17 junio 2024
Diálogo intercultural

El Islam en el origen de la Seguridad Social occidental

Por Abdul Karim Mullor

A-s-salamu alaykum – la paz sobre vosotros

Uno de los seis pilares de la Fé del musulmán es creer en los Libros revelados por Allah (Dios). Ellos son la Torá (Tawrat – Biblia), los Salmos de David (Sabur), los Evengelios (Inyil) y el Corán.

Cada una de las revelaciones aporta nuevos elementos a las anteriores, mejorándolas; y en el caso del Corán no iba a ser menos. Efectivamente, el Corán aporta novedades y mejoras para la Humanidad son respecto a las anteriores revelaciones. Y hoy vamos a concentrarnos sobre una de ellas y a desarrollarla tanto como posible, puesto que su alcance y contenido han contribuido grandemente a organizar la vida en sociedad, tanto que se han introducido imperceptiblemente en la vida diaria, las costumbres y las leyes de aquella civilización que se ha dado en llamar “Occidental”.

Una aleya del Corán nos habla sobre uno de los cinco pilares del Islam; un pilar llamado Zakat, que significa “Limosna legal”, o “Impuesto legal”. Un impuesto obligatorio cuya recaudación, así como los beneficiarios, vienen relatados ellos mismos en las palabras del Corán, que son como siguen:

“Las dádivas {Zakat] son únicamente para los necesitados, los pobres, los que trabajan en recogerlas y repartirlas, para los que tienen sus corazones amansados, para rescatar esclavos, para los indigentes, para la causa en el camino de Allah y para el hijo del camino.» Sura At-Tawbah, 60.

A/ Los necesitados

B/ Los pobres

C/ Los que trabajan para recogerlas y repartirlas

D/ Los que tienen los corazones amansados[1]

E/ Para rescatar esclavos

F/ Los indigentes[2]

G/ Por la causa del camino de Allah[3]

H/ Para el hijo del camino[4]

En los puntos A, B y F se encuentran recogida de manera implícita lo que hoy llamamos Seguridad Social, es decir, una recaudación destinada para pagar pensiones y ayudas sociales de todo orden y en cualquiera de las circunstancias que se den o pudieran darse.

El punto C y el punto G constituyen la fuente legal necesaria para la constitución del funcionariado, ya sea para defender el país de un ataque extranjero, ya sea para hacer funcionar el estado en su organización. Constituye asimismo un remanente para extender la religión, para financiar la investigación científica y pagar los sueldos de los políticos.

Aparte de que la susodicha Zakat resulta ser el impuesto legal por excelencia de una civilización islámica existen otros impuestos que históricamente se añadieron a ella producto de la extensión del califato, fundamentalmente en el medio Oriente.

Fue el segundo califa del Islam y compañero del Profeta –sobre él la plegaria y la paz –, Umar Ibn al Jattab ¸quien creó un impuesto para sufragar las infraestructuras de las ciudades. Asimismo adjudicó un impuesto a las transacciones de compra y venta de tierras, así como a su posesión.

Existe la falsa idea de que el Islam se extendió por la espada; por otro lado se han interpretado mal unas palabras del Profeta al efecto. Pues, aun siendo cierto que el Profeta dijo que Allah le había dado extender el Islam por la espada, ello fue hecho siguiendo las normas del Corán que no permitían a los musulmanes guerrear sin ser previamente atacados. Y así sucedió, dado que el imperio persa quiso hacer pagar tributo a los musulmanes, y al negarse estos, los persas, creyéndose invencibles, les declararon la guerra; guerra está que terminó con la conquista de Persia por el califa Umar.

Asimismo ocurrió con Bizancio, habida cuenta de que los nobles de Heraclio tenían la costumbre de entrar a saquear a las tribus del Norte de la Península Arábiga. Una vez estas tribus se islamizaron, siguieron siendo continuamente saqueadas por los bizantinos, que contando con un número superior de soldados se creían inmunes a toda respuesta de los musulmanes. Pero esta respuesta llegó, siendo dado que con un ejército de aproximadamente medio centenar de miles de guerreros derrotaron a una amanerada armada cuatro veces mayor. Y así se tomó Jerusalén. Entrando Umar en la ciudad santa perdonó a sus habitantes, respetó sus templos y costumbres y comenzó a construir su famosa mezquita cuyo terreno era un estercolero que albergaba aquel famoso pozo donde el ángel se apareció a Jacob. Cuenta la historia como Umar siendo califa cargaba con los desechos como cualquiera de sus soldados hasta llegar a limpiar el lugar.

Umar, tal y como prescribe el Corán, nunca obligó a cristiano alguno a convertirse al Islam, siendo que históricamente la población lo fue haciendo de buen grado hasta el punto de que el ochenta por ciento de los sirios lo hicieron. Las minorías cristiana y judía convivieron con los musulmanes en plena armonía social. Y aunque los califas Omeyas y los primeros Abasíes fueron gentes de pocos principios y ávidos de poder, nunca se permitieron hacer mal a los no musulmanes que vivían en tierras del Islam. Esto es algo probado y corroborado por todos los historiadores reputados, tanto del mundo islámico como del mundo occidental.

Es así pues que antes del año 700DC el mundo contaba ya con su primera Seguridad Social. Y no solamente esto, sino que en un mundo donde la esclavitud se había convertido en un hecho extendido por toda la tierra, el Islam destina una parte de la recaudación de los impuestos a la liberación de los esclavos; hecho este que borró la esclavitud del mundo musulmán en los siglos posteriores hasta anularla completamente; mientras que en el resto del mundo este despotismo estaba justificado a los ojos del resto de los seres humanos.

Efectivamente, en el Islam no había nobles ni plebeyos, ni brahmanes, ksatriyas y parias. Todos los musulmanes son iguales ante la ley y un zapatero puede convertirse en califa, como así se han dado varios ejemplos en el transcurso de los siglos en el mundo islámico. Y si esto hoy en día ya no existe no se puede achacar al Islam sino a la práctica anti islámica de la gran mayoría de los que se han dado en llamar países musulmanes.

Ya el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – dijo que la sabiduría elevaba al esclavo al estatus de los reyes. Hoy por hoy, la Sabiduría brilla por su ausencia en las asambleas del poder.

LOS LOGROS SOCIALES DEL MUNDO OCCIDENTAL TIENEN SU ORIGEN EN EL ISLAM

El mundo Occidental, en el que nosotros vivimos, ha copiado el sistema de ayudas sociales del Islam. Ya que, si bien Isa (Jesús) – sobre él la paz – predicaba la caridad y la igualdad social, nunca la Iglesia se dio a llevarlas a cabo, sino de manera parcial y aislada. Es más, aunque Jesús predicó la caridad nunca dio detalles sobre cómo debería ser ejecutada, mientras que el Corán si lo hace al detalle; y es esta la novedad al respecto que aporta la última revelación de Dios.

El Islam no solamente enseñó a Occidente la Ciencia (Medicina, Agricultura, Astronomía, etc) sino que, se quiera reconocer o no, mostró a Occidente la Misericordia social. Pero Occidente no lo aprendió como debiera, solamente lo hizo a medias. Y este “a medias” lo demuestra el sistema feudal, que una vez llegado el Renacimiento pasó a llamarse Latifundismo y hoy por hoy Capitalismo. Y aunque la Inquisición quiso borrar todo logro de los musulmanes para «mantener a los cristianos en la fe» por el argumento anticristiano de la fuerza, no consiguió borrar las huellas de los autores de aquellos logros sociales.

Un sistema inmisericorde que acumula la riqueza en cada vez menos manos, siendo que el resto de la población se convierte en poco más o menos que sirvientes de gentes quienes por su categoría personal no merecen en absoluto consideración alguna. Si no fuera por el sistema de Seguridad Social que Occidente copió, lo reconozca o no, del Islam, los habitantes de Occidente seríamos poco menos que esclavos. Un sistema el Occidental, que hoy por hoy mezcla la misericordia con el nepotismo. Pues injusto es, y todos lo reconocemos abiertamente, que tanta cantidad de dinero se acumule en tan pocas manos, que en tantos países se pase hambruna a causa de esto, y que una persona madura en edad de trabajar no encuentre en qué ocuparse. Un sistema en el que las cantidades destinadas a los ejércitos son mayores que las consagradas a los ciudadanos. Si esta es la realidad y se hace panegírico de lo avanzado que se encuentra nuestro sistema de vida es que estamos cayendo en lo más oscuro de la ignorancia.

Si las diferencias sociales procedieran de la Sabiduría, el saber hacer, el bien trabajar y pensar, las capacidades personales, podríamos decir que vivimos en un mundo justo. Pero si, como ocurre hoy en día, las diferencias son establecidas por la codicia, el control del mercado de valores y la avaricia, entonces podemos decir que nos encontramos en un mundo donde la injusticia ha tomado el mando. Tal y como ocurre hoy en día.


[1] Se refiere a aquellos a punto de islamizarse como espaldarazo final para su entrada al Islam.

[2] Los abrumados por las deudas

[3] Para subvenir a las necesidades de Defensa, los que trabajan en la religión, en la política y los funcionarios del estado

[4] Para facilitar la vida a los viajeros