17 junio 2024
Sufismo

El disparatado mundo del Sufismo de salón

Por Abdul Karim Mullor

El disparatado mundo del Sufismo de salón

Prometimos antes de Ramadán presentar los resultados de un estudio que hemos emprendido sobre los orígenes de ciertos extraños movimientos o grupos que buscan ocupar una plaza en el dominio del Tassawuf (Sufismo). De hecho, hemos descubierto sin dispensar mucho esfuerzo, que ellos se han originado con el fin específico de adulterar la imagen real que le corresponde a éste por ser la cima espiritual y ética de todo el Din del ‘Islâm en su conjunto.

A mejor decir, estos movimientos nacen con la misión de hacer desaparecer la práctica del Sufismo en la Umma de Muḥammad – sobre él la plegaria y la paz –. Su objetivo global es el de intentar por todos los medios debilitar la práctica del ‘Islâm en su generalidad.

A veces, en la mayoría de los casos, se trata de organizaciones que presentan una más que saneada situación económica. Ello es porque necesitan llegar al mayor número de personas a fin de desarrollar su abyecta misión, y porque el sabor del dinero es dulce.

El hecho de nacer o generarse con una pequeña o gran fortuna es ya un signo inequívoco y delatador. Detrás de ellas se encuentran ciertos estamentos que tratan de esconderse de la vista a fin de intentar pasar desapercibidos. Sin embargo, no cuentan con la perspicacia de los verdaderos creyentes que captan “al vuelo” el origen fraudulento que ellas torpemente tratan de  ocultar. Pues la lata siempre guarda el olor de las sardinas.

El denominador común de todas ellas es que sus postulados representan, de manera fiel, el ideario masón de “hermandad entre todas las religiones”. Este ideario es un puente que tiende a una mezcla de todas ellas, que es al fin y al cabo lo que se busca. En todo caso, si se constata que parte de los adeptos son reticentes a esta sopa doctrinal, siempre se guardará una suave apariencia de práctica del ‘Islâm, a fin de no perderlos y llevarlos a la cueva paso a paso.

Aún a pesar de ofrecer una imagen tolerante con el ‘Islâm, habremos de saber que ciertos países anglosajones, y no hay muchos, de manera histórica, han intentado adulterar nuestra religión. Han adiestrado espías con una formación de la legislación islámica bastante considerable. Pues para ellos resulta más solvente echar esa espesa niebla, tan célebre en ciertas de sus ciudades, sobre las doctrinas islámicas que combatirlas de frente. Todo esto a fin de asegurarse no sufrir un ataque directo de corte intelectual y quedar como realmente son. No es necesario demostrar que ellos son los enemigos eternos de la religión del Islâm. De una religión que prona la protección social y el final de la usura. Pues si los hombres se dieran a Dios, ya no podrían ser esclavos de su sistema.

Nada podría ser hecho sin aquella clientela oriunda que se compra y se vende según el monto de la transacción.

A veces, engañar a la gente es muy fácil. Esa oferta de vivir “a lo sufí”; de adornarse con un gorrito verde y cómicas pantalonetas. Vivir, poco más o menos que a lo hippie; y ¿por qué no? Darle al hashish cuando se tercie para entrar en contacto con lo “espiritual”. Besar las manos del iluminado de turno, quien llevará el turbante de sultán con un signo de poder sobre su frente.

Y éste sultán se permitirá decir cualquier barbaridad como “Allâh no puede existir sin creación”, o que “a los médicos que practiquen la cesárea los ángeles los van a desjarretar en el “Día del Juicio”. El auditorio les está entregado porque ya pagaron el tique para la función. Y ellos se rodean de guardaespaldas para que nadie pueda echarles en público o en privado reprimendas por sus mentiras, que muchas son.

Si ese espectáculo circense se hace pasar por Sufismo y mucha gente lo acepta, entonces tendremos a aquellos anglosajones y masones frotándose las manos y chocando las palmas, porque lo han conseguido.

Y ¿por qué no? El jefe es el sultán de los ‘awliyya, el chayj de las galaxias siderales y del Círculo Polar Artico de donde viene montado en renos para repartir su baraka. Títulos estos que, en posesión de individuos tales, produce risa más que pena.

Habíamos pensado ilustrar esto con las fotos que estos falsos maestros se hicieron con los Clinton y con el rey Carlos III. Debéis disculparnos, pues por lo feas que son, hemos decidido no hacerlo. Las tenemos a disposición de quienes las soliciten, sin duda alguna.

¿De verdad creéis que sea necesario decir de quiénes se trata?

Sin olvidar a aquellos que se visten de payasos (literalmente) cuyo “jefe” asegura que te toca y te pasa la luz de Muḥammad. En fin, poco decir de esto, quien se lo crea ya de inicio tiene un gran problema que resolver dentro de sí.

Las individualidades

A la sombra de estas manifestaciones han aflorado ciertas individualidades que manifiestan ser “expertos” sufís y saber de Sufismo. Llegan a tener al atrevimiento de vender cursos de un producto sufí sin saber lo que es el Sufismo. Estos lo hacen simple y llanamente por dinero. Poco hay que decir a esto si las personas que se dejan engañar por ellos presentan esa falta de criterio y de personalidad. No podemos proporcionar un cerebro a aquel que no lo tiene. Si uno se deja timar por un vividor es su problema, francamente.

Estos últimos flirtean con los primeros, siempre intentando guardar su estatus y actuar aparte. Aunque, al final de todo, ambas clases se utilizan de manera recíproca.

El dinero

El dinero no se produce solo. Organizaciones como esta, que cuentan con un respaldo económico evidente, no se han financiado de la nada. Tampoco se trata de un grupo de millonarios que se hayan reunido a fin de crear una asociación de corte bucólico, a manera de un club de sibaritas aburridos.

La financiación procede de la fuente del dinero, que pareciera ser la de ciertos fondos reservados de los estados interesados en mantener estas pintorescas manifestaciones de ignorancia edulcorada con sacarina.

Inglaterra, y sus primos hermanos occidentales, siempre se han inmiscuido en las religiones de los países que han dominado y humillado. Ya lo hicieron en Arabia, Egipto, Pakistán, India, etc. ¿por qué no entonces hacerlo con la doctrina del Sufismo a fin de impedir que el Islâm no se desarrolle, sobre y ante todo en su aspecto espiritual?

La espiritualidad y el desapego de lo material son el principal enemigo de una sociedad. De esa sociedad de cartón piedra, que para animalizarnos, nos ha hecho descender del mono, a fin de perder de vista nuestro verdadero origen. No reparar en esto es verdaderamente grave, habida cuenta que como musulmanes se nos ha prescrito la búsqueda del conocimiento. Es más, no caer en la cuenta presenta síntomas de una ausencia de criterio demasiado alarmante para dejarla pasar por alto.

Lo que en realidad produce risa por lo cómico del proceder de estos personajes, asimismo es triste de observar. No vamos a tacharlo de escandaloso, pues a estas alturas hemos visto de todo, y ya nada extraña por peregrino que pueda parecer.

El mayor disparate es no realizar lo absurdo de lo que es un espectáculo lamentable, irrisorio, tan penoso que asombra por lo tonto.

Y, ya sabemos: «cuando un tonto sigue una linde, la linde se acaba y el tonto sigue».