13 julio 2024
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El Dios que es, y la idea que nos hacemos de El

A-s-salamu alaykum – La paz sobre vosotros

El Dios (Allâh) que es, y el que nosotros nos construimos. Dos realidades totalmente opuestas en muchísimas ocasiones. Por este motivo el Corán nos indica cuáles son gran parte de las formas que Él ha escogido para manifestarse a Sus criaturas. Estos 99 Nombres de Allâh, por cierto, reverberan sobre las mentes y corazones de los creyentes a modo de principios básicos necesarios para poder tener un pequeño concepto de Él. Por supuesto que Allâh está muy por encima de las determinaciones que pueda sufrir la idea que tenemos de El a través de Sus Nombres; de ahí el Nombre Supremo (Allâh) al cual no se le ha conferido cualidad alguna, ya que es superior a toda definición y su significado escapa a las inteligencias más perspicaces.

Allâh refuerza la idea que nos hacemos sobre El en algunas de las aleyas del Corán. Y a este efecto podemos contemplar el versículo del Trono (Ayat al Kursi) como un magnífico ejemplo:

Allâh, no hay divinidad sino El; el Viviente, el Subsistente; ni el letargo ni el sueño Le afectan; a Él pertenece cuanto hay en los cielos y en la tierra; nadie puede interceder ante El sino es con Su permiso; conoce lo que se encuentra por delante y por detrás de ellos; y nadie abarca de Su ciencia sino lo que Él quiere; el escabel de su trono abarca los cielos y la tierra y no Le causa fatiga mantenerlos; y El es El Altísimo, El Inmenso

Así como la aleya de la Luz, donde se dan más pistas a los creyentes sobre la Naturaleza de la divinidad:

Allâh es la Luz de los cielos y de la tierra. Su Luz es comparable a una hornacina en la que hay una lámpara encendida. La lámpara está en un recipiente de vidrio, que es como si fuera una estrella fulgurante. Se enciende de un árbol bendito, un olivo, que no es del Oriente ni del Occidente, y cuyo aceite casi alumbra aun sin haber sido tocado por el fuego. ¡Luz sobre Luz! Allâh dirige a Su Luz a quien Él quiere. Allâh propone parábolas a los hombres. Allâh es Omnisciente. (Qur’an 24-35).

Una aleya nos habla aún de Su proximidad al ser humano manifestando que se encuentra más cerca de él que su propia vena yugular. Es decir, más cerca del ser humano que lo puede estar él mismo.

Hemos creado al hombre y sabemos lo que su alma le susurra. Estamos más cerca de él que su propia vena yugular (50-16).

Un hadiz qudsi nos dice que Allâh se comporta con Su siervo según la idea que este se hace de Él.

Hay dos tipos de personas que se hacen una falsa idea de Allâh:

Unos, al considerarle cerca, piensan que Allâh puede atender a sus caprichos y que es El quien se los inspira. Es decir, toman a Allâh como cómplice de sus transgresiones, ya que sus almas, dedicadas a satisfacer su propia pasión, desean concebirlo de tal manera que Su Voluntad sea silenciada en sus corazones.

Otros prefieren considerarle lejos y pensar que Él no se mezcla con nuestros asuntos, interpretando mal la aleya que dice que Él se ha establecido sobre el Trono. Dicen, en su interés pasional para apartarlo de nuestras vidas, que Él siempre está sobre el Trono, el cual es una creación suya, confiriendo así a Allâh un lugar en el espacio, por grande que fuere; siendo que el espacio y el tiempo son otras de Sus creaciones. Cuando les dices que Éls se encuentra más cerca de nosotros mismo que nuestra vena yugular fruncen el ceño diciendo: “Él está sobre el Trono”.

Ambos casos, aparentemente opuestos, comparten en realidad muchas cosas en común, haciéndose una idea de Allâh como Alguien que nos juzga según determinados parámetros arteramente inventados y establecidos por ellos mismos.

En realidad, aunque Allâh se encuentra más cerca de nosotros que nuestra propia vena yugular, no podemos tomarlo como cómplice de nuestros deseos, pues si Él se encuentra cerca es precisamente para prestarnos auxilio en la gesta de prescindir de dichos deseos a fin satisfacer los Suyos, y así conocerle en el interior de nosotros mismos.

En cuanto a estar establecido sobre el Trono, no se trata de un hecho de naturaleza física, sino que es una alusión al Poder inconmensurable de Allâh sobre todos Sus siervos. Una alusión de tantas como contiene el Libro de Allâh; pues Allâh no se avergüenza de poner como ejemplo incluso cualquier pequeño ser de Su creación.

La idea que nos hacemos de Allâh nos marca, nos define. Esa idea explica nuestro estado de proximidad o lejanía a Su respecto, así como la condición de nuestra alma.

Allâh siempre está cerca, siempre está presente. Pero nosotros ¿estamos cerca de Él y presentes, o estamos todo lo lejos que nos sugiera nuestra alma?

Todo depende si en nosotros impera Su Voluntad o nuestra pasión. No lo olvidemos.

Allâh es la luz de los cielos y de la tierra