de cada tiempo no son seguidos por diferentes motivos. Casi siempre estas razones derivan del egoísmo personal o de un conflicto de intereses. Otras veces es por la desgana, otras por la ignorancia.

Sea como fuere, si no se llega a aprovechar de la sabiduría de los sabios de nuestro tiempo, se ha desperdiciado la propia vida. Dijo el Profeta – sobre él la plegaria y la paz:

Sé un sabio, un estudiante, un auditor o un buen amigo de la ciencia religiosa y no formes nunca parte de la quinta categoría de gentes (un ignorante) que te llevará a la ruina.

(Recopilado por Al Bayhaqi)

Participad en las asambleas de los superiores, pedid consejo a los eruditos y frecuentad a los sabios.

(Recopilado por A-t-Tabarani)

El sabio y quien busca aprender están ambos asociados en el bien, mientras que el resto no tienen bien alguno.

(De Abu Darda, recopilado por A-t-Tabarani)

Queda con esto establecido que cuando hablamos de Legado no lo hacemos eminentemente de una ciencia útil que haya que dejar para las generaciones posteriores; sino de una ciencia o de una sabiduría que se imparte a las gentes de su tiempo por el sabio de su tiempo. Si persistiera algún tiempo después de la muerte del sabio, ello no deja de ser sino un accidente o una peculiaridad inherente al objeto de lo transmitido.

Olvidamos que todo profeta ha sido combatido por un chaytan que ha tratado de estar a su altura. Musa por Firawn; Ibrâhîm por Nimrod; Yussuf  por sus hermanos; Isa por Herodes; Muḥammad por Abu Ŷahil y Abu Lahab…

A los sabios de la Verdad les ocurre otro tanto. A falta de un chaytan poderoso que impida su labor, toda una cohorte de diablos se une para desprestigiarle e impedir que su ciencia florezca en los jardines de la comunidad, aunque si lo hace en su corazón. Es una costumbre que se ha dado a través de los siglos, y ahora no tiene por qué cambiar; a no ser que Allâh quiera que sea de otra manera.

Hoy, un diablo con cuernos y rabo, rojo como el fuego, negro como el tizón, se sube arrogantemente a la cátedra y nadie le dice nada. Algunos le siguen, pues el camino de Allâh se encuentra lleno de penalidades y el del diablo de placeres.

El waswas entra por el oído de falso sabio, y su nafs, henchida de gozo le da crédito y se lanza a la palestra de la sabiduría sentado en su propio burro (su nafs) que emite sin cesar sus guturales berridos queriéndose hacer pasar por alazán. Pero el burro está tuerto, cojo y viejo. ¿Dónde vas con esas pintas?

Ya no habrá más legado para el futuro

Debido a las circunstancias de los tiempos que vivimos podemos decir que ya no habrá más legado para el futuro. Los tiempos van a cambiar de manera radical con la venida del Mahdi esperado y la de sayyidina Isa.

Los pocos que puedan aprovechar el legado que gentes como nosotros estamos impartiendo con Permiso de Allâh, adelante; bien por ellos. Los que nos discutan, ya que no tienen valor para hacerlo abiertamente, que se deleiten en sus vanos juegos. Nosotros somos aquellos que, por Decreto de Allâh cargamos con la Amana Suya, pidiendo humildemente fuerzas a Allâh para conservarla y repartirla.

Quien quiera escuchar, que escuche; quien no, es su asunto. El Día en el que los asuntos queden patentes ya no podrán reaccionar.

Quien quiera vivir li-l-Lâh adelante; quien quiera jugar, perderá; quien quiera dormir, llorará por no haber trabajado antes.