El Fiqh no hace bueno al malo – El árabe no es necesario para ser sabio en el Islam
Abdul Karim Mullor
El Fiqh no hace bueno al malo – El árabe no es necesario para ser sabio en el Islam
Hace nada, por curiosidad, caí en un video en el que se le hizo una entrevista a un señor de aquellos a quienes denuncié por ultrajar la memoria de Ibn ˤArabi, Umar Ibn al Fariḍ y Mansur al Ḥallaŷŷ.
Me detuve a escuchar ciertos pasajes a fin de saber si pedía perdón por esta tropelía; pero al final constaté que no lo hizo. El orgullo juega malas pasadas, y se ha de saber que cuando alguien dice a otro que no es musulmán, o él o el otro, uno de ellos, no lo es.
Mi opinión es que salió del Islam con este atropello y no sé si Allâh le podría considerar a volver tomar como tal, habida cuenta de que no pidió perdón por las injurias.
Este pobre ignorante quería hacer creer a toda costa que las ciencias del Fiqh eran el sumun de las ciencias del Islâm. No obstante, él no ha participado en la construcción y en el establecimiento de ese Fiqh que tanto valora. Simplemente lo ha estudiado en libros, y lo ha estudiado mal.
Unicamente se ha limitado a aprender de memoria un número limitado de conceptos de esta ciencia, y nada más. Imagino que con ello querría pasar por el más sabio de los sabios. Pero eso no es posible para él sino es en el mundo de los ciegos, de los sordos, de los cojos y los mudos.
Yo sé que muchos de vosotros pensáis que esa ciencia del Fiqh es algo muy difícil y especial, que solamente unos elegidos muy inteligentes son capaces de aprenderla. Os diré que os equivocáis. Que cualquiera de vosotros que emplee algo de su tiempo puede aprenderla.
Repito: sus bases, normas y conceptos fueron construidos hace siglos y ahora solamente queda aprenderlos y saber aplicarlos a cada una de las situaciones.
Tened presente tres elementos fundamentales:
El Corán- La Sunna – La vida del Profeta – sobre él la plegaria y la paz. Todo, absolutamente todo, se encuentra basado en esto.
¿Cuáles son las bases del Fiqh?
Todos sabemos que nuestra religión se basa sobre dos fuentes fundamentales: el Libro Sagrado de Allâh – alabado sea – y la Sunna de nuestro Profeta – sobre él la plegaria y la paz -.
Alrededor de ellos se ha formado una ciencia que, con el transcurso de los tiempos se ha venido en llamar Fiqh. En él se establecen los principios de las normas que rigen el cumplimiento de los deberes personales y sociales del musulmán, ya sea en lo que respecta a la adoración a Allâh, como a lo que se refiere a las condiciones de vida.
Para establecer las normas del Fiqh se han debido fijar unos principios que rigen cada una de las materias en la que esta ciencia se divide.
Debemos decir que el Fiqh es una ciencia necesaria para la práctica de la religión, ya que sus principios, como hemos dicho se han extraído del Corán y de la Sunna. Sin su establecimiento no puede conocerse cómo obedecer a Allâh.
Podemos dividir el Fiqh en las siguientes materias:
Ciencias del Hadiz: con ella se han recopilado los hadices auténticos según criterios selectos, firmes y verídicos.
Ahora bien, una vez establecidos cuales son los hadices a tener en cuenta, no hay esfuerzos a hacer al respecto, salvo que se intente modificarlos o corromperlos, como lo han hecho los wahabitas o el nefasto Albani. Este esfuerzo podemos decir que culminó hace más de X siglos.
A continuación vamos a enumerar algunos de los temas que se encuentran formando parte del Fiqh. No tratamos de realizar una enumeración exhaustiva; pero si podemos decir que cualquier otro asunto se encuentra incluido en uno de estos temas que siguen.
Lectura del Corán: enseña cómo y en qué ritmos recitar el Libro de Allâh.
Establecimiento del Corán en un Libro y dividido en surats y aleyas: Trabajo culminado por sayyidinâ Uzman – que Allâh esté satisfecho de él –
Tafsir (comentario) del Corán: Junto con el conocimiento de las aleyas del Corán, los hadices y la vida del Profeta, así como con los comentarios de sus compañeros más allegados, los siguientes y los siguientes de los siguientes, se establece un comentario de las aleyas.
Para hacer esto se recurre primeramente a las aleyas que tratan sobre el mismo sujeto de aquella que se está comentando. Se sigue con los hadices que traten del mismo asunto, y en su caso de los comentarios pertinentes de los sabios de las tres primeras generaciones.
Escuelas jurídicas: son cuatro: Maliki, Hanbali, Shafi’i y Hanifi: en ellas se establecen las normas y modalidades de obligado cumplimiento y las opcionales.
De estas escuelas derivan los asuntos de legislación, como, por ejemplo, el cumplimiento de la misión de juez y el establecimiento de leyes sólidas de obligado cumplimiento.
Sira del Profeta:
Para comprender el Corán y la Sunna es necesario conocer a fondo la vida del Profeta.
Fuentes de la revelación: (Asbab a-n- Nuzul): características de los motivos y diferentes escenarios en los que fueron reveladas las aleyas.
Ciencia del Fatua: el fatua son consejos no vinculantes, de uno o de varios sabios, sobre determinadas situaciones que no se encuentran clarificadas en los hadices y en el Corán.
Iŷtima (el Consenso): esto nos reenvía a las cuatro escuelas jurídicas. Se trata de sentencias vinculantes dictadas por los sabios de la época. Siempre se refieren a asuntos que no se encuentran respondidos en su totalidad por el Corán y la Sunna. Es la tercera fuente legislativa del Islâm. Las cuatro escuelas fueron fruto del consenso y su seguimiento (de una de las cuatro) es obligatorio.
La Analogía (al Qiyas): cuando una norma legal no puede ser establecida por el Corán, la Sunna o el Consenso, entonces se recurre a la Analogía. Esta recoge la jurisprudencia de situaciones que se asemejen lo suficiente a la que se debe tratar y analizar.
Esto es el Fiqh. Toda otra sub ciencia que cualquiera nos enumere forma parte necesariamente de una de estas que acabamos de nombrar.
Otra cosa aparte es la Aqida (doctrina) la cual no pretendemos analizar en el presente escrito.
El estudio del Fiqh no convierte a los malos en buenos.
Aunque el Fiqh es necesario para cumplir nuestras obligaciones con Allâh, no tiene la facultad de cambiar a la persona. Lo puede aprender el bueno, el malo, el hipócrita y el herético. Incluso, puede ser aprendido por un no-musulmán y utilizado para dañar al Islam y los musulmanes.
Nada más debemos poner como ejemplo a aquellos que insultaron a esos amados de Allâh, quienes, en su locura manifiesta, no solamente se dedican a ultrajar a buenos musulmanes, sino a cambiar la religión todo cuanto pueden.
Sabemos que Allâh juzga nuestros actos según las intenciones.
Es pues el Fiqh un saber libresco. Quien lo estudia podría ser muy bien un ratón de biblioteca sin ir más lejos. Es decir, una persona sin oficio ni beneficio para la Comunidad.
El árabe es una parte de la sabiduría no necesaria para ser considerado sabio
Hemos dicho que el conocimiento del árabe era necesario para el establecimiento del Fiqh en los primeros tiempos del Islam. No obstante, ahora que todo está clarificado, organizado y traducido no puede cumplir esa función, siendo necesario un somero conocimiento solamente para rezar, invocar y recitar el Corán.
Incluso, en los primeros tiempos del Islâm tenemos un testimonio que lo corrobora:
A la llegada de Salman Farisi a Madina muchos compañeros fueron testigos de la deferencia que Muḥammad le hizo en el trato. Salman no hablaba árabe y ellos sí. Esta era una de las consideraciones que esgrimían en función de ese orgullo tan árabe que el Profeta mencionó en un hadiz como siendo su mayor defecto.
Comenzaron a murmurar sobre ello, y el Profeta para terminar con estas murmuraciones puso a Salman frente a sus compañeros diciendo:
Salman es uno de los de mi casa (Ahlub Bayt)
Aquellos que dicen que para conocer el Islam es necesario saber árabe, lo hacen porque ellos son árabes y no pueden reconocer, en su orgullo, que alguien les sobrepase en materia de Religión.
Ya sabéis: sordos, mudos y ciegos corren fuera de los límites.
Poco les falta para que sus voces se asemejen a esa que el Corán enumera como la más fea de todas.
Si yo digo:
Allâh es la luz de los cielos y de la tierra
Y un árabe dice:
Allâhu nuru-s-samawati wal’ard
Pongo a Allâh por testigo que su comprensión no es mejor que la mía. El mensaje portador de esas palabras es el mismo.
Ese argumento del árabe es utilizado por presuntuosos y pícaros para que quienes les oigan se impresionen y se terminen cargando con un sentimiento de inferioridad. Utilizan la malicia aprovechando que el Corán fue relevado en árabe como argumento. Pero Allâh dijo:
Y si hubiéramos hecho que fuera una Recitación en lengua no árabe, habrían dicho: ¿Por qué no se han expresado con claridad sus signos?
¿No es árabe siendo él árabe?
Di: Para los que creen es una guía y una cura, pero los que no creen tienen sordera en sus oídos y es una ceguera para ellos, es como si los llamaran desde muy lejos. (41-44)
He aquí pues clarificado el motivo por el cual el Corán fue revelado en árabe. No fue una condición universal vinculada a una presunta superioridad de la Lengua árabe; sino que cumplió con un motivo específico.
Y esto desmiente los decires de aquellos que quieren sacar partido de la ambigüedad y del espíritu crédulo de quienes no van hasta el fondo en el análisis de las cosas.
¿Cuál es pues la Ciencia que cambia los corazones y convierte al malo en bueno?
Ya hemos tratado de ella en innumerables escritos. Hoy diremos solamente que el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – dijo:
El saber, en tanto que ciencia organizada, es de dos clases; el que es adquirido por el corazón es el más útil, mientras que aquel que se adquiere de boca en boca es una prueba contra el hijo de Adam.
(De Ŷabir, recopilado por Al-Jatib)