El discreto encanto de las sectas

La paz sobre vosotros

Lo que no saben la mayoría de los que se aventuran en uno de esos grupos que anuncian “espiritualidad asegurada” es que bajo la aureola misteriosa que se presentan estos gurús se esconden de nuevo dos personajes que, aunque ya nos adivirtió de ellos el Libro de Allâh, han caído en un olvido soñoliento de tal manera que ya nadie les recuerda: Harut y Marut. Aquellos personajes que ya en la antigua Babilonia enseñaban un arte malvado, no sin advertir a aquellos quienes quisieron aprenderlo: “no aprendas esto, pues esto es sedición”.

Siguen lo que practicaron los demonios en el reinado de Sulayman. Pero no fue Sulayman quien cayó en incredulidad, sino que fueron los demonios al enseñar a los hombres la magia que le había sido revelada a los dos ángeles Harut y Marut en Babil*.
Estos no enseñaban a nadie sin antes advertirle: Somos una prueba, no caigas en la incredulidad.
Así aprendieron de ellos cómo separar al hombre de su esposa.* Pero no perjudicaron a nadie sin permiso de Allah.
Aprendieron lo que les perjudicaba y no les beneficiaba y ciertamente supieron que quien adquiriera ese conocimiento no tendría parte en la Última Vida. ¡Ojalá hubieran sabido cuán malo era el precio por el que vendieron sus almas!
(2-102)

Todos estos falsos maestros, es innegable, se rodean de una aureola de misterio. Es por eso que los discípulos (los pobres engañados) se ven deslumbrados por su presencia; eso sí, sin llegar a darse cuenta de que la aureola con la que ven envueltos a sus maestros no es otra cosa que la presencia sutil del šaytan.

¿Acaso no nos dice el Libro de Allâh que el Šaytan ha pedido permiso a Allâh para acosarnos en nuestro camino?

Dijo: Concédeme un plazo hasta el día en que sean devueltos a la vida. Dijo: Considérate entre los que esperan.
Dijo: Puesto que me has extraviado, yo les haré difícil Tu camino recto.
Después los abordaré por delante y por detrás, por la derecha y por la izquierda y a la mayor parte de ellos no los encontrarás agradecidos.
Dijo: ¡Sal de aquí degradado y despreciado! Quien de ellos te siga…Llenaré Ŷahannam con todos vosotros
. (7 – 14 a 18)

¿Acaso no ha dicho el Libro de Allâh que el Šaytan ha embellecido las malas acciones?

el Shaytán les ha embellecido sus acciones y les ha desviado del camino, y no tienen guía. (27-24)

¿Acaso no nos dice el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – que el Šaytan lo que más ama es mezclar la mentira con la verdad?

Relató ˤAiša – que Allâh esté satisfecho de ella – que dijo: «Se le preguntó al Mensajero de Allâh – sobre él la plegaria y la paz – sobre los kuhan (sacerdotes, adivinos). Dijo: «No son nada». Entonces dijeron: «Oh Mensajero de Allâh, a veces hablan de cosas que resultan ser verdad». Dijo el Mensajero de Allâh– sobre él la plegaria y la paz -:»Eso que dicen de verdad es algo que atrapa el ŷinn y lo dice en el oído de su amigo, y mezclan con ello cien mentiras

Sí, el chaytan nos ofrece siempre un producto que se parece al original. Si no fuera de esta manera ¿cómo entonces podría engañar a unos y a otros? El propone siempre un nuevo Islâm, basado en el original, pero totalmente deformado; lo mismo hace con el Tasawwuf: tomando como base la verdadera espiritualidad, la deforma de tal manera que hace de ella exactamente lo contrario de lo que es y debe de ser.

Estos falsos maestros son aliados del Šaytan. El Šayj Al ˤAlawi , en su obra titulada: “El fruto de las palabras inspiradas”, habla de ellos de una manera inusitadamente dura, diciendo que se encuentran en el estrato más bajo del género humano.

Algunos de ellos, y como todo lo hindú está de moda, mezclan el Islâm con términos y conceptos hindúes para así hacer más atrayente el bizcocho que preparan.

Otros parten el nafs en secciones, al estilo hindú o budista, haciendo coincidir los sentidos con partes del nafs, lo cual es una barbaridad, ya que el nafs no tiene partes. Ella lo puebla todo, todo el ser, es una, y si no se manifiesta por el oído lo hace por la vista; y si quieres aplacar un sentido para que no se manifieste, entonces lo hará con más vigor de manera general, porque el método que te han propuesto es el que agrada al šaytan, que quiere que “marees la perdiz” para hacerte creer que estás haciendo algo “piadoso”. Teniéndote entretenido con la piedad te tienen en sus manos, haciendo lo que ellos dicen; porque al fin y al cabo es de eso de lo que se trata: que te sometas a ellos.

Otros embrujan a la gente con predicciones; y como estas nunca se dan, luego se esconden y echan la culpa a aquellos que las trasmitieron porque lo hicieron mal.

Se rodean de una cohorte de fieles para que nadie pueda acercarse a ellos, hablarles, contradecirles o amonestarles. Ellos siempre estarán al abrigo si sienten que alguien puede ponerles en evidencia. Te huirán como huyen del rayo que les pudiera caer encima. Porque si tienes la Verdad, entonces tú serás el rayo que los funda.

Otros dicen estar por encima de las prescripciones divinas, diciendo que el estado en el que se encuentran equivale a no sé cuántos años de adoración.

Otros se visten con ropajes determinados para impresionar a los cándidos, siendo que debajo de esas prendas impolutas se encuentran corazones negros como el tizón.

Otros prometen estados espirituales muy elevados si aligeras tus bolsillos en su favor.

Practican las poses, el habla afectada, aparecen en momentos claves para impresionar, eso sí, siempre con cara seria y “de pocos amigos”; porque él es el venerado šayj, el “sabelotodo” oficial, el venerado maestro Fulano; vamos, “el šayj de las Galaxias”. El oráculo de Delfos, el “listo de los listos”. El no va más.

Es normal, porque el arte de Harut y Marut es muy fuerte, que te dejes engañar a la primera; pero no es normal que persistas en ese error; pues a todo aquél que es sincero Allâh le protege y le hará salir, sin duda alguna, de esos contubernios un día u otro. Porque si seres sincero, sabe que dice el hadiz que “La Verdad es la espada de Allâh en este mundo”; y esa espada corta y despacha la mentira como si de polvo se tratara, pues:

La Verdad ha llegado y la mentira está condenada a desaparecer.

Ten cuidado con lo que haces con el corazón que Allâh te ha dado, pues si no lo vigilas y te quieres aventurar en mundos desconocidos, te arriesgas a perderlo todo, pues no fuiste consecuente con la Amana que Allâh te dio para que la conservaras y la cuidaras. Y esta Amana no es otra que la Verdad.